<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535</id><updated>2012-01-27T19:37:39.879-05:00</updated><title type='text'>Parasomnia 3.0</title><subtitle type='html'>Blog en blanco y negro</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default?start-index=101&amp;max-results=100'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>162</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-4541813417191449489</id><published>2012-01-27T13:25:00.001-05:00</published><updated>2012-01-27T19:37:39.885-05:00</updated><title type='text'>El futuro</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-Eas3uBC0VbQ/TyLthsRUO1I/AAAAAAAAAzE/9sCh412A48Y/s1600/010D3PP3_1.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://3.bp.blogspot.com/-Eas3uBC0VbQ/TyLthsRUO1I/AAAAAAAAAzE/9sCh412A48Y/s1600/010D3PP3_1.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Mi nombre es Fabián Guachamín; nací a inicios de los años ochentas en Quito, ciudad que mis padres escogieron para vivir luego de un fugaz romance de seis días, durante los cuales gestaron a mi hermana mayor Miriam, a la que siguió Rolando, pasó por mí y culminó con Iván.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Desde pequeños nos sentimos orgullosos de nuestra ciudad; mirábamos con desdén a las personas que venían desde otros lados, pensando que ser quiteño era lo máximo. Siempre nos reconocimos como mestizos, aunque muchos al vernos nos decían&lt;em&gt; longos&lt;/em&gt;; para no sentirnos acomplejados, cuando pequeños nuestro padre nos juraba que &lt;i&gt;Guachamín&lt;/i&gt; era de origen español. El caso es que eso no le importó para nada a mi hermana cuando conoció a Santiago, el padre de mi primera sobrina, Cecilia, ni después, cuando conoció a Francisco, con quien finalmente se casó y tuvo otros tres niños. Tampoco le importó al Rolando, quien terminó de cajero de un Servipagos, donde conoció a otra cajera con la que se casó también. No. Esos detalles solo me importaban a mí, el chico que se pasaba rayando periódicos viejos, dibujando árboles genealógicos, coloreando logos de partidos políticos, calcando billetes, aprendiendo de memoria pasajes de la Biblia y el número siempre inestable de provincias y cantones del Ecuador.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;"Este chico es el futuro" solía decir con orgullo mi padre, cada vez que me entrometía en sus conversaciones con otras personas de su edad. Mamá solía pensar que mi acercamiento con los sagradas escrituras era la clara señal de que me haría sacerdote; en el pueblo de la provincia de Cotopaxi donde ellos nacieron, los vecinos solían&amp;nbsp;pedirme que me acuerde de ellos cuando esté en el reino de los cielos, como si fuera Jesús en el Gólgota hablando con los ladrones. Me encantaba quedarme en la iglesia, y no era porque quisiera ser cura; simplemente el sitio me parecía de lujo. Detestaba la casa de adobe de mis abuelos, llena de tierra y de moscas. Me agradaba el pulcro piso de baldosas de la iglesia, y el silencio.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Los años transcurrieron, la Miriam metió las patas, el Iván, luego de sacarle canas verdes a nuestra madre finalmente "sentó cabeza" y yo, ingresé a la Facultad de Derecho, luego de haber deseado desde ser sacerdote hasta militar, diplomático, arquitecto, forense, analista de muestras de sangre, actor y policía. Con el tiempo, mis padres se decepcionaron de mí; ya no era el chico afable y conversón que sorprendía a los adultos con datos triviales de los que nadie tenía idea. Durante el colegio, la táctica de aprenderme todo de memoria dejó de arrojar resultados, y me volví holgazán, perezoso y distraído. Ni siquiera era un atleta; el Rolando al menos siempre se destacó en el fútbol, y el Iván parecía destinado a ser el sucesor olímpico de Jefferson Pérez. Por cierto, el apellido de nuestra madre era Pérez. A veces, vencido por los complejos y la vergüenza, llegué a afirmar que era Fabián Pérez. Desde luego, eso me valió más de una pisa, no solo de mi padre, sino también de mis hermanos. A los trece años creí enamorarme por primera vez; su nombre era Mónica. Solía llamarla al teléfono constantemente. Con los días empecé a caerle pésimo, por lo que decidí&amp;nbsp;marcar&amp;nbsp;pasadas las doce de la noche. Su padre me contestó un día, y me dijo que si insistía se encargaría de buscarme en la calle y romperme la cara. Mi padre , al enterarse, juró que se la rompería a él primero, pero que luego rompería la mía si no tenía dignidad. Así, estudiar me importaba un rábano. Solo pensaba en la Mónica. Creía que si lograba conquistar su amor, todo lo demás vendría por añadidura. Por alguna razón, los adolescentes, e incluso los adultos, suelen creer que al conquistar el amor lo habrán conquistado todo. Ingenuos.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Ya&amp;nbsp;en la universidad, descubrí que el derecho me resultaba muy aburrido. Al año siguiente me cambié a la facultad de Psicología, pero mi neurosis personal me sugirió desistir. Durante el siguiente período escolar, decidí probarme en la facultad de Filosofía, en donde me uní a las filas del Frente Revolucionario de Izquierdas. Me encantaba salir a las marchas y luego emborracharme. Eso era vida. Así, casi a las malas, egresé de la licenciatura en Ciencias de la Educación, con mención en Ciencias Sociales.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Han pasado varios meses desde que egresé, y ni siquiera me he molestado en buscar un trabajo. Mi padre, quien emigró a España, murió hace dos años; mi madre continúa administrando el bazar que puso&amp;nbsp;con él&amp;nbsp;hace más de diez. Si hay algo que le agradezco, es el no entrometerse en mi vida ni juzgarme por ser un mantenido. A veces le ayudo en el bazar, y ahora mucho más, sobre todo desde que la Miriam se regresó a España. Mi hermano menor, Iván, acaba de recibirse de Ingeniero de la Politécnica Nacional. Ya no soy el futuro. Sólo soy una persona que vive día a día frente al televisor, esperando escribir una novela que tal vez nunca existirá, que en los ratos libres continúa buscando el origen etimológico del apellido Guachamín.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Me llamo Fabián, tengo más de 27 años, detesto trabajar, a veces me masturbo, a veces hasta la tele me aburre, y no sé que hacer con mi vida.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-4541813417191449489?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/4541813417191449489/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=4541813417191449489&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/4541813417191449489'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/4541813417191449489'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2012/01/el-futuro.html' title='El futuro'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-Eas3uBC0VbQ/TyLthsRUO1I/AAAAAAAAAzE/9sCh412A48Y/s72-c/010D3PP3_1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-1484771769071029611</id><published>2012-01-25T14:31:00.002-05:00</published><updated>2012-01-25T14:53:27.516-05:00</updated><title type='text'>Ucronía</title><content type='html'>Es miércoles por la mañana y me siento en paz. Una hoja ha caído sobre el libro de texto que leía, mientras esperaba a mis estudiantes junto a la antena parabólica. Nadie quiso subir, salvo a hacerse fotografías para colgarlas luego al &lt;em&gt;facebook.&lt;/em&gt; Una voz me dice que baje por favor, que el recorrido está por salir. Le respondo que no se moleste, que puedo regresar por mi cuenta. El frío acero de los soportes, que a diario emiten y receptan señales que el cerebro humano de algún televidente decodificará para sentir si es basura o algo esencial, me sienta bien. El óxido que devora el blanco no tiene demasiada importancia. Me iré pronto. Otra voz me pide amablemente que por favor me aleje, que podría caer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Son las tres de la tarde y un rayo de sol ha penetrado por mi ventana. Me fastidia la luz; durante el camino de regreso, me dormí soñando que rodaba la misma película que hace un mes atrás. He soñado varias veces con lo mismo. No sé a que se deba. Freud decía que mientras soñamos nuestros deseos subconscientes afloraban; en lo personal creo que el sueño, como la vigilia, son seres caprichosos que hacen y deshacen según les da la gana. Ahora mismo intento leer&amp;nbsp;otro texto, pero mi gata insiste en recostarse sobre el libro. Escuché que alguien rompió su reloj el día en que Albert Einstein descubrió la Teoría de la Relatividad; hace mucho que rompí el último reloj que alguien me regaló. Por cierto, nunca me compré un solo reloj en toda mi vida; a veces me pregunto sí la humanidad tendría la misma noción de los días si es que a alguien se le ocurriese eliminar los calendarios o borrar los días de la semana. La humanidad, probablemente no tardaría en enloquecer. Pero eso no importa ahora. Me siento en paz. El aire se vuelve tenue y dulce.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es miércoles, por la noche, y ya no siento nada.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-1484771769071029611?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/1484771769071029611/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=1484771769071029611&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/1484771769071029611'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/1484771769071029611'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2012/01/ucronia.html' title='Ucronía'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-1482211876546097574</id><published>2012-01-15T19:29:00.001-05:00</published><updated>2012-01-15T19:29:32.012-05:00</updated><title type='text'>Gracias por el invierno</title><content type='html'>Tengo tantos días que contar.&lt;br /&gt;Todos los segundos&lt;br /&gt;y la tempestad,&lt;br /&gt;la nieve imaginaria&lt;br /&gt;en el asfalto.&lt;br /&gt;Y gracias por tantas&lt;br /&gt;cosas a la vez,&lt;br /&gt;el rastro de sol bajo&lt;br /&gt;la nube gris,&lt;br /&gt;el árbol solitario en&lt;br /&gt;la penumbra,&lt;br /&gt;el aire fresco,&lt;br /&gt;y la ciudad.&lt;br /&gt;Gracias por el invierno&lt;br /&gt;y la noche,&lt;br /&gt;y las palabras que&lt;br /&gt;me hicieron temblar.&lt;br /&gt;La incertidumbre y&lt;br /&gt;algún sueño oculto,&lt;br /&gt;bajo el calor&lt;br /&gt;de la ansiedad.&lt;br /&gt;Y gracias por tantas&lt;br /&gt;cosas a la vez.&lt;br /&gt;el rastro de sol&lt;br /&gt;bajo la nube gris,&lt;br /&gt;la nieve imaginaria&lt;br /&gt;en el asfalto&lt;br /&gt;la lluvia sobre la&lt;br /&gt;yerba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-1482211876546097574?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/1482211876546097574/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=1482211876546097574&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/1482211876546097574'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/1482211876546097574'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2012/01/gracias-por-el-invierno.html' title='Gracias por el invierno'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-8460336411192755811</id><published>2012-01-10T22:30:00.001-05:00</published><updated>2012-01-11T11:27:43.399-05:00</updated><title type='text'>El fin</title><content type='html'>Una flor muerta&lt;br /&gt;navegando hacia la alcantarilla.&lt;br /&gt;La capucha gris&lt;br /&gt;con sus pecas de lluvia.&lt;br /&gt;Aquel foco con moscas&lt;br /&gt;danzando alrededor.&lt;br /&gt;Ese viejo auto jugando&lt;br /&gt;al carnaval.&lt;br /&gt;Como esos&amp;nbsp;papeles de&lt;br /&gt;incertidumbres y sueños&lt;br /&gt;en cifras,&lt;br /&gt;las luces que se apagan.&lt;br /&gt;No quiero verte&lt;br /&gt;triste,&lt;br /&gt;no hay motivo...&lt;br /&gt;el corazón es un animal&lt;br /&gt;salvaje que juega sobre&lt;br /&gt;un charco.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-8460336411192755811?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/8460336411192755811/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=8460336411192755811&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/8460336411192755811'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/8460336411192755811'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2012/01/el-fin.html' title='El fin'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-3633102928849749088</id><published>2011-12-31T10:00:00.005-05:00</published><updated>2011-12-31T10:03:44.583-05:00</updated><title type='text'>El camino</title><content type='html'>Tus ojos se quedaron grabados&lt;br /&gt;en mi memoria,&lt;br /&gt;brillan mientras los faros se&lt;br /&gt;desvanecen sobre una cortina&lt;br /&gt;azul.&lt;br /&gt;Tu piel se quedó grabada&lt;br /&gt;en mis manos,&lt;br /&gt;que escribirán sobre otros mundos,&lt;br /&gt;chica del espacio;&lt;br /&gt;tu voz se quedó grabada&lt;br /&gt;en mi aliento,&lt;br /&gt;que respira soñando en&lt;br /&gt;ti mientras cruzo el umbral&lt;br /&gt;de la vigilia.&lt;br /&gt;Tu boca se grabó en mi boca,&lt;br /&gt;que divaga en una canción mientras&lt;br /&gt;flota sobre el camino.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-3633102928849749088?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/3633102928849749088/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=3633102928849749088&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/3633102928849749088'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/3633102928849749088'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2011/12/el-camino.html' title='El camino'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-4464689416174234786</id><published>2011-12-07T22:11:00.001-05:00</published><updated>2011-12-07T22:18:56.562-05:00</updated><title type='text'>Adiós al verano</title><content type='html'>Ya no veo al sol caer,&lt;br /&gt;dentro de tus ojos,&lt;br /&gt;ni la brisa nos acompaña&lt;br /&gt;al caminar.&lt;br /&gt;Ya no siento la arena en&lt;br /&gt;los pies.&lt;br /&gt;Ni las olas,&lt;br /&gt;al abrazarnos.&lt;br /&gt;Ya no escribiré&lt;br /&gt;versos en la orilla,&lt;br /&gt;que el mar,&lt;br /&gt;arrebatará.&lt;br /&gt;Ya no habrá&lt;br /&gt;un dios que temer,&lt;br /&gt;sólo la oscura libertad,&lt;br /&gt;y una playa para&lt;br /&gt;reposar,&lt;br /&gt;del miedo que causa,&lt;br /&gt;la distancia.&lt;br /&gt;Y la necesidad,&lt;br /&gt;de sobrevivir...&lt;br /&gt;Ya no escucharé&lt;br /&gt;tu nombre,&lt;br /&gt;entre la lluvia,&lt;br /&gt;ya no sentiré&lt;br /&gt;tu tacto&lt;br /&gt;ni el fuego&lt;br /&gt;en tu piel,&lt;br /&gt;Ya no escribiré,&lt;br /&gt;versos en el aire.&lt;br /&gt;Ya no habrá&lt;br /&gt;un dios que temer,&lt;br /&gt;sólo la oscura libertad,&lt;br /&gt;y una playa,&lt;br /&gt;para descansar.&lt;br /&gt;Del miedo que causa,&lt;br /&gt;la distancia,&lt;br /&gt;del miedo que causaba,&lt;br /&gt;la distancia.&lt;br /&gt;Del miedo que causa,&lt;br /&gt;la distancia,&lt;br /&gt;del miedo que causaba,&lt;br /&gt;la distancia.........&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-4464689416174234786?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/4464689416174234786/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=4464689416174234786&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/4464689416174234786'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/4464689416174234786'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2011/12/adios-al-verano.html' title='Adiós al verano'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-7254731172733723332</id><published>2011-12-05T12:45:00.001-05:00</published><updated>2011-12-05T12:58:47.764-05:00</updated><title type='text'>Casino beat</title><content type='html'>Lo último que recuerdo de esa tarde es haber dicho que no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sitio, al que llamaban "Casino beat", pero que de casino sólo tenía el azar de los extraños que se encontraban, era una sucia covacha con cuatro mesas de madera por lado, un viejo monitor Panasonic que servía de karaoke, y una destartalada refri que servía de bodega para la embriaguez. Eso sí, la música era excepcional: desde Ilegales hasta Sepultura, atravesando Metallica, Soda Stéreo, una que otra de Vilma Palma e Vampiros y alguna más de Enanos Verdes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una palabra, cuya enunciación ya no recuerdo, fue la mecha que encendió la pólvora. De inmediato, el obscuro lugar, cuyos muros parecían recubiertos de rostros humanos, se vio iluminado por un destello al que inmediatamente siguió la música de los golpes y las pinceladas de la sangre. La música paró. Ni siquiera recuerdo quien dio el primer &lt;i&gt;kiño; &lt;/i&gt;sólo sentí de inmediato que el alcohol, el fervor y la sangre elaboraban un coctel en mi cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa noche sentí que debía volver a mi animalidad. Lo último que recuerdo de esa tarde es haber dicho que no. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-7254731172733723332?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/7254731172733723332/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=7254731172733723332&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/7254731172733723332'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/7254731172733723332'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2011/12/casino-beat.html' title='Casino beat'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-3936010551552154682</id><published>2011-11-28T21:59:00.001-05:00</published><updated>2011-11-28T22:09:52.628-05:00</updated><title type='text'>22</title><content type='html'>Mientras pienso en tus sublimes ojeras, la niebla se ha colado por la ventolera.&lt;br /&gt;Escucho una noticia sobre la guerra, y la sangre ha salpicado a mis oidos.&lt;br /&gt;Desde mi estudio miro a la ventana del hospital; una palmera se interpone entre el viento cargado de smog y el aire impregnado de formol.&lt;br /&gt;La luz de un faro atraviesa mi perciana; me deslumbra hasta el insomnio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-3936010551552154682?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/3936010551552154682/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=3936010551552154682&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/3936010551552154682'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/3936010551552154682'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2011/11/22.html' title='22'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-4045823371217914016</id><published>2011-11-27T07:35:00.001-05:00</published><updated>2011-11-28T21:54:53.937-05:00</updated><title type='text'>Casualidad</title><content type='html'>A veces quisieras comprobar que el destino existe realmente, sobre todo, cuando sin darte cuenta, pretendes que las señales más dispersas coincidan para darte la razón. Por ejemplo, si vas por la calle, miras a la esquina y tu memoria hace un click retrospectivo que te obliga decir "esto ya lo soñé". O cuando piensas en la última vez que miraste a una persona, y por casualidad, al abrir tu blog descubres un post cualquiera con esa misma fecha. O cuando miras al horóscopo de hace varios días, suspiras y dices "es verdad, fue precisamente lo que me ocurrió".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy he visto mi horóscopo y me asegura que haré un viaje dentro de siete meses. Me pregunto si en realidad me desplazaré hacia otro tiempo y espacio, o si moriré.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-4045823371217914016?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/4045823371217914016/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=4045823371217914016&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/4045823371217914016'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/4045823371217914016'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2011/11/casualidad.html' title='Casualidad'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-3597945246200654060</id><published>2011-11-15T21:03:00.001-05:00</published><updated>2011-11-17T21:43:28.566-05:00</updated><title type='text'>Vuelvo a casa</title><content type='html'>&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;He cancelado mi cuenta bancaria. Los veinte dólares que me quedaban los he gastado en un vulgar puesto de comida, en una cerveza, en la propina del vigilante de los carros. Las últimas monedas, se las tiré en el sombrero a una viejecita que vendía flores y estampitas en la puerta de la iglesia.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;—Dios le pague —alcancé a escuchar. ¡Pobre vieja!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Cerré con candado el cuarto que arrendaba en el centro histórico. El día que mi gato falleció, comprendí que nada es para siempre y que tarde o temprano es preciso retornar. Desde luego, los funerales de mi gato fueron fantásticos, aunque solitarios. El viejo fantasma del ratón que solía molestarnos, al fin estaría a sus anchas. Después de todo, aún quedaban galletas en la alacena.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Procuré hacer mi cama, en caso de que alguna vez mi energía itinerante no hallara donde pasar la noche. Los pocos libros que tenía los doné a la biblioteca, y los escasos discos que sobrevivieron a la lluvia que un día oscureció mi habitación, los regalé a la radio universitaria. Quizás los conviertan en mp3. Que más da. El resto de cosas, decidí quemarlas para que nunca formen parte de un mercado de pulgas de mala muerte. Siempre odié por ejemplo ver como las cubiertas de los viejos discos de vinilo perdían sus colores bajo el ridículo sol de la ciudad de Quito. Al salir, dejé en un sobre los cien dólares que la casera solía cobrarme cada 17. 17, igual que el promedio con el que me gradué del colegio. A propósito, esa tarde, luego del rebulicio en casa, pasé por mi colegio. No tengo buenos recuerdos de ese lugar. Pero ya no importa. Me di el lujo de romper varias ventanas; nadie sospecharía de un individuo de treinta y tantos. También robé mi expediente. no sabía que aún conservaban esos documentos. Los baños me daban asco. El sitio continuaba igual de repugnante.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Junto al colegio, había un puesto de &lt;i&gt;papas con cuero&lt;/i&gt; y &lt;i&gt;fritada&lt;/i&gt;, en donde la vendedora, a falta de refrigador, tenía las &lt;i&gt;colas &lt;/i&gt;en una descolorida lavacara con agua -que supongo- alguna vez fue hielo. Con la misma mano que mecía la fritada, recogió el último billete de un dólar, un sucio y viejo retrato de George Washington. Desde luego, la comida no pudo satisfacerme, y finalmente terminó entre unos perros hambrientos que se disputaban los huesos a mordidas. Alguna vez tuve un perro. Nunca nos llevamos bien. Las pocas veces que le saqué a pasear, solía olfatear la calle con angustia. Un día, mientras se me ocurrían formas curiosas entre las nubes, escuché que el perro empezó a gruñir. Más tarde, miraba unos carteles, volví a escuchar un ruido similar. Tiempo después regurgitó de la misma manera :olfateaba un cadáver; en aquella ocasión fue una rata arrollada; luego, un pájaro, después un gato, que parecía dormido. Era el mío. Mis mascotas murieron casi al mismo tiempo; mi perro desarrolló un tumor que el veterinario no pudo extirpar. Lo durmieron con una inyección de potasio; también le enterré, y eso fue todo. Las últimas flores que quedaban en mi viejo &lt;i&gt;Chevrolet&lt;/i&gt;, las dediqué a mis mascotas; las otras se quedaron en el viejo florero de la urna familiar.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;El camino al bosque es largo; por suerte, el país cuenta con grandes extensiones, desde que los campesinos vendieron a precio de huevo sus terrenos, para comprar modestas casas en barrios periféricos de Quito, en nombre del progreso. Estúpidos campesinos, igual que la estúpida vieja de la iglesia. La tarde era espectacular; el sol brillaba, pero el aire era tibio. Siempre me gustó la serranía. En la Costa ya no queda nada de esto; es como una gran finca llena de mosquitos. Acá al menos puedes caminar sin que tu sangre sea el banquete de un nanoejército de seres voladores. Al menos por la noche.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Extráñamente no se escuchan grillos o camiones. Tampoco burros o cerdos. Hace frío. Mientras camino pienso en mis libros, en las notas que los chicos escribirán sobre ellos, en las páginas que les serán arrancadas, en lo gastados que se pondrán sus lomos dentro de unos años. Pienso en las canciones que me gustaban, en las tardes que me acompañaron mientras hacía mi tarea con varios cigarrillos que en el sifón de la cocina conformaban la más patética obra de arte. Demonios. Quisiera tener un cigarrillo conmigo para acelerar el sueño. De pronto ya nada es visible. La niebla lo ha arrebatado todo. Mi espalda me duele. Es incómodo. La bufanda que robé en esa tienda, -probablemente la última cosa que robaré en la vida,- es como agua para la sed. Cuando me encuentren, espero que no se la lleven. No me gustaría que otra persona le arrebatara mi olor. El golpe en el pecho otra vez.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;No sé si he vuelto a casa; sin embargo, por fin siento mis dedos. No sé cuánto tiempo he permanecido inmóvil. De pronto, recuerdo la última carta que leí, y mientras evoco su suave y dulce caligrafía, empiezo a escuchar un ruido similar al extraño gruñido que mi perro solía emitir cuando hallaba a una criatura impresa en el asfalto.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: inherit;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-3597945246200654060?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/3597945246200654060/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=3597945246200654060&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/3597945246200654060'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/3597945246200654060'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2011/11/vuelvo-casa.html' title='Vuelvo a casa'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-4871514526382699827</id><published>2011-11-09T19:19:00.001-05:00</published><updated>2011-11-17T21:44:08.965-05:00</updated><title type='text'>Fade out</title><content type='html'>&lt;i&gt;Querido Zi:&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Todo se desvanece... siento como las escaleras del edificio solitario se convierten en una superficie resbalosa en donde caer no sería ningún acontecimiento extraordinario, o ínfimamente cómico siquiera, pues no hay testigos. Me aferro al café (quizás el último) como si fuera ambrosía de la esperanza. No hay tiempo, ni abrazos, ni voces, y la luz está fatigada. Mi cabeza da vueltas. La fría pared es el único suspiro al que me he podido aferrar por unos segundos, pero mi cuerpo ya no puede más. Hace frío. Desearía un lugar donde dormir. La yerba está húmeda. Ni una voz...&lt;/i&gt; &lt;i&gt;me pregunto si en algún centímetro de piel aún aguarda la esperanza. El fantasma de una rata ha atravesado la habitación, mientras el silencio se vuelve corporal.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-4871514526382699827?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/4871514526382699827/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=4871514526382699827&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/4871514526382699827'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/4871514526382699827'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2011/11/fade-out.html' title='Fade out'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-6152766395722488453</id><published>2011-11-08T22:32:00.004-05:00</published><updated>2011-11-09T19:22:45.126-05:00</updated><title type='text'>Luz artificial</title><content type='html'>Mientras despegaba, aquella luz solitaria en medio de la nada no dejaba de resplandecer. El ocaso se había extinguido hace rato, y todo era tinieblas... pero aquella luz de alfiler, aquella estrella solitaria que me hacía pensar el avión iba al revés no cesaba. Se extinguirá el sol y las nubes se perderán, pero mi estrella artificial resplandecerá... se apagará la música y solo se escuchará un motor, pero aquella luz continuará iluminando mi mente invertida...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-6152766395722488453?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/6152766395722488453/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=6152766395722488453&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/6152766395722488453'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/6152766395722488453'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2011/11/el-mundo-al-reves.html' title='Luz artificial'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-3139144477265051454</id><published>2011-11-08T21:55:00.000-05:00</published><updated>2011-11-08T22:26:32.009-05:00</updated><title type='text'>El suéter de rayas</title><content type='html'>Y me gustaba tu risa triste, pues aunque distante, era cuando más cerca me sentía de tí. Esa sonrisa serena, silenciosa, que hacía juego con tus párpados a medio camino, bajo ese cerquillo de noche obscura y niebla, en donde tenías que adivinar en que sitio se ocultaba la luna para mirarla y hallar por fin la paz interior. Cuando estabas, la vida era como una dulce canción de piano, cuyos golpes se escuchaban desde el otro lado de las montañas, que atravesaban un vaso de cerveza y convertían el celeste en miel. Cuando te ausentabas, los libros del mundo se volvían páginas en blanco. Era tan chica tu voz... como si una abeja hablara. Es tan grande el silencio... ya no creo en milagros ni en compasión. Y me gustaba tu risa triste, pues aunque distante, era cuando más cerca me sentía de tí.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-3139144477265051454?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/3139144477265051454/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=3139144477265051454&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/3139144477265051454'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/3139144477265051454'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2011/11/el-saco-rayas.html' title='El suéter de rayas'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-4150323448379517253</id><published>2011-10-31T20:32:00.003-05:00</published><updated>2011-11-16T07:13:25.664-05:00</updated><title type='text'>Kismet</title><content type='html'>Ya me imaginaba lo que me dirían: que el barco era muy chico, que los maderos estaban mal atados, que no soportaría más de un día en alta mar. En el mejor de los casos, quizás los tiburones sentirían tanta lástima de mi barco, que ni siquiera se molestarían en rodearlo. Bueno, el sol, ese sí que sería un problema. Y es que leer a Mark Twain y su Huckleberry Finn, y Edgar Alan Poe y su Arthur Gordon Pym, me habían creado un trauma a mis diecisiete años: al terminar el colegio tendría que embarcarme en alta mar, cueste lo que cueste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La historia del Pablo, que desapareció luego de terminar el colegio al internarse en la selva colombiana, lejos de asustarme me parecía formidable. Fuera de todo el susto de la familia, del hecho de que ya le dieron por muerto, de la guerrilla y los paramilitares, siempre creí que el Pablo fue el único de todo nuestro clan que realmente no le temió al destino y decidió darle la cara. Mi tío Alonso, que cuando chico perteneció a los boyscouts y presidía una asociación de origami en su natal Riobamba, pagaba una misa cada mes por el reposo de su alma. Martín, su ñaño más chico, solía contar a sus amigos que al Pablo se lo comieron los cocodrilos; yo, que compartí con él tardes enteras de marihuana y discos de Metallica y Megadeth, supuse que era feliz en alguna aldea, tirándose a las colombianas más ricas de las montañas y fumando tremendos porrazos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día, descubrí por accidente en el internet que el destino no es simplemente algo que está ya escrito o predeterminado, sino que significa fé. Bueno, al menos así me pareció al leer su equivalente en árabe &lt;i&gt;quismah&lt;/i&gt;. Fue por todo aquello que decidí llamar a mi barco Kismet, mismo que empecé a construir durante el feriado de finados de 1998, casi ocho meses antes de mi graduación. Así, mientras mis compañeros me hablaban de sus planes para el futuro, de las carreras que estudiarían, de las lindas nenas que conocerían en la universidad y de los países a los que algunos viajarían posiblemente becados, yo solía tenía cabeza para mi barco. La forma como me lo llevaría desde Quito era lo que menos me importaba: con mis ahorros, podría contratar un camión que me lleve hasta Esmeraldas, para disfrutar de unos días de playa antes de zarpar hacia mi destino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Claro está, no podía irme de la ciudad sin despedirme de la Diana, mi pelada desde quinto curso. A diferencia del mudo del Pablo, que le contó toda su loca aventura a la Dennise, quien a los dos días de la partida de mi primo y luego de jurarle que se iría con él, se terminó yendo a los Estados Unidos, con Diana no compartí un solo detalle. Supuse que luego de mi partida se conseguiría otro pelado, más digno de ella; quizás empezaría a salir con el Beto, el nerd de mi clase que siempre me tuvo envidia por ser el único que podía besarla y tocarla. Me gustaría que salga con el Beto; creo que sería un buen novio para ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tres días después de la tremenda plutera, de reventarle la llanta al carro del hijueputa del cura que me daba matemáticas y que un día me hizo arrodillar para pedir perdón al curso por robarme un examen, de tirar por última vez con la Diana, de visitar ese chongo en Canoa durante el paseo de fin de año y de asegurarnos que al Beto y al Byron les descoquen, dos días después de robarme un millón de sucres del cajón de mi papá y de vender mis discos de Sepultura, alquilé un camión que me condujo hasta Esmeraldas. El tipo que lo manejaba formó parte de la Marina, y ocasionalmente era electricista en mi casa. Se llamaba don Efraín. Era un tipazo. Su hijo mayor, Stalin, estuvo preso varias veces por relajoso y bullanguero en el colegio Mejía.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;¿Y ese barco, es para alguna exhibición? &lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;me preguntó.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;Sí Don Efra &lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;le respondí.&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;-Es para regalárselo a unos pescadores en Limones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sabía que el Don Efra me haría más preguntas, sobre todo para presumir sus conocimientos de ingeniería naval. El muy cabrón sabía bastante. Me habló de mástiles, de proas y de no se qué otras cosas que sólo leí en libros. Me habló de la dirección del viento, y de que el mar en Esmeraldas podía ponerse muy severo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al llegar a la ciudad, no volví a verle nunca más.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;Suerte con el &lt;i&gt;Kismer&lt;/i&gt; &lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;me gritó. &lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;Espero verle para la universidad, no se perderá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa noche, me acobardé a zarpar. Pensé en la Diana, en el Beto, en mis ñaños; pensé en la Dennise, en el Pablo, en el hijueputa del cura, en Don Efraín y su hijo Stalin, con quien una vez nos dimos de kiños luego de un partido de fútbol. Entonces recordé que me quedaban como setecientos mil sucres, y decidí gastármelos en el mejor chongo de Esmeraldas, para luego rematarlos con unos buenos ceviches y cerveza. Sin embargo, mi noche de júbilo no acabó bien: a eso de las dos de la mañana, cuando buscaba un hotel para dormir, una tipa se acercó con un cuchilllo e inmediatamente dos amigos suyos me quitaron lo que me quedaba de plata. En lo borracho que estaba, no pude hacer otra cosa que sonreír.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;&lt;i&gt;Chucha tu mar'e&lt;/i&gt;, encima estás afrentoso?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y apenas terminó de decir eso la negra, sentí como por detrás algo muy frío me atravesaba las entrañas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ver mi sangre correr, lejos de asustarme, me provocó una gran satisfacción. Cuando miraba que las personas se desangraban en las películas, siempre pensé que se trataba de la ficción más mojigata que podía existir, ya que horas antes u horas después, los noticieros siempre omitían la sangre de verdad. Pero esta vez no fue así. A la Diana la sangre la daba mucho asco. Seguro habría vomitado, si hubiera visto semejante espectáculo. No tardó en llegar un niño acompañado de tres amiguitos similares en llegar para arrebatarme el reloj. Horas después, una ambulancia con dos negros vestidos de celeste me levantaron y llevaron a una camilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;Maldita sea, Kismet &lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;maldita sea, mi barco &lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;fueron mis palabras, según le contaron días más tarde los paramédicos a mis papás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;Eres un inútil, no sirves para nada. Encima que te robas la plata dejas que te roben estos negros, miserable pendejo &lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;fueron las dulces palabras de mi papá, apenas me recuperé.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;Me saco la madre por darles todo a tus hermanos y a vos, y lo único que haces es gastarte en drogas, mierda! &lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;fue su conclusión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi papá llevaba varios años trabajando para el Ministerio de Bienestar Social; a finales de los setentas, un primo suyo, que era militar, le había conseguido el puesto, del cual no se quizo separar nunca. Seguramente ese era su destino; seguramente fue el destino que el se creó. Mamá, que aún suele ir a misa, me dice que a veces reza por mí. Meses después me enteré que la Diana entró con un man peor que yo, llamado Edison o algo así; supe que hace poco le visitó en el Centro de Detención Provisional, por manejar drogado una camioneta presuntamente robada. Vaya chamo. Que bien los elijes, Diana...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cuanto a mi barco, nunca supe lo que le pasó. Supongo que le habrán convertido en leña o le habrán desarmado para construir un improvisado muelle en uno de esos pobre puertos de Esmeraldas. Algún día espero volver. Espero conocer a esas colombianas tan buenas de las que me hablas siempre en tus cartas, Pablo...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-4150323448379517253?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/4150323448379517253/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=4150323448379517253&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/4150323448379517253'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/4150323448379517253'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2011/10/kismet.html' title='Kismet'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-7845444007483916725</id><published>2011-10-23T09:13:00.002-05:00</published><updated>2011-11-16T07:41:38.832-05:00</updated><title type='text'>Sólo alguien que conocí</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-dWs8RlF2HRU/TqQjBlQ5irI/AAAAAAAAAw0/WO3LOkDP7vQ/s1600/2229126249118846.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://3.bp.blogspot.com/-dWs8RlF2HRU/TqQjBlQ5irI/AAAAAAAAAw0/WO3LOkDP7vQ/s320/2229126249118846.jpg" width="240" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El chico caminaba con el obsequio entre sus manos; la bolsa de papel que lo cubría no pudo resistir la lluvia y empezó no solo a resquebrajarse, sino a desdibujarse. Al cruzar la calle pudo divisar un basurero verde y oxidado; decidió que ese objeto de metal sería la última morada de su gesto.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Sus&amp;nbsp;quince años que a la vista de todos eran&amp;nbsp;trece, no pudieron acercarlo a una cerveza. Se moría de ganas por probar un cigarrillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;Mierda, ojalá estuvieran así de atentos también con&amp;nbsp; los corruptos &lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;se lamentaba. Pero ni la política, ni la prohibición de fumar, ni el obsequio en la basura cambiarían.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Esa misma mañana despertó más animoso que de costumbre; se duchó como no acostumbraba a hacerlo, intentó afeitarse aunque no pudo evitar sangrar y escogió lo más decente de su armario, que incluía una camisa de su ñaño, un jean arrugado que no le importó planchar -antes le hubiera dado pereza- e hizo pasar por su cabeza un objeto extraño, una peinilla, que, según contaba el muchacho, le tenía miedo porque le recordaba aquella inspección de piojos de marzo del 98, cuando descubrieron que un compañero suyo, de apellido López o Sánchez, había esparcido la plaga entre la clase.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Ahora que estaba en&amp;nbsp;tercer curso del colegio, el chico se sentía listo para lo que muy probablemente sería su primera cita. La conoció en esa fiesta de su prima, Paola; el equipo de sonido en la sala era un &lt;i&gt;Phillips&lt;/i&gt; de los años setentas, que todavía podía reproducir esos acetatos cuyas cajas descoloridas y rotas desafiaban la inclemencia del tiempo. Sin embargo, fue la música de una grabadora &lt;i&gt;Sony&lt;/i&gt; que le habían regalado a la quinceañera Paola la que reprodujo aquel reggaeton que le acercó a Claudia, un año menor que él, quien por una extraña coincidencia de la vida, o quizás porque el Juan Carlos, -el más pintero de la fiesta- desapareció misteriosamente de la salita junto con Belén, una chica tan alta que no pudo evitar llamar la atención.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Esa noche, Santiago (el&amp;nbsp;verdadero &lt;i&gt;héroe&lt;/i&gt;&amp;nbsp;de este relato) decidió tomar de la mano a Claudia, y acercársela a su hermano cuatro años mayor, Diego. El chico odiaba su nombre. Diego. Le sonaba a San Diego, el cementerio. Le sonaba a un sucio túnel del centro de la ciudad. Le sonaba a marca de embutidos. Le sonaba a cliché mexicano. Le sonaba a niñito de historieta para chicanos. Le sonaba a todo menos a lo que él quisiera ser. En fin, esa noche, escuchar su nombre por primera vez le hizo olvidar todas esas ideas que, cuantas veces las comentó, le parecieron a quien se tomó la molestia de escucharlo ridículas. Esa noche "Diego" se convirtió en una palabra mágica, porque Claudia, la chica que para él era la más linda del lugar, (para él, pues para el resto de la fiesta era la escultural Belén, que también desapareció) se tomó la molestia de decirle "Diego, ¿quieres bailar?"&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Los detalles de lo que sucedió a continuación son más que obvios: el remolino, el set de música nacional que devolvió la vida al viejo Phillips, los padres contando sus anécdotas, los wambras&amp;nbsp;celebrando el placer&amp;nbsp;de&amp;nbsp;una de sus primeras borracheras, la casa en el centro, la terraza, la montaña llena de luces... Porsupuesto, Diego&amp;nbsp;intercambió su número de celular con Claudia. Pasaron algunas&amp;nbsp;semanas antes de decidirse a llamarla;&amp;nbsp;una vez, un primo&amp;nbsp;mayor para él, le contó que las mujeres no soportan a los intensos. En más de una ocasión estuvo tentado a llamarla; Claudia estudiaba en un colegio militar; su padre era sargento retirado del ejército y era dueño de una tienda. Muchas veces pasó frente a ese negocio; en una ocasión pensó "sí entro por una cola, seguro sale la Claudia mientras me la tomo". Sin embargo, el plan no tardó en parecerle absurdo. "Si me demoro tomando la cola, seguro la mamá me cacha". Los días continuaban su marcha. Buscarla en el &lt;i&gt;Hi5&lt;/i&gt; tampoco resultó; abrirse una cuenta con el nombre de &lt;i&gt;Don Omar&lt;/i&gt; sólo sirvió para que en el colegio le armaran tremenda chacota. Un día, luego de varias semanas y noches sin poder dormir pensando en&amp;nbsp; Claudia, optó por la decisión que quizás le hubiera ahorrado toda esa tortura: llamó a su prima Paola por teléfono.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Paola le contó que dentro de unas semanas, el 17 de ... sería su cumpleaños, y que le gustaba mucho Alejandro Sanz, aunque le daba un poco de vergüenza admitirlo, ya que le consideraba un tanto viejo y a la vez pasado de moda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;&lt;i&gt;Verga&lt;/i&gt; &lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;dijo para sí.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;El disco original debe costar al menos unos diecisiete dólares. No importa, se lo compraré.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Así, Diego se puso a planchar, cocinar, lavar platos, pasar hambre en el recreo e incluso regresar a pie desde el colegio Benito Juárez en donde estudiaba hasta La Tola, con tal de ver feliz a su querida Claudia. En el pasado, nunca habría hecho tal cosa; con celos primero, pero con pena después, vio en más de una ocasión como su hermana mayor Lorena, que ahora vivía en España, recibió con mucho desprecio flores, globos, peluches y chocolates que generalmente él y Santiago terminaban devorándose.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;Definitivamente nunca regalaré peluches ni chocolates a nadie &lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;concluía casi siempre, mientras se limpiaba la boca y se reían.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El día 17 estaba a 48 horas; Diego por fin se animó a llamar a Claudia. Dos, tres, cuatro timbrazos... nada. El chico también tenía el número de su casa, que le sacó a Paola a cambio de admitir que Liga era el mejor equipo del país; tampoco sirvió de mucho. Lo máximo que ocurrió, fue que la noche anterior, luego de escuchar la voz del otrora sargento de la patria, algo se atravesó en su garganta y decidió colgar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;Qué webada, creo que me pasó un número falso &lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;Se dijo con algo de tristeza. Indignado, se le ocurrió llamar a la Paola para constatar si el número de la Claudia era, precisamente, el número de la Claudia. Pero Paola tampoco le contestó nunca.&amp;nbsp;Fue entonces que decidió aprovecharse del animoso y juguetón Santi, el niño al que pese a todo le valía madre esta historia. Diego pensó que a cambio de unos chocolates, su hermano Santi le acolitaría a llamar por teléfono a la chica que un día tomó de la mano y la acercó para bailar.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Santi no sólo ayudó a su hermano llamando a Claudia, sino que le consiguió una cita.&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;Diego, dice la Claudia que te pongas al teléfono.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;Calla mocoso, no mientas &lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;le dijo.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;¿No me crees? bueno, ya le digo que no quieres hablar.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;¡Aguántate, ya voy, no cuelgues &lt;i&gt;chucha!.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;&lt;i&gt;¡Qué bestia, como le tratas a tu ñaño el Santi, si es un lindo!&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt; &lt;/i&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;Hola, Claudia.. como estás.. me dijo la Pao que pasado mañana es tu cumple... no sé, tenía un regalo para vos, pero me da cosas ir a la tienda... tu papá me da un chance de miedo... bueno igual le dejaría el obsequio a tu mamá, pero quiero verte...&lt;i&gt;&amp;nbsp;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;&lt;i&gt;¿No te dijo el Santi que si quiero verte? ya le dije que te asomes pasado mañana a la una y media que vengo de la práctica de bastoneras del colegio...&lt;/i&gt;&lt;br /&gt; &lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;¿En serio? que bacán... ya pues, de una... ahí si quieres nos tomamos un helado también... ya.. tonces nos vemos el sábado...&lt;br /&gt; &lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;&lt;i&gt;Listo... cuidate también... te veo el sábado, chao"&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Esa mañana (la del sábado) despertó más animoso que de costumbre; se duchó como no acostumbraba a hacerlo, intentó afeitarse aunque no pudo evitar sangrar y escogió lo más decente de su armario, que incluía una camisa de su ñaño, no del Santi, sino del Álex, que era mayor para él pero también más distante, un jean arrugado que no le importó planchar (antes le hubiera dado pereza) e hizo pasar por su cabeza un objeto extraño, una peinilla, que, según contaba el muchacho, le tenía miedo porque le recordaba aquella inspección de piojos de marzo del 98 cuando descubrieron que un compañero suyo, de apellido de López o Sánchez, había esparcido el mal entre la clase. Ahora que estaba en tercer curso, el chico estaba listo para lo que muy probablemente sería su primera cita. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;Sin embargo, era la una y media ya, y Claudia nada que asomaba. Las dos. Nada. Dos y media. Pensó en llamar. Las tres. llamó. Buzón de mensajes. Nada. A las tres y cuarto empezó a llover; Diego no tenía mochila y se quedó como mudo en medio de la calle. La bolsa de papel de regalo se empapó tantó y Diego estaba tan nervioso jugando con ello que empezó a pelarse. El encuentro sería&amp;nbsp;en el Centro Cultural Metropolitano&amp;nbsp;; de pronto vio un basurero verde. Sus quince años que a la vista de todos eran trece, no pudieron acercarlo a una cerveza. Se moría de ganas por probar un cigarrillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;Mierda, ojalá castigaran de la misma manera a los corruptos &lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;se lamentaba. Pero ni la política, ni la prohibición de los cigarrillos ni el obsequio en la basura cambiarían. "Santi, mierda... por tu culpa estoy así". "No, Santi, no es tu culpa... gracias Santi, hiciste lo que pudiste". &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Esa noche, el Santi no le preguntó nada sobre si le fue bien en la cita o no. Quizás pudo notar que la cara de su ñaño no era la más feliz del mundo. En el cuarto que antes fue de la Lore, Álex escuchaba música, aparentemente ajeno a cualquier interés.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Cuatro años más tarde, Diego, quien ya estaba en la universidad, se enteró por un amigo que Claudia había sido novia de Álex.&lt;br /&gt; &lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;Mierda, qué pequeño es el mundo &lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;pensó.&lt;br /&gt; &lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;¿Quién era Claudia mi amor? &lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;le preguntó Andrea, mientras le tomaba del brazo y le pellizcaba. No era nadie, sólo alguien que conocí una vez &lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;respondió.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-7845444007483916725?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/7845444007483916725/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=7845444007483916725&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/7845444007483916725'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/7845444007483916725'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2011/10/solo-alguien-que-conoci.html' title='Sólo alguien que conocí'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-dWs8RlF2HRU/TqQjBlQ5irI/AAAAAAAAAw0/WO3LOkDP7vQ/s72-c/2229126249118846.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-7000200878902463936</id><published>2011-10-08T16:56:00.001-05:00</published><updated>2011-11-16T07:52:08.484-05:00</updated><title type='text'>Augusta</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-UoWOcSBMpC0/TpCUNyjQFAI/AAAAAAAAAwo/sVl9nTUbi14/s1600/FOTO+YOLANDA.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://1.bp.blogspot.com/-UoWOcSBMpC0/TpCUNyjQFAI/AAAAAAAAAwo/sVl9nTUbi14/s320/FOTO+YOLANDA.jpg" width="222" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;El día en que Augusta murió, recuerdo que previo a enterarme de la noticia &lt;i&gt;me hacía la paja&lt;/i&gt; mirando una peli seudoporno; eran alrededor de la dos de la mañana cuando el teléfono sonó, y luego de marcar por tres veces, fue el celular que estaba bajo mi almohada el que se encargó de darme la noticia por&lt;i&gt; sms.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa noche ya no pude dormir; la Augusta no era mi mejor amiga: me caía pésimo, vestía muy mal e incluso se me hacía repulsiva. Sin embargo, hubo personas en la facultad que la querían. La única vez que casi entablamos una conversación, fue una tarde en la que más por vanidad que por convicción, llegué a clase con una hermosa camiseta de la Unión Soviética, de algodón rojo y letras doradas que ponían &lt;i&gt;CCCP.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;Me gusta tu camiseta Carlos, ¿dónde te conseguiste? &lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;fueron las palabras que dijo, ante mi expresión atónita.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;Bueno, me la mandó un primo de Italia &lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;le respondí.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;En una de estas te voy quitando,&amp;nbsp; &lt;i&gt;jajaja&lt;/i&gt; &lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;/span&gt;remató. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las bromas a continuación no se hicieron esperar. "Estás hecho Carlos" "Cuando te quita la camiseta Carlos" "Eres un bagrero Carlos".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día intenté hacerme su amigo: Augusta tenía cara de famélica, y por casualidad ese día yo&lt;span id="goog_540905257"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span id="goog_540905258"&gt;&lt;/span&gt; llevaba un poco más de dinero del que acostumbraba. Le compré un sanduche y una botella de jugo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;Ten Augusta, que este día invito yo &lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;le dije al volver a clases.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No respondió nada; bebió el agua, y guardó el sanduche en la mochila. Al salir de clases, a eso de las nueve de la noche, mientras esperaba en el patio al Sebas y a la Montse, vi que Augusta le daba el sanduche a &lt;i&gt;Puppi&lt;/i&gt;, una perrita que por esos días apareció de la nada. Desde luego sentí rabia.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;Mierda, para que me molesté &lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;le decía a mi cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Augusta solía venir de vez en cuando en una bicicleta negra; llevaba el pelo corto y vestía casi siempre de negro, aunque las últimas veces empezó a llegar con una camisa roja de leñador que me parecía espléndida.&lt;br /&gt;Nunca le vi con un chico; los comentarios acerca de su posible homosexualidad no eran pocos. Hasta donde conseguí averiguar, vivía con su papá y dos hermanos en El Tejar; su madre andaba en España.&amp;nbsp;&lt;i&gt; &lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La tarde en que Augusta murió, intentaba leer sin éxito un texto de Habermas sobre opinión pública para mi tesis. Por la mañana, pensé por un instante que tal vez la encontraría el domingo en el ciclopaseo. Nunca más existió esa posibilidad. El lunes, dos días después de la noticia, se confirmó que Augusta había chocado con un camión en la avenida Occidental, mientras pedaleaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada vez que llevo la camiseta roja de la Unión Soviética, suelo pensar un poco en ella. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-7000200878902463936?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/7000200878902463936/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=7000200878902463936&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/7000200878902463936'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/7000200878902463936'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2011/10/pepito.html' title='Augusta'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-UoWOcSBMpC0/TpCUNyjQFAI/AAAAAAAAAwo/sVl9nTUbi14/s72-c/FOTO+YOLANDA.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-3798045902658555417</id><published>2011-09-25T20:30:00.001-05:00</published><updated>2011-11-16T07:51:19.902-05:00</updated><title type='text'>Chifa</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-xNjlLsLdSdM/Tn-nscX9SaI/AAAAAAAAAwg/USQsQF3DQdM/s1600/restaurante_chino.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://1.bp.blogspot.com/-xNjlLsLdSdM/Tn-nscX9SaI/AAAAAAAAAwg/USQsQF3DQdM/s320/restaurante_chino.jpg" width="239" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Sale a las 17h00 de su tedioso trabajo en el banco, camina hacia el parqueadero donde lo espera su auto, distante aún de él por otros cuatro años de cuotas. Afuera llueve; las pequeñas gotas de agua que ciertos poemas describen con ternura, le causan molestia. Antes se hubiera dirigido a la universidad, en el sucio bus atestado de gente y malos olores; habría llegado, habría conversado con sus amigos y con suerte, si el profesor se ausentaba, habría ido por unas &lt;i&gt;bielas&lt;/i&gt; a uno de los antros cercanos. Pero ya no. Los tiempos han cambiado y ahora se dirige a su acogedor departamento, por el que paga de arriendo un tercio de su sueldo. Sin embargo, empieza a recordar que durante la anterior sesión de &lt;i&gt;Playstation 3&lt;/i&gt; del domingo olvidó hacer la compra en el supermercado, por lo que deberá pasar por algo de comer. El Chifa es el sitio más cercano.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;Uno para llevar, por favor &lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;le dice amablemente a la dueña del lugar, una china de quien sabe cuántos años, pero que todavía tiene porte y una firme voz cuyo dialécto se sumerge entre la ex China maoísta y la Sudamérica caótica.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;&lt;i&gt;¿Chaulafán? &lt;/i&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;le responde al muchacho de terno, de camisa transpirada por el día y por las largas filas de personas que no paraban de venir a depositar dinero, a retirar dinero, a entregar formularios mal llenados sobre impuestos y que terminaban siempre peleando por dinero. La panza bajo su corbata no se puede evitar; otros días llegaba con el saco abotonado, pero en esta ocasión hace tanto calor que prefiere llegar el saco en brazos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;De camino a casa, en la radio suena una canción de reguetón; "no es el momento oportuno para estos ritmos", se pone a pensar, así que empieza a &lt;i&gt;zippear, &lt;/i&gt;primero música del mundo, luego baladas ochenteras, luego una odiosa voz de locutor que intenta seducir chicas regalando canciones, luego la publicidad de una tarjeta que te ofrece unas vacaciones... vacaciones... piensa. ¿El Caribe? ¿La Patagonia? ¿San Andrés? ¿Galápagos? había estado en Galápagos hace dos años atrás, cuando todavía podía respirar sin la dificultad que ahora, aunque alguien ya le advertía de la posibilidad de que eso no pudiera seguir siendo así.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;De inmediato inicia el noticiero local, y por alguna razón, o quizás por simple indeferencia, se decide a no mover un dedo. Política, Deportes, Economía, Internacionales. "China plantea realizar inversiones en el sector petrolero". "El país ha solicitado un nuevo crédito por más de cien millones de dólares". De pronto, en el semáforo, regresa a mirar la tarrina de chaulafán que aguarda en el asiento de copiloto, donde solía ir una persona.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Media hora después, luego de vencer el terrible tráfico, se quita los zapatos, se recuesta y de inmediato quiere mirar el televisor, pero no encuentra el control. Luego de buscar detrás de un reloj cuya parte posterior dice &lt;i&gt;Made in China, &lt;/i&gt;da por fin con el mando. De inmediato, sintoniza un canal de cable y procede a abrir la tarrina, que degustará junto con una lata de &lt;i&gt;Coca-Cola&lt;/i&gt;, lo único que quedaba en la refri. De pronto los párpados son más pesados que el día. No se pregunta si es el aburrido programa o el insípido chaulafán lo que le está causando ese adormecimiento. Simplemente se deja llevar. Empieza a soñar que la corbata le aprieta, y que para liberarse de ella tiene que saltar. Mientras cae al vacio, un dragón se cuela en el escenario y le rescata de una muerte segura. Una vez que el dragón se cansa, se mira a sí mismo en un edificio gigante, con grandes ventanas, con luces de neón, con muchedumbres de personas a las que quizás no conocerá nunca. Despierta, y además de notar que se durmió con la tele prendida y la camisa puesta, al mirar el reloj se da cuenta de que son las dos y media de la mañana. Va hacia el baño, regresa para ya no puede dormir. Se quita la camisa sucia y la corbata y se pone a cambiar de canal, a ver si encuentra algo lo suficientemente aburrido que le regrese al país del sueño. Pero el efecto tarda en llegar. Entonces toma la laptop, que aún está a meses de ser suya, ingresa facebook, chequea un par de mensajes, pero ninguno corresponde al de la persona que solía acompañarle en el auto de camino a casa, antes de que una tarrina de chifa la sustituyera.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Apaga la compu, prende la radio y se da cuenta de que la música es la misma que escuchó hace unas horas mientras venía del trabajo. Busca un cd, pero recuerda que ya todo lo tiene en el mp3; siente flojera de buscarlo, siente pereza de encender de nuevo la laptop y se decide más bien por un cigarrillo. El &lt;i&gt;Marlboro &lt;/i&gt;no le sabe como siempre; de repente siente que se le baja la presión. Un escalofrío muy singular recorre su médula; es cuando decide buscar alguna pastilla en el velador. Mientras intenta encender la lámpara, por accidente arroja la tarrina de chaulafán a medio terminar. ¡MIERDA!!! grita. Entonces decide salir. Busca aquella bata que la persona que antes sustituía en el asiento de su auto a la tarrina que ahora le causaba tanta irritación, le había regalado el día de su cumpleaños. Sale hasta el balcón; un par de niños todavía están jugando fútbol, y un vagabundo, que por las mañanas suele cuidar los autos mientras se estacionan, está aspirando una botella. Regresa a su cuarto, y busca desesperadamente la obscuridad. Se coloca lo más que puede bajo el edredón. -Qué cómodo es aquí dentro -piensa. Y por fin se queda dormido.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Nada de esto sería especial si no fuera porque se ha repetido cada noche, desde hace mucho tiempo. Los niños jugando. La música de la radio. La lluvia que volvía intransitable la ciudad. El banco. Las colas. Los gritos. Los reclamos. El estado de cuenta cada 25. La bandeja de entrada del &lt;i&gt;hotmail &lt;/i&gt;repleta de anuncios publicitarios. El &lt;i&gt;facebook&lt;/i&gt; lleno de actualizaciones ajenas. Los cientos de chifas dispersos por la ciudad; los millones de chinos dispersos por el mundo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Una mañana, luego de soñar que esperaba al dragón pero que éste se había convertido en un artificio mecánico, despertó pensando que haría la diferencia. En su velador ya no había una tarrina desechable. Esa madrugada, a eso de las cuatro y media, decidió salir a caminar.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-3798045902658555417?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/3798045902658555417/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=3798045902658555417&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/3798045902658555417'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/3798045902658555417'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2011/09/las-17h00-de-su-tedioso-trabajo-en-el.html' title='Chifa'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-xNjlLsLdSdM/Tn-nscX9SaI/AAAAAAAAAwg/USQsQF3DQdM/s72-c/restaurante_chino.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-1333954453221586541</id><published>2011-09-12T15:54:00.000-05:00</published><updated>2011-11-16T07:14:54.187-05:00</updated><title type='text'>Barco fantasma</title><content type='html'>&lt;div&gt;Todo lo que,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;me cuesta respirar,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;todo lo que,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;me agita el pensar,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;y no,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;descuida ni un momento,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;la voz de un grito&lt;/div&gt;&lt;div&gt;al silencio.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Encallado en la&lt;/div&gt;&lt;div&gt;playa,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;con el óxido a&lt;/div&gt;&lt;div&gt;cuestas,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;era más grande de&lt;/div&gt;&lt;div&gt;lo que pensaba,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;y el dolor,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;es una prueba,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;y voy,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;siguiendo,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;la ruta de este&lt;/div&gt;&lt;div&gt;barco fantasma,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;algo en vos,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;me reclama,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;algo en vos,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;espera mi llegada.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y hace rato que&lt;/div&gt;&lt;div&gt;los barcos empezaban&lt;/div&gt;&lt;div&gt;a volar,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;no estoy,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;pensando&lt;/div&gt;&lt;div&gt;como,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;puede el viento,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;desaparecernos con &lt;/div&gt;&lt;div&gt;el polvo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y no estoy&lt;/div&gt;&lt;div&gt;pensando,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;como,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;vuelvo al viento,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;como el cielo,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;se acelera.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Desperté esta mañana,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;sobre un banco de arena,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;era mi sueño,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;una espiral,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;abracé una mirada,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;el horizonte aguardaba,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;y las olas que golpeaban,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;mis pies,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;no puedo,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;uno con la espuma,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;las pisadas se deshacen &lt;/div&gt;&lt;div&gt;y viajan&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-quien sabe hasta donde-&lt;/div&gt;&lt;div&gt;con la arena y el agua.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-1333954453221586541?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/1333954453221586541/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=1333954453221586541&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/1333954453221586541'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/1333954453221586541'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2011/09/barco-fantasma.html' title='Barco fantasma'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-1249401483063570294</id><published>2011-09-07T22:41:00.006-05:00</published><updated>2011-09-08T10:29:38.269-05:00</updated><title type='text'>El objeto de mis sueños</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;div&gt;Muchas cosas han cambiado desde entonces; ya no soy aquel niño de mejillas coloradas y ojos enormes, tampoco ese mismo niño de camiseta de rayas oculta bajo un overol casi rosado. Hace mucho que la litera donde dormía junto con mis ñaños fue vendida -quien sabe a quién- e incluso la casa donde habitábamos, probablemente ya no sea la misma tampoco. Sin embargo, hay un sueño que siempre recuerdo, quizás el primero, no sé si el último. Solía aparecer un lápiz entre mis manos, era rojo y negro, estaba en la cama más alta de la litera y siempre deseaba tener tiempo para despertar, quedarme con el lápiz y saltar hasta el píso par dibujar. No importaba si había una hoja de papel cerca; las paredes eran un sitio ideal, así como los ahora viejos libros de texto de mamá. Incluso, en el espaldar de la cama donde dormían mis padres, había una almohadilla de poliester, tan roja, que simplemente era imposible resistirse a rayar sobre ella.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Un día, le escuché decir a mamá que sí bebías mucho café no podrías dormir. Pensé entonces que, sí me quedaba despierto, a lo mejor el lápiz llegaría por si solo desde esa dimensión fantasma, y de este modo podría asegurarme de quedarmelo entre las manos. Más o menos como la historia de Papá Noel, a quien por cierto, jamás pude conocer. Es más, ni siquiera tenía idea de lo que era la navidad, salvo por un bebé de plástico que un día vi en una funda de caramelos de mi hermano mayor. Volviendo a esa noche, en que por fin pude mantenerme desvelado, el ruido del televisor del cuarto de mis padres no dejaba de escucharse. Pensé entonces que, si apagaba la tele, el lápiz llegaría hasta mis manos, en el más sigiloso de los silencios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Cuando creces, al fin te das cuenta de porque los adultos en ocasiones te querían muy pero muy lejos; ese día, simplemente, escuché un portazo casi en mis narices. Confundido -más bien irritado- fui hasta la salita, en donde solía jugar con los cojines de los muebles a construir casas. Esa noche, soñé que un lápiz rojo y negro había llegado hasta mis manos. Cuando lo sentí, apreté el puño tan fuerte, que creo que me lastimé con las uñas. Al día siguiente, vi por primera vez a mi padre llevar algo que con el tiempo supe que se llamaba corbata, y a mi hermano colocarse un suéter de color azul, una camisa blanca y un pantalón gris. Por su parte, mamá me hizo despertar más temprano que de costumbre, y me colocó un saco obscuro que solía llevar mi hermano mayor. Ese sería mi primer día en el jardín de infantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Ha pasado el tiempo y he tenido lápices de todos los tamaños y colores; he perdido varios de ellos, a otros los he roto con los dientes. Hubo otros que presté y no regresaron jamás a mí, y otros que simplemente extravié entre otras  cosas. Ya no soy el niño de mejillas coloradas y ojos enormes; muchas cosas han cambiado desde entonces.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-1249401483063570294?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/1249401483063570294/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=1249401483063570294&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/1249401483063570294'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/1249401483063570294'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2011/09/el-objeto-de-mis-suenos.html' title='El objeto de mis sueños'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-2900515412934211617</id><published>2011-08-27T07:49:00.003-05:00</published><updated>2011-11-16T07:16:01.800-05:00</updated><title type='text'>Cosplay</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-RrXOABtMd3M/TljzFGArQ9I/AAAAAAAAAwM/_AqKa9VYVv4/s1600/sandeman2.jpg"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5645529401747260370" src="http://2.bp.blogspot.com/-RrXOABtMd3M/TljzFGArQ9I/AAAAAAAAAwM/_AqKa9VYVv4/s400/sandeman2.jpg" style="cursor: hand; cursor: pointer; display: block; height: 400px; margin: 0px auto 10px; text-align: center; width: 193px;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Al mirarlo, era inevitable sentir que &lt;span style="font-style: italic;"&gt;te kagabas de risa.&lt;/span&gt; Su capa roja, desteñida, era el tema preferido de charlas entre hermosas chicas fashion con rostros de color distinto al de sus brazos y muslos, entre viriles muchachos que destapaban botellas color café con los dientes, e incluso entre elegantes profes con un suéter en los hombros y un libro entre las manos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su nombre era Carlos López, y probablemente de entre todos sus miles de homónimos en Iberoamérica, era el único que venía a clases todos los días con una capa y un sombrero. Un amiga en común, Miriam, me contó alguna vez que la intención de aquella prenda, más que emular a Superman, era un desafío abierto a los convencionalismos de la moda, y que probablemente un día no sería repudiado, sino imitado. Los días pasaban y la tan anhelada tendencia no llegaba. Pero Carlos no dejaba de ir puesto la capa. Algunos chicos le decían &lt;span style="font-style: italic;"&gt;el mago&lt;/span&gt;; no faltó el típico comentario de algún chico heavy metal que se atrevió a insinuar que el Carlos llevaba capa para ocultar que era incapaz de limpiarse el culo y que por ende sentía verguenza de mostrar sus pantalones. A los demás, simplemente la capa les parecía el típico intento por llamar la atención, debido quizá a alguna desilusión amorosa o algún malentendido crónico con sus padres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día, mientras esperaba en el patio, el Carlos se sentó en la misma banca donde yo pretendía estudiar un libro de Michel Foucault, para impresionar a una chica que me gustaba. Desde luego, jamás entendí el libro; la capa del Carlos me parecía ridiculamente fascinante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;¿En donde te compraste esa capa? &lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;le pregunté.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;Era una bandera del &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Friu&lt;/span&gt;&amp;nbsp; &lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;me contestó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;No sé porqué, pero ya lo sospechaba &lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;le respondí, hecho el interesante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;Te equivocas &lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;siguió.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;No soy anticomunista como creo que estás pensando &lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;concluyó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;Entonces, ¿no es una especie de trofeo de guerra?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;No. Simplemente me gusta llevarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese instante, por un momento, me sentí tentado a hablarle sobre el hecho de que las tendencias de la moda no admiten esas prendas más que en &lt;span style="font-style: italic;"&gt;cosplays&lt;/span&gt; o en fiestas infantiles de cumpleaños; me sentí tentado a decirle que lejos de lograr el respeto de los demás, solo lograría que las personas se burlen de él por el resto de la carrera y quizás de su vida; sentí que debía sugerirle que llevar esa capa no le ayudaría a conseguir una pasantía decente y mucho menos un empleo estable, a menos que pretendiera volverse un remedo de El Santo o algún luchador de la WWE. Es decir, pasé en un minuto a ser de un simple compañero a un politólogo, de politólogo modista, de modista a psicólogo, de consejero vocacional a supuesto amigo y de amigo a inquisidor. Fue entonces que me di cuenta de que quien vivía disfrazado no era el Carlos López, sino yo.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-2900515412934211617?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/2900515412934211617/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=2900515412934211617&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/2900515412934211617'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/2900515412934211617'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2011/08/cossplay.html' title='Cosplay'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-RrXOABtMd3M/TljzFGArQ9I/AAAAAAAAAwM/_AqKa9VYVv4/s72-c/sandeman2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-709462565179495028</id><published>2011-08-25T00:52:00.001-05:00</published><updated>2011-11-17T06:46:55.053-05:00</updated><title type='text'>Un nombre</title><content type='html'>&lt;h6 class="uiStreamMessage" ft="{&amp;quot;type&amp;quot;:1}" style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif; font-weight: normal;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span class="messageBody" ft="{&amp;quot;type&amp;quot;:3}"&gt;Girar en una espiral,&lt;br /&gt;albergar una esperanza,&lt;br /&gt;blandir la espada,&lt;br /&gt;yacer sobre las olas...&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h6&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-709462565179495028?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/709462565179495028/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=709462565179495028&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/709462565179495028'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/709462565179495028'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2011/08/gaby.html' title='Un nombre'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-1271789937567425148</id><published>2011-08-02T19:29:00.003-05:00</published><updated>2011-08-02T19:31:20.614-05:00</updated><title type='text'>Oeste</title><content type='html'>Como no poder soñar,&lt;br /&gt;el aire para respirar,&lt;br /&gt;sintiendo el viento&lt;br /&gt;correr.&lt;br /&gt;La distancia se&lt;br /&gt;nos apodera,&lt;br /&gt;del cuerpo y la sangre,&lt;br /&gt;no sé,&lt;br /&gt;donde ir.&lt;br /&gt;Quisiera,&lt;br /&gt;tantas cosas del mundo,&lt;br /&gt;pero me confundo,&lt;br /&gt;en el porqué.&lt;br /&gt;Todos buscan,&lt;br /&gt;la luz,&lt;br /&gt;entre lo obscuro,&lt;br /&gt;el camino seguro,&lt;br /&gt;pero todo es&lt;br /&gt;soledad.&lt;br /&gt;Todos buscan,&lt;br /&gt;entre lo profundo,&lt;br /&gt;no más, digo al mundo,&lt;br /&gt;quien sabe, donde ir.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-1271789937567425148?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/1271789937567425148/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=1271789937567425148&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/1271789937567425148'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/1271789937567425148'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2011/08/oeste.html' title='Oeste'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-2157011065782618436</id><published>2011-07-25T16:15:00.001-05:00</published><updated>2011-11-16T07:44:35.893-05:00</updated><title type='text'>Ultimo verano</title><content type='html'>&lt;div class="fbChatMessage fsm direction_ltr" id="msg_622240918_undefined" jsid="message"&gt;La jaqueca no llega a su fin...&lt;/div&gt;&lt;div class="fbChatMessage fsm direction_ltr" id="msg_622240918_undefined" jsid="message"&gt;otorgarnos unos segundos antes del final.&lt;/div&gt;&lt;div class="fbChatMessage fsm direction_ltr" id="msg_622240918_undefined" jsid="message"&gt;sobrevivir, que más da...&lt;/div&gt;&lt;div class="fbChatMessage fsm direction_ltr" id="msg_622240918_undefined" jsid="message"&gt;de todos modos ya no estaba viviendo...&lt;/div&gt;&lt;div class="fbChatMessage fsm direction_ltr" id="msg_622240918_undefined" jsid="message"&gt;los pensamientos se convierten en estado gaseoso&lt;/div&gt;&lt;div class="fbChatMessage fsm direction_ltr" id="msg_622240918_undefined" jsid="message"&gt;que vuelan con el viento para reencontrarse con otra tormenta.&lt;/div&gt;&lt;div class="fbChatMessage fsm direction_ltr" id="msg_622240918_undefined" jsid="message"&gt;Desde esta montaña espero un día llegar con mi eco hasta el desierto.&lt;/div&gt;&lt;div class="fbChatMessage fsm direction_ltr" id="msg_622240918_undefined" jsid="message"&gt;luego perdernos en el mar.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-2157011065782618436?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/2157011065782618436/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=2157011065782618436&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/2157011065782618436'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/2157011065782618436'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2011/07/ultimo-verano.html' title='Ultimo verano'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-2734099167694646129</id><published>2011-07-13T16:23:00.002-05:00</published><updated>2011-11-16T07:24:23.683-05:00</updated><title type='text'>Tod</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-FA3IrwooFZU/Th4WaDMrLfI/AAAAAAAAAvE/KPcOh5axTpU/s1600/autopista.jpg"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5628961221050576370" src="http://4.bp.blogspot.com/-FA3IrwooFZU/Th4WaDMrLfI/AAAAAAAAAvE/KPcOh5axTpU/s320/autopista.jpg" style="cursor: hand; cursor: pointer; display: block; height: 320px; margin: 0px auto 10px; text-align: center; width: 281px;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El día en que Marta se marchó, el clima de la ciudad era tan impredecible como mi carácter. La fría mañana daba paso a intervalos a un sol mordaz; mi declaración de impuestos aguardaba en un frío cajón, junto a varias envolturas de chicles y recibos que no servirían para nada, ya que estaban a nombre de &lt;i&gt;consumidor final.&lt;/i&gt; La idea de la prisión, a ratos, era alivio y a la vez pesadilla. Aquellos días de verano tan singular la casa estaba llena; mamá había vuelto de Europa junto con mi hermano menor y sus costumbres casi europeas. Mi hermano mayor, quien estaba refaccionando su casa, también se mudó junto con su pequeña hija; hacían ya varios meses desde su divorcio, y era la primera vez en mucho tiempo que veía a mi sobrina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una amiga proveniente de México, Soledad, quien ganó una beca para estudiar Sociología en el país azteca, había quebrantado el habitual tedio de nuestras vacaciones, al volver a casa. Debido a mi falta de disciplina tributaria y a mi poca devoción por el ahorro, me encontraba en búsqueda de empleo. El novio de Soledad, Darío, quien quedó fascinado por nuestras &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Pilsener&lt;/span&gt;, decidió organizar un paseo para conocer los lugares más entretenidos de Quito. Guillermo e Iván, siempre animosos, decidieron secundarlos. Por mi parte, desistí de ir. Claro, a Soledad no le hizo gracia; no es que fuésemos amigos: Iván nos había presentado un par de años atrás, cuando coincidimos en un bar de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;La Ronda,&lt;/span&gt; barrio bohemio de Quito, tontódromo del siglo XXI construido durante el siglo XVIII. Esa noche el tecno nos impedía escuchar nuestra interesante conversación, que incluía desde como se preparan los tacos y enchiladas hasta la nostalgia por las aulas escolares, a las que siempre detesté.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El punto, es que aquella tarde de sol, mientras nos dirigíamos hacia la Mitad del Mundo, decidí arrojarme del auto en el que íbamos juntos. Guillermo desde luego detuvo el carro, en mitad de la vía, ante la mirada asustada pero burlona de Sebastián, amigo íntimo de Sole, quien miraba siempre de modo extraño a Darío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;&lt;i&gt;Chucha&lt;/i&gt;, deja de hacerte el rogado &lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;dijo la Sole, según relató Iván días más tarde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No podía escuchar nada. No sentí la voz de Sole; solo recuerdo que di media vuelta y empecé a correr, y que el asfalto, que se desvanecía entre el fétido vapor proveniente de huesos de dinosaurios muertos hace miles de años, de pronto se vio empañado por cientos y miles de pequeñas gotas de agua que se irían también en un momento. Desde que salimos del centro de la ciudad, sentía una gran molestia en el lado izquierdo del pantalón. El día en que Marta se marchó, recuerdo que desprendió la etiqueta de una botella de Pílsener que nos hizo firmar a todos. Cuando fue mi turno, dibujé una mariposa cuyas alas se estaban quemando; Viviana, una amiga en común que solía besarse a escondidas con Marta, orgullosa de haber aprendido alemán en el colegio, escribió con un esfero rosado de gel la palabra &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Tod&lt;/span&gt;, que alguna vez miré en uno de mis libros de Jorge Luis Borges, que si mas no recuerdo se lo presté a Carlos, a quien no volví a ver jamás, al igual que a Marta y&amp;nbsp; a Soledad, quien regresó a México a fines de mes con Darío, y a cuya despedida decidí no asistir por considerarlo un protocolo absurdo y patético.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La fatiga suele provocar sueño, pero en medio de la autopista la idea de recostarse no era una buena idea. Mientras caminaba, cada vez más lento, casi sin esperanza de llegar a casa, pensaba en Carlos, Viviana, Iván, Guillermo, Soledad; pensaba en Marta, en las veces que hablar fue inútil; pensaba en mi casa, en la casa que en realidad era de mi madre pero que todos creían mía, en la bulla de las mañanas llamando al desayuno, en mi sobrina quien rayaba las paredes, en mi hermano y su copete de gel, en mi hermano mayor y su traje. Pensaba en la cárcel, en los documentales sobre las condiciones inmundas de sus pabellones, en los negros e indígenas que en su interior eran mayoría pero que en el resto del país eran minoría, pensaba en las aulas que a veces también eran como una prisión, pensaba en los pasillos, en el frío mármol de las escaleras, pensaba aquella noche cuando perseguí a Marta, en su silencio, en mi silencio, en el sonido de su cabeza estrellándose contra el mármol, en su sangre vinotinto, en la copa de vinotinto que una vez bebimos juntos, en la tinta de los esferos con que inmortalizamos aquella tarde de alcohol sobre esa etiqueta de Pílsener, con la que ahora intento construir una mariposa de origami.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La noche en que Soledad se fue, estaba bajo las cobijas, sintiendo un acogedor calor mientras el diablo se casaba fuera de mi casa. El celeste cielo del lado oeste de la ventana no es como el gris del lado este. A veces pienso que bajo el cielo azul Soledad y Darío estarán refrescándose con una botella de tequila; en este momento siento que Marta se desvanece sobre el asfalto, convertida en lluvia ácida.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-2734099167694646129?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/2734099167694646129/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=2734099167694646129&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/2734099167694646129'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/2734099167694646129'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2011/07/tod.html' title='Tod'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-FA3IrwooFZU/Th4WaDMrLfI/AAAAAAAAAvE/KPcOh5axTpU/s72-c/autopista.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-6293155077824553694</id><published>2011-07-06T22:41:00.004-05:00</published><updated>2011-11-16T07:46:55.350-05:00</updated><title type='text'>Yoko</title><content type='html'>A veces, cuando imagino el desierto, no puedo evitar sentir asfixia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me pregunto cómo un espejismo puede ser la disociación del horizonte; mientras trago el polvo proveniente de miles de kilómetros de distancia, no puedo evitar volver a dividirme e imaginar como sería caminar sobre la luna sin gravedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa terrible tarde, cuando sentía que corría contra mi alma para evitar que el corazón se detenga, una sombrilla caminaba bajo una persona invisible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Se te caerán los ojos&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;fue lo único que alcancé a escuchar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;¿Cómo te llamas? pregunté, casi inconciente por la sed.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sonido del viento era lo único que podía escuchar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;Yoko &lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;respondió su voz, que parecía el eco de un sueño lejano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego de brindarme un poco de agua, Yoko me mostró la única cosa real que podía mirar en aquél lugar además de la arena: un rastro de huellas humanas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;¿Podré llegar al mar desde aquí? &lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;le pregunté, mientras sentía un ardor extraño dentro de la garganta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caminamos. Caminamos sin parar. Proseguimos. Caminamos. Cada vez que trataba de decir algo, sentía que mi voz era más como un eco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La carraspera iba empeorando. Itentaba cantar, pero elevar las cuerdas bucales era una tortura china. Yoko continuaba sin mostrar el rostro, bajo la sombrilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En medio de la arena, una tormenta se aproximaba. A veces creo que las nubes del cielo son la pincelada caprichosa de un artista que experimenta con nosotros, como si en enorme vaso de cerveza hubiese colocado una semilla que agita sin parar. A veces quisiera que la lluvia fueran gotas de cerveza y el mar un enorme océano de vino. Me pregunto porqué el big bang no lo decidió así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La noche se aproxima y seguimos sin llegar a ningún lado. De repente, siento deseos de arrebatar la sombrilla de Yoko. Pero Yoko la sostiene con firmeza. Espero que duerma, pero no se ha rendido. Continúa parada, mirando hacia la nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quisiera que el sueño terminará con toda esta pesadilla. Pero es inútil dormir. El pecho me arde mucho más, y mi voz cada vez es más baja. Creo que perderé la voz. Quiero hacer a Yoko una última pregunta. Espero que no sea tarde. Pero el pecho no resiste. Ya no puedo decir nada. Es hora de arriesgarlo todo. Me acerco a Yoko sigilosamente, y le arrebato la sombrilla. Al mirar sus ojos, miro un pozo obscuro en cada uno de ellos. Al sumergirme en él, solo escucho su voz, como un eco mortal, como un lazo invisible que se rompe mientras me arrojo al vacío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Se te caerán los ojos&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;fue lo último que alcancé a escuchar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-6293155077824553694?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/6293155077824553694/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=6293155077824553694&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/6293155077824553694'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/6293155077824553694'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2011/07/yoko.html' title='Yoko'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-6739252310542552136</id><published>2011-06-18T19:41:00.004-05:00</published><updated>2011-06-18T20:35:58.359-05:00</updated><title type='text'>La montaña</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/-YQ_g9cQ86uE/Tf1SYEC_bhI/AAAAAAAAAuY/JpPEfl2A018/s1600/lsva_rucu_pichincha_bn_7.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 240px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-YQ_g9cQ86uE/Tf1SYEC_bhI/AAAAAAAAAuY/JpPEfl2A018/s320/lsva_rucu_pichincha_bn_7.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5619738483384872466" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;A veces, cuando miraba a la montaña, solía pensar que detrás de ella se encontraba el mar. Con el tiempo, alguien me dijo que detrás de la montaña sólo habían más montañas.&lt;br /&gt;-¿y algún día podrás llegar al mar? -solía preguntar a quien me lo decía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca nadie se aventuró a decirme la respuesta; era obvio; nunca ninguno de ellos había subido a la montaña. Un día, decidí experimentar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hay nada como mirar la ciudad hacerse más y más pequeña. Es como si se convirtiera en un hormiguero; es como si los pájaros se convirtieran en enormes dinosaurios, capaces de tragársela entera. Es como si el cielo aguardara con un viento suave y dulce, que se traduce en silencio. A veces el silencio es necesario para volver a entender el ruido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por más que sigas, la cima aguarda. Se ve tan chica, pero es tan grande en realidad.&lt;br /&gt;-Corre -dice una voz lejana. -corre, no importa, es mentira que el oxigeno se agotará, no hay nadie persiguiendote, corre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los pajonales y la arena son los únicos testigos de esta gesta heroica; no hay aplausos ni hurras, solo el suave sonido del viento y la neblina que empieza a descender. De pronto, en medio de la obscuridad tropiezas y empiezas a resbalar. No has perdido el equilibrio, ni estás alucinando por la soledad. No es nieve tampoco; es por fin el mar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-6739252310542552136?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/6739252310542552136/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=6739252310542552136&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/6739252310542552136'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/6739252310542552136'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2011/06/la-montana.html' title='La montaña'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-YQ_g9cQ86uE/Tf1SYEC_bhI/AAAAAAAAAuY/JpPEfl2A018/s72-c/lsva_rucu_pichincha_bn_7.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-1137109767093181367</id><published>2011-06-03T21:00:00.003-05:00</published><updated>2011-11-16T07:24:39.760-05:00</updated><title type='text'>Nunca dices adiós</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-Wh92SCtuL8s/TemYCL37JAI/AAAAAAAAAuI/QmTeP6MbCds/s1600/mujer%2Btriste%2Bcaminando%2Bde%2Bespaldas.jpg"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5614185573808546818" src="http://3.bp.blogspot.com/-Wh92SCtuL8s/TemYCL37JAI/AAAAAAAAAuI/QmTeP6MbCds/s320/mujer%2Btriste%2Bcaminando%2Bde%2Bespaldas.jpg" style="cursor: hand; cursor: pointer; display: block; height: 210px; margin: 0px auto 10px; text-align: center; width: 320px;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Te vas,&lt;br /&gt;como la lluvia cuando termina,&lt;br /&gt;te vas,&lt;br /&gt;dejando un espejo donde se reflejan&lt;br /&gt;los fantasmas.&lt;br /&gt;Te vas,&lt;br /&gt;como el tenue granizo de un instante,&lt;br /&gt;llevandote la ilusión de jugar con nieve.&lt;br /&gt;Te vas sin decir adiós,&lt;br /&gt;nunca dices adiós,&lt;br /&gt;como el arcoiris que no puedes&lt;br /&gt;mirar desvanecerse,&lt;br /&gt;decir adiós,&lt;br /&gt;para qué,&lt;br /&gt;las palabra para qué.&lt;br /&gt;La vida se desvanece en un instante.&lt;br /&gt;El viento no tiene palabras.&lt;br /&gt;Nunca dices adiós,&lt;br /&gt;la noche no llega gritándote un hola,&lt;br /&gt;sólo te regala la luna para quitartela&lt;br /&gt;una y otra vez.&lt;br /&gt;Nunca digas adiós,&lt;br /&gt;nunca te despidas.&lt;br /&gt;Que el viento no tiene voz,&lt;br /&gt;ni el mar dice hasta pronto.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-1137109767093181367?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/1137109767093181367/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=1137109767093181367&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/1137109767093181367'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/1137109767093181367'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2011/06/nunca-dices-adios.html' title='Nunca dices adiós'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-Wh92SCtuL8s/TemYCL37JAI/AAAAAAAAAuI/QmTeP6MbCds/s72-c/mujer%2Btriste%2Bcaminando%2Bde%2Bespaldas.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-6709597170643655952</id><published>2011-05-08T22:36:00.003-05:00</published><updated>2011-05-08T22:53:04.725-05:00</updated><title type='text'>Noizbait</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/-t7s94C7OhTE/TcdlGBk13GI/AAAAAAAAAs8/U8jZvVzULEA/s1600/heart-tree-crop.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 265px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-t7s94C7OhTE/TcdlGBk13GI/AAAAAAAAAs8/U8jZvVzULEA/s320/heart-tree-crop.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5604559415462452322" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Alguna vez, cuando este cuerpo haya envejecido y todavía no tenga certeza de lo que deseo de este mundo, como sucedía hace diez años, cuando tenía la certeza de que envejecería un poco y desconocía sobre que quería hacer con mi vida, espero encontrarte ahí, de vez en cuando, a veces, como aquella vez cuando tus ojos no eran luminosos pixels y podía mirar al sol reflejarse en ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Espero volver hacia aquel árbol aunque sea para embriagarme de nostalgia y alucinar con tu cuerpo, enfadarme con nuestros malos recuerdos, desear matarte y desear matarme en ese preciso momento, cuando sienta tu corazón latir debajo de aquel corazón tallado en ese árbol que ojalá no se le ocurra a alguien alguna vez talar, pero que espero borre los mensajes ajenos de otros seres idiotizados por aquello que llamaban amor, que quizás llegaron antes o después. Espero que alguna vez el musgo los borre, pero deje intacto nuestro corazón tallado con una llave...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizás algún día, cuando ese momento llegue, y me encuentre a solas frente al árbol y al recuerdo de un momento, que quizás no sea nada, que quizás solo haya sido una ficción. Espero alguna vez volver. Desafío...&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-6709597170643655952?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/6709597170643655952/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=6709597170643655952&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/6709597170643655952'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/6709597170643655952'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2011/05/noizbait.html' title='Noizbait'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-t7s94C7OhTE/TcdlGBk13GI/AAAAAAAAAs8/U8jZvVzULEA/s72-c/heart-tree-crop.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-8152482041457593068</id><published>2011-04-03T00:54:00.003-05:00</published><updated>2011-04-03T01:13:38.194-05:00</updated><title type='text'>Aeropuerto</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/-ZrTwh48iWms/TZgP6uLRuxI/AAAAAAAAAs0/kiidYSpJ5i4/s1600/Las%2Bluces%2Ben%2Bla%2Bpista%2Bde%2Baterrizaje.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 188px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-ZrTwh48iWms/TZgP6uLRuxI/AAAAAAAAAs0/kiidYSpJ5i4/s320/Las%2Bluces%2Ben%2Bla%2Bpista%2Bde%2Baterrizaje.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5591236438882630418" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Te fuiste un día,&lt;br /&gt;como se van las horas,&lt;br /&gt;como se escapa el viento.&lt;br /&gt;Era una noche entre tantas,&lt;br /&gt;la más adecuada para coincidir.&lt;br /&gt;Te fuiste una vez,&lt;br /&gt;te fuiste mil veces.&lt;br /&gt;Deseé estar lejos alguna vez.&lt;br /&gt;Las luces de neón estaban encendidas,&lt;br /&gt;algunas luces de neón se pueden mirar&lt;br /&gt;aún desde miles de pies de altura.&lt;br /&gt;Te fuiste,&lt;br /&gt;como los sueños que te empeñas en recordar&lt;br /&gt;pero que de todos modos se te olvidan.&lt;br /&gt;Te fuiste...&lt;br /&gt;como nieve en el deshielo.&lt;br /&gt;como ola de mar.&lt;br /&gt;Volver es lo que quisiera,&lt;br /&gt;como en una espiral dialéctica,&lt;br /&gt;daría tantas cosas por volver al ojo&lt;br /&gt;de aquel huracán.&lt;br /&gt;Volver a esos ojos tuyos,&lt;br /&gt;volver a ese silencio y ser nuestra voz.&lt;br /&gt;La lluvia es tan fuerte que no me permite&lt;br /&gt;escuchar tus latidos.&lt;br /&gt;El vacío a veces es inevitable.&lt;br /&gt;No siento nada hoy,&lt;br /&gt;llegué a la conclusión de que todo es fugaz.&lt;br /&gt;Si tan solo pudiera volver.&lt;br /&gt;A ese instante, al instante aquel.&lt;br /&gt;volver a esos ojos tuyos,&lt;br /&gt;como en una espiral dialéctica.&lt;br /&gt;Irme contigo,&lt;br /&gt;Irme una y mil veces.&lt;br /&gt;Recordar el sueño aquel que una mañana olvidé.&lt;br /&gt;Coincidir en una noche especial.&lt;br /&gt;Abrazarte junto al viento.&lt;br /&gt;Olvidar las horas.&lt;br /&gt;Irnos un día.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-8152482041457593068?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/8152482041457593068/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=8152482041457593068&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/8152482041457593068'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/8152482041457593068'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2011/04/aeropuerto.html' title='Aeropuerto'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-ZrTwh48iWms/TZgP6uLRuxI/AAAAAAAAAs0/kiidYSpJ5i4/s72-c/Las%2Bluces%2Ben%2Bla%2Bpista%2Bde%2Baterrizaje.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-6587397010074998980</id><published>2011-03-01T05:47:00.002-05:00</published><updated>2011-04-03T00:51:03.764-05:00</updated><title type='text'>Sin asunto</title><content type='html'>Como aquello,&lt;br /&gt;que me destroza,&lt;br /&gt;como aquello en lo que no creo.&lt;br /&gt;Como un instante,&lt;br /&gt;como un susurro,&lt;br /&gt;...como la noche,&lt;br /&gt;como el miedo.&lt;br /&gt;Y ya no siento,&lt;br /&gt;me desespero,&lt;br /&gt;no sé si encuentro,&lt;br /&gt;una razón,&lt;br /&gt;para ocultarme,&lt;br /&gt;una canción,&lt;br /&gt;para escaparse....&lt;br /&gt;Y no me importa&lt;br /&gt;lo que piensa&lt;br /&gt;el mundo entero,&lt;br /&gt;toda la estupida verdad,&lt;br /&gt;y donde estoy,&lt;br /&gt;que importa ya,&lt;br /&gt;no es nada más,&lt;br /&gt;que un momento,&lt;br /&gt;una razón,&lt;br /&gt;una ansiedad,&lt;br /&gt;toda la estúpida verdad....&lt;br /&gt;como un instante,&lt;br /&gt;como un susurro,&lt;br /&gt;como la noche,&lt;br /&gt;como el miedo,&lt;br /&gt;y ya no siento,&lt;br /&gt;me desespero,&lt;br /&gt;no se si encuentro,&lt;br /&gt;una razón,&lt;br /&gt;para ocultarme,&lt;br /&gt;una canción,&lt;br /&gt;para escaparse....&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-6587397010074998980?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/6587397010074998980/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=6587397010074998980&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/6587397010074998980'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/6587397010074998980'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2011/03/sin-asunto.html' title='Sin asunto'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-3432524236038581810</id><published>2011-02-06T15:49:00.002-05:00</published><updated>2011-02-06T16:00:03.189-05:00</updated><title type='text'>Quito sin vos</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/TU8LozHNsuI/AAAAAAAAAr8/F116hczm0lM/s1600/139807_1070.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 240px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/TU8LozHNsuI/AAAAAAAAAr8/F116hczm0lM/s320/139807_1070.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5570684059623731938" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Es una ciudad extraña&lt;br /&gt;entre la nada.&lt;br /&gt;Es solo un millón de&lt;br /&gt;seres de hormigón.&lt;br /&gt;Es un ruidoso pueblo fantasma,&lt;br /&gt;un cementerio de hombres vivos.&lt;br /&gt;Miro al cielo y siento&lt;br /&gt;como te vuelves uno con la luna.&lt;br /&gt;Las luces de colores&lt;br /&gt;ya no me estremecen.&lt;br /&gt;La Alameda es un mar muerto&lt;br /&gt;perdido entre la cordillera.&lt;br /&gt;La loza de La Basílica es un&lt;br /&gt;gélido rompehuesos.&lt;br /&gt;Los semáforos no son más que&lt;br /&gt;pinceladas caprichosas.&lt;br /&gt;El silencio es el aire&lt;br /&gt;y el ruido de una sirena el latido.&lt;br /&gt;Miro al cielo y siento,&lt;br /&gt;como te vuelves uno con la lluvia.&lt;br /&gt;Desde un campanario busco tus ojos&lt;br /&gt;entre los tejados,&lt;br /&gt;pero el smog irrita los míos.&lt;br /&gt;En una canción creí escuchar&lt;br /&gt;tu voz el otro día.&lt;br /&gt;Las calles no son las mismas&lt;br /&gt;sin tus pisadas.&lt;br /&gt;Quizás el amor sea algo&lt;br /&gt;que esté por encima de nosotros.&lt;br /&gt;Miro al cielo y siento,&lt;br /&gt;como te vuelves uno con las estrellas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-3432524236038581810?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/3432524236038581810/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=3432524236038581810&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/3432524236038581810'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/3432524236038581810'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2011/02/quito-sin-vos.html' title='Quito sin vos'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/TU8LozHNsuI/AAAAAAAAAr8/F116hczm0lM/s72-c/139807_1070.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-3442337895676323346</id><published>2010-12-06T10:52:00.003-05:00</published><updated>2010-12-06T10:57:13.626-05:00</updated><title type='text'>Koyagal</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/TP0HuFOfQ_I/AAAAAAAAArk/1N9FyJQw0JE/s1600/espigas.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 266px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/TP0HuFOfQ_I/AAAAAAAAArk/1N9FyJQw0JE/s320/espigas.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5547598804248642546" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;Nuestros ojos se encontraron&lt;/p&gt;&lt;p&gt;un día sin pensarlo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El viento soplaba las espigas&lt;/p&gt;&lt;p&gt;a lo lejos.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Una inmensa nube gris nos miraba.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La lluvia dejó un rastro de lodo&lt;/p&gt;&lt;p&gt;donde hundímos nuestros pies.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Sus voces nos hablan pero&lt;/p&gt;&lt;p&gt;no nos importa.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Solo queremos escuchar&lt;/p&gt;&lt;p&gt;nuestro corazón.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La sangre nos reclama,&lt;/p&gt;&lt;p&gt;pero preferimos sentirla&lt;/p&gt;&lt;p&gt;hirviendo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La cruz que plantaron en medio&lt;/p&gt;&lt;p&gt;de nosotros ya la&lt;/p&gt;&lt;p&gt;arrancamos.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Aunque partiste un día con los pájaros&lt;/p&gt;&lt;p&gt;siempre esperé tu rastro sobre el agua.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;En alguna montaña intento reconocer&lt;/p&gt;&lt;p&gt;tu aliento y trasladarme lejos.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Ojalá fuésemos tan leves como&lt;/p&gt;&lt;p&gt;espigas de trigo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Ojalá pudieramos abrazarnos&lt;/p&gt;&lt;p&gt;por el viento.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-3442337895676323346?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/3442337895676323346/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=3442337895676323346&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/3442337895676323346'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/3442337895676323346'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2010/12/nuestros-ojos-se-encontraron-un-dia-sin.html' title='Koyagal'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/TP0HuFOfQ_I/AAAAAAAAArk/1N9FyJQw0JE/s72-c/espigas.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-6857979369230835627</id><published>2010-11-30T09:48:00.003-05:00</published><updated>2011-11-16T07:48:07.981-05:00</updated><title type='text'>Mi parte negativa</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/TPUTJboRPTI/AAAAAAAAArc/FiIpIVUnA7A/s1600/mochila.jpg"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5545359568933043506" src="http://2.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/TPUTJboRPTI/AAAAAAAAArc/FiIpIVUnA7A/s320/mochila.jpg" style="cursor: pointer; display: block; height: 249px; margin: 0px auto 10px; text-align: center; width: 320px;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;En verdad piensas irte? &lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;me dijo con voz burlona. &lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;No durarás ni un segundo fuera &lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;concluyó riendo aún más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese día, había despertado como de costumbre, con un fuerte dolor de cabeza y un intenso ardor en la garganta. El cuarto estaba sucio; una botella de cerveza a medio terminar era el único ornamento sobre el velador. El camino a la Universidad, como de costumbre, era una sucia calle con un par de ratas buscando entre los escombros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En medio de la aburrida clase de Historia, la pantalla de mi viejo celular se encendió; era un número desconocido. Sin embargo, la batería estaba en sus últimos suspiros. Nunca supe de quien se trataba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Simulé una tos carraspera y decidí salir de la clase; el bosque cercano a la universidad me pareció el mejor lugar para el ocio. Quise encender un cigarrillo para simular un intelecto del que carecía, pero no hallé algún fósforo. Supuse que llorar ayudaría a aliviar las tensiones; al final no pude hacer ni lo uno ni lo otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicen que cuando no te encuentras a ti mismo es el momento más propenso para hallar tu parte negativa; tomé un cuchillo y decidí jugar a los&lt;span style="font-style: italic;"&gt; policías y ladrones.&lt;/span&gt; Cada vez que caminaba, siempre notaba que las mujeres llevaban su bolso sin demasiado cuidado. Fue entonces que decidí probar suerte. Una mujer, más o menos de treinta años, llevaba una cartera de color blanco, casi como arrastrándola. Alguna vez leí en una novela de Albert Camus que el calor inspiraba a matar; en mi caso, esa mujer me inspiró no solo robarle el bolso, sino también besarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los segundos pasaron, y decidí correr. No sería nada fácil. A dos cuadras estaba un policía. Recordé casi de inmediato, sin embargo, que ellos no hacen nada ante estos casos. Procedí entonces. Le quité la cartera. Ella corrió enseguida para recuperarla. Corría. Podía escuchar como algunas personas gritaban "ayúdenla". A veces, los héroes aparecen en los sitios más inesperados. Entonces apareció. Era un negro, casi de dos metros. La gente no se atrevía a acercarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;"Devuélvele la cartera&lt;span style="font-style: italic;"&gt; chuchaetumadre&lt;/span&gt;"&amp;nbsp; &lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;me dijo, con su voz de acento costeño.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;Ja, ja, ja &lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;le respondí. ¿Crees que la gente te va a apoyar? Mas bien pensarán que tú le robaste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En eso, el tipo se acercó, y forcejeando, intentó arrebatármela. Pero no contó con que yo traía un cuchillo, y de inmediato, se lo clavé en el pecho, dejé la cartera y me dí a la fuga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Minutos después, ya en casa, recordé que tenía una cita de estudios con Vannesa, mi compañera de grupo. Pero a partir de ese día ya no volvería a estudiar. Al llegar, estaba esperándome; la saludé con desdén, olvidé saludar a mi madre, y fui de inmediato a buscar la mochila más grande que tenía. Vanessa me siguió hasta mi cuarto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;En verdad piensas irte? &lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;me dijo con voz burlona. &lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;No durarás ni un segundo fuera- concluyó riendo aún más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;Eso a tí no te importa &lt;span style="font-size: x-small;"&gt;—&lt;/span&gt;le respondí. Y dejando como último recuerdo un par de gotas de sudor, salí de esa habitación para no regresar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: 85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-6857979369230835627?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/6857979369230835627/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=6857979369230835627&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/6857979369230835627'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/6857979369230835627'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2010/11/mi-parte-negativa.html' title='Mi parte negativa'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/TPUTJboRPTI/AAAAAAAAArc/FiIpIVUnA7A/s72-c/mochila.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-4138178669988116815</id><published>2010-11-20T00:41:00.002-05:00</published><updated>2010-11-20T00:43:30.927-05:00</updated><title type='text'>Rayo de sol</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/TOdf_d2kYoI/AAAAAAAAAq8/sfHMm6sJY1A/s1600/rayo%2Bde%2Bsol.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 240px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/TOdf_d2kYoI/AAAAAAAAAq8/sfHMm6sJY1A/s320/rayo%2Bde%2Bsol.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5541503410452587138" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;La mañana se va con sus pájaros,&lt;br /&gt;por un pedazo de cielo mataría en este momento;&lt;br /&gt;celeste horizonte que esconde detrás lo que&lt;br /&gt;ya no podrán tocar nuestras manos.&lt;br /&gt;Sobre un charco en el asfalto vi tu alma,&lt;br /&gt;era un arco iris de colores imposibles de imprimir&lt;br /&gt;en un papel.&lt;br /&gt;Los recuerdos se desvanecieron como tinta en el agua,&lt;br /&gt;bajo el hielo aguardan las palabras que siempre&lt;br /&gt;esperaron ser pronunciadas.&lt;br /&gt;No hay regreso.&lt;br /&gt;La tarde nos envolvió disfrazada en calendarios,&lt;br /&gt;pero muy dentro un rayo de sol derritió el hielo.&lt;br /&gt;Las hojas seguirán cayendo,&lt;br /&gt;pienso,&lt;br /&gt;quizás un día para encontrarnos,&lt;br /&gt;quizás un sueño para descansar&lt;br /&gt;y entender que habrá detrás del velo.&lt;br /&gt;Los libros aguardan mil historias perdidas&lt;br /&gt;entre tú y yo.&lt;br /&gt;Entre tú y yo nos separa&lt;br /&gt;el cielo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-4138178669988116815?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/4138178669988116815/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=4138178669988116815&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/4138178669988116815'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/4138178669988116815'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2010/11/rayo-de-sol.html' title='Rayo de sol'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/TOdf_d2kYoI/AAAAAAAAAq8/sfHMm6sJY1A/s72-c/rayo%2Bde%2Bsol.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-6815826198687362628</id><published>2010-11-19T22:46:00.001-05:00</published><updated>2010-11-19T22:46:40.784-05:00</updated><title type='text'>Q</title><content type='html'>Lo siento, no estoy en ningún lugar...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-6815826198687362628?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/6815826198687362628/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=6815826198687362628&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/6815826198687362628'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/6815826198687362628'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2010/11/q.html' title='Q'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-5786560455817417298</id><published>2010-11-05T10:40:00.004-05:00</published><updated>2010-11-05T10:48:12.520-05:00</updated><title type='text'>LSHV</title><content type='html'>Puedo contar,&lt;br /&gt;los días que,&lt;br /&gt;me quedarán,&lt;br /&gt;un hálito de incertidumbre&lt;br /&gt;intenso,&lt;br /&gt;no sabe como devolverme&lt;br /&gt;el aliento.&lt;br /&gt;Y cada canción,&lt;br /&gt;en mi memoria,&lt;br /&gt;me lleva hacia el vacío.&lt;br /&gt;Una espiga seca,&lt;br /&gt;atravesó el camino,&lt;br /&gt;y me juntó hacia&lt;br /&gt;el destino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que nos quedará&lt;br /&gt;sino un puñado de palabras&lt;br /&gt;sin decir,&lt;br /&gt;tantas páginas vacías,&lt;br /&gt;tantas canciones sin oir.&lt;br /&gt;Lentamente el mundo&lt;br /&gt;y sus latidos me llevaron de aquí.&lt;br /&gt;Y no sé,&lt;br /&gt;si estaré de nuevo,&lt;br /&gt;bajo la lluvia que imaginé&lt;br /&gt;en el desierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y una voz me dice&lt;br /&gt;deja los recuerdos,&lt;br /&gt;aplasta la nostalgia,&lt;br /&gt;que nada era cierto,&lt;br /&gt;ni siquiera soñar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero hace tiempo que,&lt;br /&gt;la brújula se averió,&lt;br /&gt;Barcos de papel,&lt;br /&gt;hundidos bajo el sol.&lt;br /&gt;¿Cuántos naúfragos,&lt;br /&gt;habrán dentro del mar?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y me imagino que regreso&lt;br /&gt;y no puedo callar.&lt;br /&gt;A veces pretendo escalar&lt;br /&gt;una montaña blanca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y una voz me dice&lt;br /&gt;deja los recuerdos,&lt;br /&gt;aplasta la nostalgia,&lt;br /&gt;que nada era cierto,&lt;br /&gt;ni siquiera soñar...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-5786560455817417298?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/5786560455817417298/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=5786560455817417298&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/5786560455817417298'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/5786560455817417298'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2010/11/lshv.html' title='LSHV'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-305591693058209667</id><published>2010-10-16T21:57:00.004-05:00</published><updated>2010-10-16T22:01:55.685-05:00</updated><title type='text'>A un objeto perdido</title><content type='html'>&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Querido Zi:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que te diré... casi siempre es más fácil imaginar que hacer realidad los deseos... aunque a veces los sueños parezcan reales, sabes que en el fondo de todo ese desmembramiento no está ocurriendo... y que ese beso tampoco existe. Cuando los objetos perdidos regresan a tus manos, tampoco son los mismos; algo en ellos ha cambiado para entonces. Tus ojos ya no miran del mismo modo, y el aire tampoco es el mismo, ni similar... con cada día el cuerpo parece menos ligero, la carrera más lenta y la respiración más difícil. Con cada día perdemos algo de nosotros, sin darnos cuenta.....&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-305591693058209667?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/305591693058209667/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=305591693058209667&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/305591693058209667'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/305591693058209667'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2010/10/un-objeto-perdido.html' title='A un objeto perdido'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-2203904332055513619</id><published>2010-10-04T20:58:00.003-05:00</published><updated>2010-10-04T21:09:47.345-05:00</updated><title type='text'>Apnea</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/TKqIxmY10HI/AAAAAAAAAqs/0tuo2mqjD1M/s1600/insomnio.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 202px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/TKqIxmY10HI/AAAAAAAAAqs/0tuo2mqjD1M/s320/insomnio.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5524378278623039602" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Intento dormir,&lt;br /&gt;pero por alguna razón no puedo dejar de mirar&lt;br /&gt;al obscuro colibrí en mi ventana...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-2203904332055513619?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/2203904332055513619/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=2203904332055513619&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/2203904332055513619'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/2203904332055513619'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2010/10/z.html' title='Apnea'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/TKqIxmY10HI/AAAAAAAAAqs/0tuo2mqjD1M/s72-c/insomnio.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-8249676692066978591</id><published>2010-09-20T21:39:00.003-05:00</published><updated>2010-09-20T22:10:36.418-05:00</updated><title type='text'>Robot</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/TJghwKPATUI/AAAAAAAAAqk/fcLE4Py8UXw/s1600/manorobot.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 228px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/TJghwKPATUI/AAAAAAAAAqk/fcLE4Py8UXw/s320/manorobot.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5519198454607269186" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Los días de mi vida eran grises y turbios hasta entonces; aquella mañana, en que al fin desperté, lo primero que escuché fue un pájaro que se coló por la ventana. Desde la cama podía ver como mis libros no habían cambiado de posición; aparentemente, a nadie le importó en lo más mínimo curiosearlos. Las películas, que estaban apiladas en el estante, simplemente ya no estaban. El viejo póster de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Golum&lt;/span&gt;, que vino en el periódico de hace varios meses, estaba casi roto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando intenté levantarme, descubrí asustado que la enfermera no estaba. Me habían dicho, a través del enlace cibernético vía &lt;span style="font-style: italic;"&gt;R.E.M&lt;/span&gt;. que al despertar una asistente aguardaría por mí. Sin embargo, a esa hora, nadie parecía estar despierto; era un jueves, y supuse que mis hermanos estarían rumbo al colegio, y que mamá estaría en su trabajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La situación no me habría molestado en absoluto, de no ser por un pequeño problema: sentía deseos de masturbarme. Sé por mi padre que en el pasado esta práctica era mal vista, y sé por mi abuelo que su abuelo le contaba que le saldrían pelos en la mano, si no se quedaba tuerto o ciego primero; el caso es que siempre me pareció una burrada. Mi profesor de planificación, un hombre que se parecía a &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Milhouse&lt;/span&gt; de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Los Simpsons&lt;/span&gt;, en pleno siglo XXI solía insinuar que eso también era causa de la calvicie, y que al abstenerse había logrado no sólo mantener una frondosa cabellera, sino también una serenidad digna de los budistas más fieles. Años más tarde supe por algunos amigos que el tipo se suicidó por sobredosis de viagra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno, como les decía, mis días hasta ese entonces habían sido grises: todo comenzó cuando una terrible infección urinaria sumada a una hemorragia producida por una herida de bala, me había hecho perder el pene. Sí. ¿Pensaban acaso que estaba inválido? No. Sin embargo, gracias a la tecnología y a un experimento de ingeniería biomédica al que accedí a cambio de una cuantiosa suma de dinero que hoy me permite vivir sin incomodidades, ahora tengo un miembro genital robótico, gris, de frío metal. Sin embargo, lo que la ciencia no ha logrado hasta ahora es devolverme el placer que sentía a solas, sin necesidad de conquistar el amor de una mujer, sin necesidad de acudir a un cabancho de mala muerte, sin necesidad de propagar hasta el infinito el rentable negocio de los proxenetas, verdaderos putos a los que la sociedad casi siempre ignoró en detrimento de las hermosas prostitutas que alguna vez, gracias a la generosidad de su cuerpo, hicieron de hombres vírgenes y casi maricas hombres machistas y prejuiciosos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno. Al menos puedo caminar, y aparentar una vida normal. Pudo ser peor. Afortunadamente la ciencia estuvo de mi lado. Benditos sean los ingenieros biomédicos. Benditos sean los androides. No sé porque, pero por alguna razón siento, que soy parte de la siguiente generación que dominará este mundo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-8249676692066978591?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/8249676692066978591/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=8249676692066978591&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/8249676692066978591'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/8249676692066978591'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2010/09/robot.html' title='Robot'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/TJghwKPATUI/AAAAAAAAAqk/fcLE4Py8UXw/s72-c/manorobot.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-7551477702711294616</id><published>2010-09-06T20:59:00.003-05:00</published><updated>2010-09-06T21:17:39.681-05:00</updated><title type='text'>Calles de barrio</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/TIWgqV-Q6lI/AAAAAAAAAqU/R1sm15Xp6_I/s1600/calles-solitarias%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/TIWgqV-Q6lI/AAAAAAAAAqU/R1sm15Xp6_I/s320/calles-solitarias%5B1%5D.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5513989968098290258" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Solía esperar sentado, caminando, corriendo y divagando durante horas; a veces no me importaba si llovía o si una avalancha humana se lanzaría en una estampida. Cerca del lugar un elefante blanco aguardaba por abrir los ojos; no muy lejos, la niebla negra lo envolvía todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acostumbraba repetir un nombre ahora desconocido en silencio, en voz alta; no faltó nadie que me creyera loco. Lejos, una solitaria cancha aguardaba el grito infantil y extrañaba el furor de los ya envejecidos. Las viejas barandas del estadio se oxidaban al ritmo de las hojas al caer; era un pueblo fantasma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces, para ser el primero en llegar, tomaba un bus cuya terminal era una estación de acero, gris, opaca, como un gallinero de dimensiones espeluznantes, y para partir, casi con el alba, abordaba otro colectivo de colores venidos a menos, de ventanas grasientas y de olores reprimidos. De vez en cuando el aroma de una empanada se colaba por alguna arista, entremezclandose con el anhidrido carbónico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me pregunto que habrá sido de mí. Me pregunto que habrá sido de esas calles de azul obscuro, tendiendo a negro. Me pregunto sí todavía suelen haber estampidas humanas capaces de la carnicería, la brutalidad y la sangre; me pregunto si habrán otros muertos en aquella estación gris.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-7551477702711294616?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/7551477702711294616/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=7551477702711294616&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/7551477702711294616'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/7551477702711294616'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2010/09/esas-calles.html' title='Calles de barrio'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/TIWgqV-Q6lI/AAAAAAAAAqU/R1sm15Xp6_I/s72-c/calles-solitarias%5B1%5D.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-1095669652804812555</id><published>2010-09-05T22:19:00.005-05:00</published><updated>2010-09-06T20:59:53.462-05:00</updated><title type='text'>Vórtice</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Despierta&lt;/span&gt;, me decía esa voz lejana; -&lt;span style="font-style: italic;"&gt;despierta&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenía dificultad para recordar el día anterior; por más que lo intentaba sólo habían pedazos y fragmentos de lugares, de cosas y de personas. Lo único que sentía con absoluta certeza era un malestar extendido por todo el cuerpo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Levantarme a caminar no fue sencillo. Todo estaba bien, me habría quedado a morir en ese lugar sin protestar, de no haber sido por el terrible sol cuyo rayos me abducían como tentáculos de pulpo gigante. Ya no podía dormir; sentía un fuerte dolor de cabeza. Sin embargo tenía que continuar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hacía mucho que no escuchaba música en ese sitio, y cada vez que una leve tonada llegaba hasta mis oídos, la jaqueca la distorsionaba hasta el horror. Habían pasado las horas y tenía sed: mi boca, garganta y lengua estaban resecos. En ese no lugar, el agua parecía parte de otro sueño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi cabeza estaba por estallar. Deseaba echarme y rodar, pero el asfalto hervía. Unas luces anaranajadas que parecían arañas luminosas se veían desde lejos, mientras unos perros rabiosos desahogaban sus ansias de violencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Mierda&lt;/span&gt;, no quiero morir así- susurré. Hacía tiempo que los perros eran los vigilantes de mis pesadillas. -Ojalá me trague la obscuridad, no quiero morir entre sus fauces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Decidí correr, hasta que la última araña de luz anaranjada desapareciera de mi vista. El dolor continuaba, y deseaba echarme a rodar, pero el asfalto hervía. De reperente, una alfombra de arena se volvió el lecho más comfortante. Mi boca, garganta y lengua seguían resecos. No había nada; no había nadie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Despierta&lt;/span&gt;- volvió a decir la voz.&lt;br /&gt;-¿Quién &lt;span style="font-style: italic;"&gt;chucha&lt;/span&gt; eres? grité. Fue inútil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sigo con sed. Sigo con la angustia de que los perros me encuentren. El asfalto sigue hirviendo. Soy fugitivo. Sigo sin encontrar el camino a casa.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-1095669652804812555?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/1095669652804812555/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=1095669652804812555&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/1095669652804812555'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/1095669652804812555'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2010/09/fugitivo.html' title='Vórtice'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-6858286477122517499</id><published>2010-08-26T18:45:00.007-05:00</published><updated>2010-08-27T08:41:15.859-05:00</updated><title type='text'>Flores de plástico</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/THcBBXvik7I/AAAAAAAAAqM/GAYKEQRBCJo/s1600/flores+de+plastico.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 224px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/THcBBXvik7I/AAAAAAAAAqM/GAYKEQRBCJo/s320/flores+de+plastico.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5509873792176001970" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Aquella mañana había olvidado el dinero del pasaje, no sé si por pura casualidad o por el designio de alguna mente macabra. El caso es que tuve que bajarme del bus muchas cuadras antes del cementerio, en donde era prohibido llevar plantas, por lo que, previamente, había conseguido unas flores de plástico en un centro comercial del ahorro. No sé si recordar valga la pena (fue lo que pensé luego de comparar el precio de los falsos crespones con los que había comprado). No sé si exista la &lt;span style="font-style: italic;"&gt;telekinesis&lt;/span&gt;, el cielo o el infierno. La abuela decía que si visitabas un cementerio luego de cierta hora, era muy posible contraer &lt;span style="font-style: italic;"&gt;mal aire, &lt;/span&gt;enfermedad tradicional que solía curar al soplar un cigarrillo, cuyo humo impregnaba un ramo de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;chilca&lt;/span&gt; que frotaba sobre nosotros. Hoy en día pienso, tal vez de modo ingenuo, que el cigarrillo es un aliciente para la moderna enfermedad del estrés. Mientras recuerdo a la abuela y sus cigarrillos, estoy fumando uno a la entrada del cementerio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez adentro, recuerdo canciones como aquella de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Mecano&lt;/span&gt;, que dice que "los muertos se la pasan bien entre flores de colores". Quizás sea cierto. Quizás el problema allí seamos nosotros, nosotros y nuestras flores de plástico, nuestras lágrimas de cocodrilo, nuestros cuentos que probablemente allí no tengan ninguna importancia y nuestras promesas que parecen líneas mal escritas de alguna telenovela. A veces suponemos cosas, como por ejemplo, que al invocarlos ellos vivirán por un momento, que serán felices mientras los recordemos. A lo mejor no es así. . Quizás cada vez que vamos sólo los disgustamos otro poco. Quizás ellos en realidad sean felices sin nosotros. Quizás lo que en realidad los hace felices, es que ya no los molestemos.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-6858286477122517499?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/6858286477122517499/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=6858286477122517499&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/6858286477122517499'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/6858286477122517499'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2010/08/flores-de-plastico.html' title='Flores de plástico'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/THcBBXvik7I/AAAAAAAAAqM/GAYKEQRBCJo/s72-c/flores+de+plastico.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-3083775651056874476</id><published>2010-08-21T20:04:00.005-05:00</published><updated>2010-10-04T21:02:14.407-05:00</updated><title type='text'>El churo</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/THB5Ngf2QNI/AAAAAAAAAqE/KRgK6foIITo/s1600/churo.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 250px; height: 220px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/THB5Ngf2QNI/AAAAAAAAAqE/KRgK6foIITo/s320/churo.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5508035617242890450" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Esa tarde ella salió por un momento de su habitación, sin imaginarse que me encontraría de regreso del bosque. Coincidimos en una celda inerte, llena de luces y colores, esos mismos colores que momentos después vi reflejados en sus anteojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ten, gracias por tu libro- le dije. -Pero he olvidado traerte la &lt;span style="font-style: italic;"&gt;peli&lt;/span&gt; que te prometí.&lt;br /&gt;-No hay problema- respondió. Y casi al instante, me regaló unas &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Chips Ahoy&lt;/span&gt;, golosina que sin darme cuenta me ha provocado adicción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es curioso que nunca te haya visto- le dije, mientras señalaba con su brazo el colegio donde divagó durante seis años haciendo cuentas e imaginando cuentos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Vives cerca?- volvió a preguntar.&lt;br /&gt;-Sabes que sí.&lt;br /&gt;-¿Te has subido al Churo alguna vez?- le sugerí, con la esperanza de que me acompañara hasta la cima de aquella colina artificial del parque de La Alameda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No hace falta- me respondió. &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Ya estamos en uno.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-3083775651056874476?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/3083775651056874476/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=3083775651056874476&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/3083775651056874476'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/3083775651056874476'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2010/08/esa-tarde-ella-salio-por-un-momento-de.html' title='El churo'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/THB5Ngf2QNI/AAAAAAAAAqE/KRgK6foIITo/s72-c/churo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-4424589050370655076</id><published>2010-08-06T22:58:00.003-05:00</published><updated>2010-08-06T23:24:43.305-05:00</updated><title type='text'>Norman</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Mis primeros recuerdos acerca de África inevitablemente están basados en estereotipos: hambre, niños desnutridos, tribus caníbales, selvas interminables, elefantes, leones y Tarzán. Con el tiempo, y gracias a CNN, mis referencias fueron reemplazadas por guerras civiles,&lt;span style="font-style: italic;"&gt; hutus, tutsis&lt;/span&gt;, diamantes de sangre, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;apartheid&lt;/span&gt; y Nelson Mandela. Poco después también fue el rugby y el desierto del Sahara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace poco, y a propósito del último campeonato mundial de fútbol, alguien me dijo que Sudáfrica era para los africanos lo que Estados Unidos para nosotros. Intenté recriminar su afirmación exponiéndole que este país tiene la mayor cantidad de enfermos de Sida y una de las mayores tasas de homicidios. Pero Sudáfrica también fue el primer transplante de corazón... y el primer fin del mundo del que tuve referencia, aún a pesar de saber que probablemente se encuentre más cerca de Chile o de Argentina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenía 21 años y estaba por terminar el curso de inglés, idioma que como cualquier otro extranjero siempre se me hizo difícil. Luego de diez meses de clases regulares de gramática, era el turno de un nivel de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;speaking.&lt;/span&gt; Esperaba con ansia conocer a Helen, la profesora neozelandesa que se había hecho cargo antes; sus ojos azules y cabellera rubia eran mucho más que el sueño vulgar de casarse con Barbie: era la oportunidad de, aunque sea sólo por dos horas, estar cerca de una fantasía sexual con una mujer de origen anglosajón. Sin embargo, Helen no se presentaría: en su lugar, el director nos presentó a Norman, un anciano no de cabellos rubios, sino de cabellos blancos, rojo por el sol de Quito, pálido por el tiempo, por el océano Atlántico y por los vientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El instituto lo encontró un día en el albergue San Juan de Dios; Norman había tenido una vida difícil. En Johanesburgo había trabajado por varios años para un concesionario de autos (en Sudáfrica el volante está en el lado derecho del auto), pero perdió su empleo y su familia por su afición al whisky. Ávido de aventuras, inspirado quizás en sus abuelos probablemente británicos, probablemente &lt;span style="font-style: italic;"&gt;boers, &lt;/span&gt;decidió venir para Sudamérica. Una mujer guayaquileña, cuyo nombre ya no recuerdo, se apoderó pronto de su corazón; pero las cosas no resultaron bien, y de a poco fue perdiendo su patrimonio, hasta quedarse sin nada, en un país que quizás nunca soñó conocer, aunque como él mismo lo confesó, no lo imaginaba como un sitio lleno de indígenas con taparrabos y lanzas, ya que sabía perfectamente que ese era el estereotipo sobre África, lugar que el conocía mejor que los europeos o norteamericanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volviendo a la clase de inglés, Norman empezó a relatarnos de su vida. Además de las referencias que vagamente he citado, contó algunas otras cosas que mi memoria tal vez no consideró importantes y que por eso he olvidado. Sólo recuerdo que me explicó un día que el &lt;span style="font-style: italic;"&gt;afrikaans&lt;/span&gt; era el resultado de la promiscuidad del holandés con el alemán, y que Johanesburgo, a diferencia de nuestras creencias, era mucho más frío que nuestra equinoccial capital.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día decidimos organizar una parrillada; por aquel entonces vivía sólo con mi hermano mayor, quien salió de viaje. Norman estaba contento. Hacía tiempo que no probaba una buena comida.  Ninguno de nosotros se molestó jamás en llevarle algo al albergue; teníamos entendido que el instituto estaba ayudandole a pagar una habitación en una modesta hostal. Ninguno de mis compañeros tenía algún interés por África; muchos de ellos pretendían, con algo de suerte, viajar algún día a España o a los Estados Unidos. Yo tampoco soñaba con África; nunca quise emular a Tarzán, tampoco esperaba encontrar a Jane. A veces aquello que creemos diferente en el fondo no es más que lo mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Varios meses después, me enteré que Norman falleció. Espero que al menos por un momento se haya sentido en casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-4424589050370655076?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/4424589050370655076/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=4424589050370655076&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/4424589050370655076'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/4424589050370655076'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2010/08/norman.html' title='Norman'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-7836139308377480282</id><published>2010-07-29T08:36:00.005-05:00</published><updated>2010-11-23T14:00:50.638-05:00</updated><title type='text'>A veces</title><content type='html'>A veces me pregunto&lt;br /&gt;si el sol es el mismo en realidad,&lt;br /&gt;en cualquier lugar del mundo;&lt;br /&gt;si la noche nos cobija a todos por&lt;br /&gt;igual,&lt;br /&gt;si las constelaciones sólo difieren&lt;br /&gt;en el norte o en el sur.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces desearía sentir al silencio&lt;br /&gt;pero el ruido es más profundo;&lt;br /&gt;desearía escuchar al mar desde&lt;br /&gt;la cordillera,&lt;br /&gt;pero los gritos no me permiten&lt;br /&gt;concentrarme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me pregunto si alguien es capaz&lt;br /&gt;de leer todos los libros del mundo,&lt;br /&gt;y me pregunto también si alguien&lt;br /&gt;pudo estar en todas partes;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;a veces me pregunto si el sol en&lt;br /&gt;realidad es el mismo para todos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-7836139308377480282?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/7836139308377480282/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=7836139308377480282&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/7836139308377480282'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/7836139308377480282'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2010/07/natalia.html' title='A veces'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-7230867253399362533</id><published>2010-07-08T08:57:00.003-05:00</published><updated>2010-07-08T09:04:47.639-05:00</updated><title type='text'>Suele suceder</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/TDXa8jIEb9I/AAAAAAAAAp8/juT0Zsp2jxc/s1600/abuela-velorio.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 219px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/TDXa8jIEb9I/AAAAAAAAAp8/juT0Zsp2jxc/s320/abuela-velorio.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5491536054404280274" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Esa tarde habían más luces que de costumbre; el aroma de las flores era tan intenso que provocaba naúseas. Pese a que no existía el invierno en ese lugar del mundo, las personas llevaban prendas obscuras, que seguramente provocaban asfixia. Varias mujeres llevaban la cabeza cubierta con velos, a la manera musulmana; pese a estar tristes, todos se abrazaban y repetían "no somos nada".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No entendía aquella situación. Intentaba hacer preguntas, pero a nadie parecía importarle. De pronto, alguien me hizo caso. ¿Por qué todo esto? le interrogué.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&lt;span style="font-style: italic;"&gt;No sé. Pero suele suceder.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-7230867253399362533?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/7230867253399362533/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=7230867253399362533&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/7230867253399362533'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/7230867253399362533'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2010/07/suele-suceder.html' title='Suele suceder'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/TDXa8jIEb9I/AAAAAAAAAp8/juT0Zsp2jxc/s72-c/abuela-velorio.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-3405380520071271883</id><published>2010-06-22T23:12:00.007-05:00</published><updated>2010-08-27T08:42:18.779-05:00</updated><title type='text'>Vueltas</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/TCGNF-Q5kKI/AAAAAAAAAp0/pDHWHeaGpzY/s1600/25905-rueda-de-bicicleta.jpg"&gt;&lt;img style="text-align: center; margin: 0px auto 10px; width: 320px; display: block; height: 309px; cursor: pointer;" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5485820954866716834" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/TCGNF-Q5kKI/AAAAAAAAAp0/pDHWHeaGpzY/s320/25905-rueda-de-bicicleta.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Esa ordinario día no pensé en nada: simplemente tomé la bicicleta con la esperanza de andar hasta donde más pudiera; no buscaba escapar, ni una aventura, ni ganar un torneo, ni siquiera le interesaba el medio ambiente; simplemente le dio por agarrar los pedales. Sin embargo, la cercanía de la noche me hizo por un momento pisar la tierra, tener intenciones y alcanzar una paradójica meta: volver a casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El parque era más grande de lo que se había imaginado; no había gente, apenas se escuchaban unos pájaros y la neblina apareció silenciosa, sin ser invitada por nadie. Fue entonces cuando la vi, sentada, bajo un árbol, con otra bici.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Tienes la hora? pregunté, con cierta timidez, pero también con un ágil quemimportismo.&lt;br /&gt;-¿Acaso crees que el tiempo importa aquí? le respondió dulcemente la extraña.&lt;br /&gt;-Qué raro... ¿porqué dices eso? prosiguió &lt;span style="font-style: italic;"&gt;el terrible aprendiz de galán.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;-Porque este momento, seguramente, no volverá a suceder- concluyó la chica bajo el árbol, que traía un piercing en el rostro.&lt;br /&gt;Pensé de pronto que todo tenía sentido, que el destino le había conducido precisamente a ese mismo lugar, a ese pedazo de tierra, en donde un pedazo de cielo en forma de neblina se había colado como una sábana entre los árboles, como la metáfora de un sueño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cómo te llamas?&lt;br /&gt;-Llámame como tú quieras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca pude lograr que me dijera su nombre. Han pasado varios años desde entonces; me pregunto si aún suele dar paseos en bicicleta y detenerse a descansar bajo los árboles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día regresé al bosque con la esperanza de encontrarla, pero sólo pude descubrir un rastro infinito de nombres escritos sobre los árboles. &lt;span style="font-style: italic;"&gt;La chica del piercing&lt;/span&gt; tenía razón; ese día no volvería nunca más a repetirse.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-3405380520071271883?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/3405380520071271883/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=3405380520071271883&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/3405380520071271883'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/3405380520071271883'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2010/06/andre.html' title='Vueltas'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/TCGNF-Q5kKI/AAAAAAAAAp0/pDHWHeaGpzY/s72-c/25905-rueda-de-bicicleta.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-5262430818003754729</id><published>2010-06-17T15:36:00.001-05:00</published><updated>2010-06-17T15:39:51.846-05:00</updated><title type='text'>Héroe de nadie</title><content type='html'>La zancadilla me condujo&lt;br /&gt;a un mundo de verdugos invisibles,&lt;br /&gt;de fantasmas galopantes.&lt;br /&gt;Urano y Neptuno eran dos lejanos&lt;br /&gt;centinelas a quienes&lt;br /&gt;miraba desde viejas páginas de libros.&lt;br /&gt;El olor del café es un aliciente&lt;br /&gt;entre la fetidez de lo doméstico;&lt;br /&gt;los gritos de los detractores se propagaron&lt;br /&gt;en lejanos ecos que acabaron de llegar&lt;br /&gt;hace poco.&lt;br /&gt;No hay tiempo ni regocijo,&lt;br /&gt;sólo un puñado de sueños entretejidos&lt;br /&gt;junto a las perspectivas difusas.&lt;br /&gt;No hallaré otro barco pronto,&lt;br /&gt;tendré que caminar junto a la playa&lt;br /&gt;hasta llegar al otro lado.&lt;br /&gt;No hallaré un globo,&lt;br /&gt;tendré que improvisar un par&lt;br /&gt;de alas para salir de este agujero.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-5262430818003754729?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/5262430818003754729/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=5262430818003754729&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/5262430818003754729'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/5262430818003754729'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2010/06/heroe-de-nadie.html' title='Héroe de nadie'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-2472464647443802090</id><published>2010-06-08T23:13:00.004-05:00</published><updated>2010-07-05T16:32:07.651-05:00</updated><title type='text'>Falaz</title><content type='html'>El sentir se convierte en vapor&lt;br /&gt;en el horno de la pasión;&lt;br /&gt;se esparce como lluvia ácida sobre&lt;br /&gt;los árboles que nos cobijan&lt;br /&gt;del sol,&lt;br /&gt;ese inmenso sol que mientras&lt;br /&gt;brilla para unos es oscuridad&lt;br /&gt;para el reverso de la esfera.&lt;br /&gt;Como arena entre los dedos el&lt;br /&gt;sentir se difumina con el viento y&lt;br /&gt;vuela lejos,&lt;br /&gt;muy lejos,&lt;br /&gt;tanto como la sensación&lt;br /&gt;de la relatividad,&lt;br /&gt;como las manecillas del reloj&lt;br /&gt;desapareciendo.&lt;br /&gt;Es una sensación fuerte pero&lt;br /&gt;al final pasajera,&lt;br /&gt;es quedarse habitando una&lt;br /&gt;celda de cristal,&lt;br /&gt;un transparente caramelo&lt;br /&gt;agridulce,&lt;br /&gt;una mirada nublada.&lt;br /&gt;Es como un aliento vital&lt;br /&gt;que a ratos se vuelve crucial,&lt;br /&gt;pero que un día se vaciará`&lt;br /&gt;por la tonelada de la cotidianidad.&lt;br /&gt;Es un abismo donde todos&lt;br /&gt;se pierden alguna vez,&lt;br /&gt;y pocos salen en una pieza,&lt;br /&gt;pero al final saldrán todos al fin,&lt;br /&gt;unos a para seguir viajando y&lt;br /&gt;otros para contar estrellas...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-2472464647443802090?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/2472464647443802090/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=2472464647443802090&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/2472464647443802090'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/2472464647443802090'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2010/06/priska.html' title='Falaz'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-9044435366662034481</id><published>2010-05-27T08:08:00.003-05:00</published><updated>2010-05-27T08:23:59.153-05:00</updated><title type='text'>Matar, muerte, morir</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/S_5yMmisr8I/AAAAAAAAApk/jn5di1eEo0o/s1600/arbol%2520muerte.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; DISPLAY: block; HEIGHT: 240px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5475939757759180738" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/S_5yMmisr8I/AAAAAAAAApk/jn5di1eEo0o/s320/arbol%2520muerte.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;El día en que asesiné al perro que devoró a Waldo, el pequeño pato que tenía en casa de mi abuelo, entendí definitivamente que no quería ser abogado. La decisión de condenar a muerte a otro ser vivo (un perro, supuestamente con mayor inteligencia y sensibilidad que otros animales), era algo que no me dejaba dormir. En la televisión son comunes las noticias sobre ajusticiamientos indígenas, donde los supuestos criminales son incinerados; la justicia es un elemento tan comercial que muchos no sólo descreen de ella, sino que la han reducido a una máxima vital: eliminar al mal de raíz, matar, sí, matar, como lo disponía la Ley del Talión, como lo dispuso Moises contra quienes trabajaban el sábado, como lo dispuso Hitler con los judíos, como lo dispusieron varios judíos contra varios palestinos. La sed de sangre, de vacío, de silencio, es una necesidad difícil de satisfacer, pero con una gran imposición moral que provoca remordimientos, entre ellos, el miedo a la muerte misma, a ser la víctima, la carne donde se depositará el cuchillo, el pulmón que será atravesado por la bala, la respiración que termina, el alimento de otro ser vivo.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-9044435366662034481?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/9044435366662034481/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=9044435366662034481&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/9044435366662034481'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/9044435366662034481'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2010/05/matar-muerte-morir.html' title='Matar, muerte, morir'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/S_5yMmisr8I/AAAAAAAAApk/jn5di1eEo0o/s72-c/arbol%2520muerte.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-5106170179168682559</id><published>2010-05-10T21:41:00.001-05:00</published><updated>2010-05-10T21:44:37.064-05:00</updated><title type='text'>Quo vadis</title><content type='html'>&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Querido Zi:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;La angustia insiste en permanecer conmigo... no quiero seguir mintiéndome... siento que es hora de un giro trascendental... no sé qué hacer...&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-5106170179168682559?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/5106170179168682559/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=5106170179168682559&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/5106170179168682559'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/5106170179168682559'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2010/05/quo-vadis.html' title='Quo vadis'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-6410965587883751733</id><published>2010-05-03T19:47:00.009-05:00</published><updated>2010-05-04T08:15:13.220-05:00</updated><title type='text'>Mi cuaderno de borrador</title><content type='html'>Había escrito tantas, tantas, pero tantas veces su nombre en mi cuaderno, que un día de pronto las páginas se volvieron una gran mancha de tinta que transformaron mis apuntes de borrador en un gran agujero negro...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-6410965587883751733?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/6410965587883751733/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=6410965587883751733&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/6410965587883751733'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/6410965587883751733'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2010/05/su-nombre-en-mi-cuaderno.html' title='Mi cuaderno de borrador'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-1943405456625994143</id><published>2010-05-02T20:18:00.004-05:00</published><updated>2010-05-02T21:52:11.987-05:00</updated><title type='text'>El trofeo</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Danny, Kathy y Lucy siempre fueron amigas; más hermosas que el resto de chicas del curso de la U, su paso era invencible. Nunca hubo chico que se les resista, ni corazón que quedara intacto. No había discoteca ni fiesta de pueblo que aguantara: siempre estaban seguras de que alguno de los chicos caería a sus pies. Desde el colegio, habían decidido estudiar la misma carrera; durante el primer semestre, habían prometido seguir juntas para siempre.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Un día sin embargo, Carlos, el apuesto profesor de Teorías Comunicacionales, hizo su arribo a la facultad. Luego de concluir un masterado en Francia, ingresaba con paso triunfal para estrenarse en su cátedra. para Danny, Kathy y Lucy, ninguno de los compañeros era guapo; rodeadas de hiposos, rockeros piojosos y chagras pobretones, de entre los cuales nunca faltó alguno que las galanteara, en Carlos habían encontrado por fin un hombre que valiera la pena. Poseedor de unos tremendos ojos de miel, de cabellos castaños y sambos que se agitaban con el viento, y con un estilo muy cercano a Versace, el profe Carlos, perdón, el magister Carlos era mucho más que un rey tuerto en un mundo de ciegos: era un Adonis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No pasó mucho tiempo antes de que Danny, Kathy y Lucy intentaran coquetearle. Carlos no sólo era apuesto, sino que era todo un caballero, incluso con las horribles de las compañeras que ante Danny, Kathy y Lucy, jamás podrían brillar con luz propia. Con el paso de las días, las chicas empezaron a apartarse; ya no eran Danny, Kathy y Lucy, sino Danny y Kathy o Kathy y Lucy, e incluso Danny y Lucy. Algo sucedía y sus jiposos, harapientos y piojosos empezaron a tejer conjeturas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo creo que están peleadas por el Carlos- era la sospecha más obvia que se escuchaba en las aulas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habían pasado casi tres meses, y Danny, Kathy y Lucy ya no eran Danny, Kathy y Lucy. Un día, Pato, el chico de la clase que se moría por la Lucy desde el primer semestre se atrevió a desafiar el rechazo y preguntó a cada una de las chicas sobre el porqué del rompimiento. Extrañamente, las chicas decidieron contarle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tu Lucy es una puta- le dijo Kathy. Ella se revuelca con el profe de Teorías.&lt;br /&gt;-Es que la Daniela no tiene componte- le dijo Lucía, mientras sentía celos y rabia. -Está vacilando con el Carlos y es una mojigata-.&lt;br /&gt;-La Kathy y la Lucy son unas hipócritas- le contó Daniela. Las dos tienen orgías con el profe de teorías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De repente, Carlos, el trofeo de Danny, Kathy y Lucy, se había convertido en un verdugo; amable como era, con todas las chicas, guapas y feas, con los chicos piojosos, zarapastrosos y mamarrachos, era el profesor más admirado y querido por los chicos de segundo. Esto había ocasionado una crisis de celos tan aguda en las tres amigas, que de repente un día no se hablaron más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Brillante y locuaz más que ninguno, para tercer semestre Carlos había sido requerido por otra universidad, que aparentemente le había ofrecido mayor paga, pero también mayor responsabilidades, por lo que dejó la facultad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Danny continuó vacilandose a los chicos de las discotecas; siempre le excitaron los bailarines. A Kathy volvió a buscarle un novio del colegio al que alguna vez quiso un poco más de lo acostumbrado. Lucy, por sugerencia de Danny y Kathy, quienes volvieron a ser amigas en quinto semestre, y luego de haber salido con Fernando, Roberto, Diego y Jorge, decidió aceptar salir con el Pato.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-1943405456625994143?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/1943405456625994143/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=1943405456625994143&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/1943405456625994143'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/1943405456625994143'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2010/05/el-trofeo.html' title='El trofeo'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-2042434182437604234</id><published>2010-04-21T23:08:00.002-05:00</published><updated>2010-04-21T23:13:24.845-05:00</updated><title type='text'>El hambre</title><content type='html'>No es sentir&lt;br /&gt;inanición,&lt;br /&gt;es rabia,&lt;br /&gt;la jaqueca&lt;br /&gt;no cesa,&lt;br /&gt;la ira tampoco&lt;br /&gt;se resiste.&lt;br /&gt;No sólo el azúcar&lt;br /&gt;y la sal,&lt;br /&gt;no sólo hiel.&lt;br /&gt;El sueño es un maná&lt;br /&gt;invisible,&lt;br /&gt;el sueño me conduce&lt;br /&gt;a una atmósfera&lt;br /&gt;de humo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-2042434182437604234?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/2042434182437604234/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=2042434182437604234&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/2042434182437604234'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/2042434182437604234'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2010/04/el-hambre.html' title='El hambre'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-3518850337561190326</id><published>2010-04-18T23:31:00.002-05:00</published><updated>2010-04-18T23:36:44.320-05:00</updated><title type='text'>Nube gris</title><content type='html'>¿Qué es lo que&lt;br /&gt;nos hace dudar,&lt;br /&gt;cuando el camino es sereno?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué te hace&lt;br /&gt;pensar tanto,&lt;br /&gt;cuál es la culpa&lt;br /&gt;que te agobia?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-3518850337561190326?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/3518850337561190326/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=3518850337561190326&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/3518850337561190326'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/3518850337561190326'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2010/04/nube-gris.html' title='Nube gris'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-6660447636820225491</id><published>2010-04-12T22:14:00.000-05:00</published><updated>2010-04-12T22:15:32.667-05:00</updated><title type='text'>Amnesia</title><content type='html'>Miro como la lluvia&lt;br /&gt;se lleva por la alcantarilla&lt;br /&gt;nuestros recuerdos...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-6660447636820225491?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/6660447636820225491/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=6660447636820225491&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/6660447636820225491'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/6660447636820225491'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2010/04/amnesia.html' title='Amnesia'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-4218703072559308618</id><published>2010-04-10T09:08:00.005-05:00</published><updated>2010-04-10T09:22:47.554-05:00</updated><title type='text'>Nada</title><content type='html'>&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Querido Zi:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Las cosas han vuelto a salirse de control... he discutido fuertemente con mi hermano esta mañana y he pronunciado frases hirientes. Mi hermano ha defendido de manera sensata sus argumentos, e incluso me hizo sentir culpable. Sin embargo, ¿Qué puedo hacer? de seguro algo motivó en mí esta actitud. Tampoco soy un idiota.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;No sé si es envidia o impotencia; no sé si fue el silencio que quiso implosionar hasta convertirse en un grito interior. Las cosas no están bien; hoy más que nunca me he dado cuenta de que de todo lo que me rodea, la cama en donde duermo, el techo sobre mi cabeza, las puertas, cerraduras, ropas, calzados, cosas... nada es mío realmente; ni siquiera los recuerdos, ya que involucran personas de las que no tengo la certeza de saber si desean ser recordadas; nada es mío. El fisco, las empresas de servicios no se molestan en averiguar si algo te pertenece o no; sólo están para cobrarte impuestos y tasas, entonces las cosas te pertenecen, pero cuando necesitas un crédito nada es tuyo nuevamente. ¿Qué hay de la familia? ¿tus padres? ¿tus hermanos? ¿la persona que amas? nada tampoco. Nadie es de nadie. Todos somos o de Dios, o del dinero, o de la sociedad capitalista, o de la maquinaria estatal socialista, o de los vecinos que no tienen de quien reírse. Sólo las palabras... aunque a veces ni eso. Resulta que cuando dices algo, o crees haber escrito algo novedoso, alguien ya lo dijo primero. ¿El corazón? fácilmente podría dejar de pertenecerte si te inscribes en un programa de órganos. ¿El estómago? jajaja. Que la gastritis no lo devore antes.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;¿Qué hacer? No hay nadie...&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;D&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-4218703072559308618?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/4218703072559308618/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=4218703072559308618&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/4218703072559308618'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/4218703072559308618'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2010/04/nada.html' title='Nada'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-5073642982863866702</id><published>2010-04-03T10:08:00.004-05:00</published><updated>2010-04-03T10:31:01.761-05:00</updated><title type='text'>Madrugada</title><content type='html'>Había pasado toda la noche sumergido en sus propios desvaríos; de repente, todas las personas que conoció aparecieron por un instante y desaparecieron en el siguiente. Una mosca que no podía colocar en &lt;span style="font-style: italic;"&gt;mute&lt;/span&gt; con ningún control remoto se escabullía milagrosamente, a pesar de las palmadas que daba. La comezón era cada vez más insoportable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La incomodidad llegó a un nivel tan elevado, que ya no pudo más. Hasta llegó a sentir que la tierra temblaba. Preso de una paranoia irreversible, salió del cuarto, se colocó las zapatillas y la bufando y salió para la calle. En ese instante no pudo sentir algo más refrescante que el aire de la noche; ni siquiera le importó que algún maleante estuviera a esas horas vigilando la zona. Una partida de niños minadores merodeaban por los basureros, que hasta entonces no habían sido retirados por el camión recolector, cuyo sonido abismal también le despertó en más de una ocasión. A lo lejos, un perro solitario se paseaba también.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volvió a mirar por un segundo a todas las personas que protagonizaron sus desvaríos, y las vio desaparecer. Los niños minadores se esfumaron también. De pronto, el sonido de la mosca, del camión de la basura, el aullido del perro y la comezón volvieron todos al mismo tiempo. Ni siquiera la frescura de la noche pudo redimirle. Las horas transcurren y la noche parece prolongarse. La naúsea regresa y el cuerpo se siente ligero nuevamente. En un instante, parece posible escapar del cuerpo, que es como una prisión para el espíritu. Intenta escaparse, pero un invisible hilo umbilical le retiene a las entrañas. No es posible escapar. No se posible irse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto, el sonido del colibrí aparece de entre la nada como música llena de ternura y libertad. La comezón se vuelve menos frecuente y la mosca se ha ido a descansar. De nuevo, el espíritu y el cuerpo parecen volver a ser uno. El camión se ha ido ya, al igual que los niños. En el cielo un artista ha echado un brochazo celeste que empieza a difuminar la oscuridad.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-5073642982863866702?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/5073642982863866702/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=5073642982863866702&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/5073642982863866702'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/5073642982863866702'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2010/04/madrugada.html' title='Madrugada'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-8416247015479179465</id><published>2010-04-01T21:31:00.004-05:00</published><updated>2010-05-04T08:12:43.800-05:00</updated><title type='text'>El malo de la película</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;"No he venido a sembrar de sal los campos"&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Jorge Carrera Andrade&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Olvidar,&lt;br /&gt;que más da.&lt;br /&gt;Qué importa sentir&lt;br /&gt;algo si es la ausencia&lt;br /&gt;lo único que está.&lt;br /&gt;Durante la madrugada&lt;br /&gt;recordé lo absurdo que se&lt;br /&gt;vuelve el recuerdo y&lt;br /&gt;su constante fricción.&lt;br /&gt;Es como jugar a&lt;br /&gt;soñar;&lt;br /&gt;es como manipular&lt;br /&gt;lo que estás soñando.&lt;br /&gt;Que más da,&lt;br /&gt;que importa si&lt;br /&gt;el fin justifica los medios&lt;br /&gt;si en el medio no hay nada.&lt;br /&gt;La venganza será sal&lt;br /&gt;y el perdón azúcar,&lt;br /&gt;pero no hay un alimento&lt;br /&gt;sobre la mesa.&lt;br /&gt;Entre el smog,&lt;br /&gt;el aliento&lt;br /&gt;pierde su débil rastro y&lt;br /&gt;el sudor se lleva un poco&lt;br /&gt;más de juventud.&lt;br /&gt;Puedes construir castillos&lt;br /&gt;y derribar ciudades enteras.&lt;br /&gt;Puedes aniquilar en ficción&lt;br /&gt;a la humanidad.&lt;br /&gt;Puedes escribir los más&lt;br /&gt;inspiradores poemas.&lt;br /&gt;Que más da.&lt;br /&gt;Ni ayer ni hoy estás.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-8416247015479179465?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/8416247015479179465/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=8416247015479179465&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/8416247015479179465'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/8416247015479179465'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2010/04/el-malo-de-la-pelicula.html' title='El malo de la película'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-8210501114124243911</id><published>2010-03-22T22:07:00.005-05:00</published><updated>2011-11-16T07:49:57.934-05:00</updated><title type='text'>El pez</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/S6mRfyav5KI/AAAAAAAAApc/gHEkIcseBw8/s1600-h/pez-cebra-transparente.jpg"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5452048799204631714" src="http://2.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/S6mRfyav5KI/AAAAAAAAApc/gHEkIcseBw8/s320/pez-cebra-transparente.jpg" style="cursor: pointer; display: block; height: 231px; margin: 0px auto 10px; text-align: center; width: 320px;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Aquel pequeño ser jamás se imaginó que terminaría solo en medio de las dunas de arena; su vida en el mar había sido un laberinto de peligros, de tiburones, de tormentas, y finalmente de pescadores. Cuando aquella red de hilos retorcidos lo atrapó junto con sus compañeros pensó que el fin de los días bajo el mar y con un tenue resplandor en forma de silueta, al menos no sería una muerte triste y solitaria, a pesar de la asfixia, del sudor de unos extraños seres cuadrupedos que no podían volar y de un extraño objeto al que sólo miraban cuando intentaban alcanzar el cielo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, la casualidad no jugó un buen papel y la retorcida red, que dejó al descubierto un cuadrado vacío, le dejó caer, camino hacia la desconocida aldea en donde su carne se convertiría en el más preciado manjar y se parecería mucho más al sol al calor de la brasa. Por alguna extraña razón, el pez cayó en un pequeño charco en medio de las dunas, lo que le permitiría divagar por algunas horas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al llegar la noche, el pez miró miles de pequeños puntos brillantes que le recordaron a las anguilas de las profundidades. La soledad en medio del desierto por un momento pareció ceder; sin embargo, aquello era tan solo un espejismo. El agua está por terminarse; se pregunta que habrá sido de los miles de compañeros que recorrieron junto a él por corales, líquenes y deliciosas algas que un día fueron su golosina preferida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El silencio bajo el agua es como un paraíso; de pronto aquellas lucesitas tenues se convierten en cálida escarcha. Es hora de dormir, pequeño pez; es hora de convertirse en libertad.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-8210501114124243911?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/8210501114124243911/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=8210501114124243911&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/8210501114124243911'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/8210501114124243911'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2010/03/el-pez.html' title='El pez'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/S6mRfyav5KI/AAAAAAAAApc/gHEkIcseBw8/s72-c/pez-cebra-transparente.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-5397425156661683450</id><published>2010-03-21T20:22:00.008-05:00</published><updated>2010-03-23T23:09:11.305-05:00</updated><title type='text'>Eso que no puedo decirte</title><content type='html'>Duerme en silencio,&lt;br /&gt;quizás la oscuridad esté hecha&lt;br /&gt;de olvidos.&lt;br /&gt;Duerme mientras el mundo&lt;br /&gt;no deja de girar,&lt;br /&gt;siente como el frío recorre&lt;br /&gt;mis huesos.&lt;br /&gt;La nostalgia se encerró en&lt;br /&gt;una lejana estrella que no puedo&lt;br /&gt;alcanzar,&lt;br /&gt;y el amor es como nieve que&lt;br /&gt;nunca llega.&lt;br /&gt;Desde una montaña pretendo&lt;br /&gt;mirarte sin que puedas mirarme&lt;br /&gt;también,&lt;br /&gt;para que la angustia no me&lt;br /&gt;desborde.&lt;br /&gt;El ruido de los autos no me&lt;br /&gt;permite escucharte,&lt;br /&gt;tampoco los pájaros&lt;br /&gt;de madrugada.&lt;br /&gt;Puede que la vida esté hecha&lt;br /&gt;de olvidos;&lt;br /&gt;no sé si estoy listo todavía.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-5397425156661683450?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/5397425156661683450/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=5397425156661683450&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/5397425156661683450'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/5397425156661683450'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2010/03/eso-que-no-puedo-decirte.html' title='Eso que no puedo decirte'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-7616959789730140429</id><published>2010-03-19T21:36:00.005-05:00</published><updated>2010-03-22T22:30:24.945-05:00</updated><title type='text'>Algunas despedidas</title><content type='html'>Esa tarde, en que llegué con una sonrisa, me había encontrado con otra: con la suya. Algo temeroso, decidí saludarla. Luego me acerqué; quizás no debí, pero algo por dentro me insitó a hacerlo. No me arrepiento. El mirar sus ojos, luego de la oscuridad imaginaria, fue algo nuevo, a pesar del pasado y de la tormenta que un día vi en ellos. Eran como una laguna plácida. Sentí tranquilidad. Los mejores momentos, a veces, son los que no se planean. Puede que ya no importe; siempre es bueno verla, aunque sea de vez en cuando. Tal vez no pueda crear cosas nuevas; pero quizás aún pueda sentirlas. Siempre es bueno reencontrarse con su sonrisa, aunque sea pura casualidad.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-7616959789730140429?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/7616959789730140429/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=7616959789730140429&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/7616959789730140429'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/7616959789730140429'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2010/03/algo-nuevo.html' title='Algunas despedidas'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-738302844960847188</id><published>2010-03-13T19:14:00.002-05:00</published><updated>2010-03-13T19:21:12.974-05:00</updated><title type='text'>Una canción para escaparse</title><content type='html'>Dejando detrás el sol,&lt;br /&gt;la razón se esfumó,&lt;br /&gt;está bien, no hay por qué.&lt;br /&gt;reaparecer.&lt;br /&gt;Desde entonces sin saber,&lt;br /&gt;donde ir y no volver,&lt;br /&gt;y jugar a aparecer,&lt;br /&gt;entre la nada.&lt;br /&gt;Está bien,&lt;br /&gt;no había lugar para&lt;br /&gt;juntar el agua y el aceite,&lt;br /&gt;que más da.&lt;br /&gt;Sólo intento escribir,&lt;br /&gt;sólo intento descubrir,&lt;br /&gt;una canción,&lt;br /&gt;para escaparme.&lt;br /&gt;Que más da,&lt;br /&gt;la soledad,&lt;br /&gt;es un invento&lt;br /&gt;para dar,&lt;br /&gt;si pudieras dibujar,&lt;br /&gt;tu sonrisa en el aire.&lt;br /&gt;Sólo intenta escribir,&lt;br /&gt;sólo intenta descubrir,&lt;br /&gt;una canción,&lt;br /&gt;para escaparte.&lt;br /&gt;Era un tren,&lt;br /&gt;al vacío.&lt;br /&gt;Hoy saldré a caminar&lt;br /&gt;por el aire.&lt;br /&gt;Dejame,&lt;br /&gt;dejame escaparme otra&lt;br /&gt;vez,&lt;br /&gt;dejame encontrar una&lt;br /&gt;canción,&lt;br /&gt;para escaparme.&lt;br /&gt;El andar sobre el viento,&lt;br /&gt;el sentir sólo el momento,&lt;br /&gt;es como buscar una canción,&lt;br /&gt;para escaparse.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-738302844960847188?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/738302844960847188/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=738302844960847188&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/738302844960847188'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/738302844960847188'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2010/03/una-cancion-para-escaparse.html' title='Una canción para escaparse'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-1317297030082042138</id><published>2010-03-06T23:28:00.004-05:00</published><updated>2010-03-06T23:49:14.278-05:00</updated><title type='text'>Contusión</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/S5MwQ8JivKI/AAAAAAAAAos/GkAUU1DCn3o/s1600-h/contusion+curitas.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 209px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/S5MwQ8JivKI/AAAAAAAAAos/GkAUU1DCn3o/s320/contusion+curitas.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5445749442003254434" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;A veces cuando la noche se apodera de la ciudad, y en la tele no hay nada que mirar, y los libros esperan en silencio por una mano que despeje sus secretos, me parece estar despertando de una larga pesadilla llamada día. La inmensa pausa en donde tratas de crear algo para tí mismo se convierte en algo así como un refugio, en donde los recuerdos van y vienen, como círculos, en donde te das cuenta que a veces extrañas a las personas, y que las olvidas también, pero que a pesar de todo regresan una y otra vez para jugar contigo a los dados, al azar, a la casualidad, a la coincidencia, a buscar algo y perderse en todo lo demás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como un moretón que evitas se extienda dentro de tí, matizado por palabras lejanas y ausentes, el dolor es como una inyección que acudió sin previo aviso, como mirar de pronto a un elefante en la esquina de tu casa, un buen día, sin ninguna explicación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ni las tibias compresas ni el analgésico más fuerte pueden a veces disiparlo...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-1317297030082042138?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/1317297030082042138/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=1317297030082042138&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/1317297030082042138'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/1317297030082042138'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2010/03/contusion.html' title='Contusión'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/S5MwQ8JivKI/AAAAAAAAAos/GkAUU1DCn3o/s72-c/contusion+curitas.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-1790235065201111154</id><published>2010-03-04T09:47:00.002-05:00</published><updated>2010-03-04T09:58:10.575-05:00</updated><title type='text'>Pausa cero</title><content type='html'>A veces siento como el vacío se apodera de cada instante mientras en el televisor pasan un video clip de tecno chicha sin otro fundamento que sustituír un vacío de conocimientos imposibles de llenar casi como un pozo de agua en Atacama o en el Sahara mientras el sol que todo lo devora y convierte en polvo en algún otro remoto lugar se refleja sobre un torrentoso río capaz de ahogar hasta el último suspiro de un pájaro que vuela de un lugar a otro desde su arribo al nido hasta su ocaso en el fondo de alguna montaña que suele mirarnos silenciosa de vez en cuando y que nos recuerda cuan grande es el mundo y cuán mundano es el riesgo del sólo hecho de atravesar una calle a la víspera del atardecer cuando las luces de los horribles edificios del centro norte de la ciudad se encienden sin frecuencia alguna porque para entonces los inquilinos y demás ocupantes de esas oficinas están embriagándose en algún cercano bar con algún trago barato mientras emprenden otra aburrida conversación sobre si es mejor el socialismo o el capitalismo que te obliga a acudir todos los días a esa aburrida oficina a ganar el pan de cada día como sí sólo vivieras comiendo pan o con pan pagaras las cuentas de luz de agua de teléfono de gas o la pensión de la escuela y el colegio de ese padre arribista que a pesar de decirse socialista sueña en el fondo con ideas tan escuálidas como mejorar la raza o el status social a través de la inclusión de su guagua en el jet sed donde con suerte su hijo se hará el mejor amigo del hijo del jefe o que su hija se enamore de él para soñar con compartir la empresa que durante los ochentas fue parte del gran aporte del estado que sucretizó las deudas y que le permitió incluirse en el tren del neoliberalismo que sin embargo critica y manda al carajo a la sombra del poster del Ché Guevara y bajo la atmósfera de un cigarrillo y de un viejo disco de Inti Illimani que consiguió gracias a aquél exiliado chileno que conoció un día en el estadio mientras su equipo preferido El Nacional ganaba su segundo tricampeonato ignorando que otros equipos tomarían años más tarde la posta de ser los preferidos apoyados por una legión de hinchas radicales que luego conformarían barras bravas al calor de la yerba del reggae y de los panas reunidos en alguna esquina sin esperanza en un falso futuro sólo cobijados por el presente mientras las chicas lindas pasean con sus puperas bajo un par de inmensas gafas que ocultan sus rostros mientras el implacable sol sigue haciendo de las suyas en esta Quito equinoccial y árida mientras los pocos árboles que quedan bailan con el viento invitándome a apartarme de la selva de cemento y escapar hacia donde nadie puede mirarme...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-1790235065201111154?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/1790235065201111154/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=1790235065201111154&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/1790235065201111154'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/1790235065201111154'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2010/03/pausa-cero.html' title='Pausa cero'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-8253715836788944209</id><published>2010-02-22T18:02:00.003-05:00</published><updated>2010-02-22T18:03:48.440-05:00</updated><title type='text'>Umbral</title><content type='html'>¿Cómo respirar bajo el agua,&lt;br /&gt;cómo hacerlo?&lt;br /&gt;Los ojos se nublan y pierden&lt;br /&gt;entre el gris reflejo.&lt;br /&gt;Me pregunto donde estoy&lt;br /&gt;y si volveré a la superficie;&lt;br /&gt;te preguntas si me seguiré&lt;br /&gt;hundiendo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-8253715836788944209?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/8253715836788944209/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=8253715836788944209&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/8253715836788944209'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/8253715836788944209'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2010/02/umbral.html' title='Umbral'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-5940523273712898835</id><published>2010-02-14T19:53:00.004-05:00</published><updated>2010-02-15T17:57:41.980-05:00</updated><title type='text'>Dos barcos</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/S3id3xk9uMI/AAAAAAAAAoM/gaBZ5GgOPRY/s1600-h/atardecerbyn8dq.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 240px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/S3id3xk9uMI/AAAAAAAAAoM/gaBZ5GgOPRY/s320/atardecerbyn8dq.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5438270131576617154" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Frente al océano,&lt;br /&gt;que siempre deseé mirar contigo,&lt;br /&gt;he escrito tu nombre en la arena.&lt;br /&gt;Pretendo con un vaso de agua dulce&lt;br /&gt;despejar los rastros de sal;&lt;br /&gt;dentro de ese mismo vaso quise&lt;br /&gt;atrapar el último rayo de sol antes&lt;br /&gt;del ocaso.&lt;br /&gt;Quisiera por un momento que&lt;br /&gt;estuvieras cerca,&lt;br /&gt;como quisiera también ver crecer&lt;br /&gt;una flor entre las olas.&lt;br /&gt;Lejos,&lt;br /&gt;dos barcos se alejan.&lt;br /&gt;Lejos,&lt;br /&gt;un colorido pez da vueltas.&lt;br /&gt;La noche llegó y la brisa que&lt;br /&gt;deseé sentir contigo me empuja&lt;br /&gt;hacia atrás,&lt;br /&gt;pero el recuerdo de tu dulce voz&lt;br /&gt;es agua dulce con la que pretendo&lt;br /&gt;endulzar el mar.&lt;br /&gt;Mis pies bajo la arena.&lt;br /&gt;Mi cabeza en otro lugar.&lt;br /&gt;Nunca más el mar.&lt;br /&gt;Algo en mí se retuerce.&lt;br /&gt;Lejos,&lt;br /&gt;junto al horizonte,&lt;br /&gt;dos barcos se han perdido&lt;br /&gt;en medio de la noche.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-5940523273712898835?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/5940523273712898835/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=5940523273712898835&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/5940523273712898835'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/5940523273712898835'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2010/02/nunca-mas-el-mar.html' title='Dos barcos'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/S3id3xk9uMI/AAAAAAAAAoM/gaBZ5GgOPRY/s72-c/atardecerbyn8dq.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-8898136505586193246</id><published>2010-02-14T17:54:00.004-05:00</published><updated>2010-02-19T06:37:17.575-05:00</updated><title type='text'>Soñaba con la nieve</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/S353vpC-l9I/AAAAAAAAAoU/YuWb8etb1SM/s1600-h/chimborazo+bajo+nieve.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 201px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/S353vpC-l9I/AAAAAAAAAoU/YuWb8etb1SM/s320/chimborazo+bajo+nieve.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5439917060266039250" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Cielo e infierno blanco,&lt;br /&gt;gélida atmósfera cerca del sol.&lt;br /&gt;El sueño y el miedo parecen juntarse&lt;br /&gt;y ser uno solo.&lt;br /&gt;¿Dónde estoy?&lt;br /&gt;El desierto se encuentra a pocos&lt;br /&gt;pasos pero el abismo es aun más&lt;br /&gt;cercano...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-8898136505586193246?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/8898136505586193246/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=8898136505586193246&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/8898136505586193246'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/8898136505586193246'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2010/02/sonaba-con-la-nieve.html' title='Soñaba con la nieve'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/S353vpC-l9I/AAAAAAAAAoU/YuWb8etb1SM/s72-c/chimborazo+bajo+nieve.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-4064201908157030816</id><published>2010-02-05T07:05:00.003-05:00</published><updated>2010-02-05T07:13:54.046-05:00</updated><title type='text'>Cadáver</title><content type='html'>La oscura habitación&lt;br /&gt;parece alojar un fantasma.&lt;br /&gt;El polvo de la ventana&lt;br /&gt;no me permite mirar;&lt;br /&gt;imagino que tras el candado&lt;br /&gt;habrá una historia no&lt;br /&gt;publicada.&lt;br /&gt;Los insectos entran y&lt;br /&gt;salen a su antojo,&lt;br /&gt;son tan pequeños pero&lt;br /&gt;tan omnipresentes.&lt;br /&gt;Quisiera forzar la puerta.&lt;br /&gt;Las fuerzas no me acompañan&lt;br /&gt;ni la barraca.&lt;br /&gt;Quisiera volar la&lt;br /&gt;habitación pero&lt;br /&gt;la piromanía está&lt;br /&gt;restringida.&lt;br /&gt;Qué haré ahora.&lt;br /&gt;Romperé la ventana.&lt;br /&gt;La asfixia es instantánea.&lt;br /&gt;Mil gotas de lluvia atrapadas&lt;br /&gt;descendieron y me hicieron&lt;br /&gt;trizas,&lt;br /&gt;el gas se apodera silencioso&lt;br /&gt;de mi pleura...&lt;br /&gt;los insectos,&lt;br /&gt;tan diminutos y omnipresentes,&lt;br /&gt;entran y salen por doquier...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-4064201908157030816?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/4064201908157030816/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=4064201908157030816&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/4064201908157030816'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/4064201908157030816'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2010/02/cadaver.html' title='Cadáver'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-6482580025267119951</id><published>2010-02-05T06:26:00.002-05:00</published><updated>2010-02-05T06:36:10.273-05:00</updated><title type='text'>No sé qué decir</title><content type='html'>A veces, por más que lo intente, no puedo hallar una palabra que pueda definir un momento. Confusión, quizás, sea el término más fácil para designar la perturbación; no busco la salida fácil. A veces, la música, por sí sola, es mucho más efectiva, si bien es cierto que la poesía tiene su propia musicalidad. Intentar traer al pasado de vuelta, pasando por encima de cualquier elipsis para burlar la nostalgia, es otra espiral con el poder de entristecer; vivir el presente, como una pluma suspendida en el aire, no parece una solución efectiva tampoco. "Que el tiempo se ocupe de todo", parece resumir una existencia sin agravios, pero con mucha angustia interior; estar recostado frente al televisor, haciendo zapping, gastar las horas en el computador releyendo spams, hojear viejas revistas, contar estrellas, personas, yerba... a veces, simplemente, la inspiración no llega.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-6482580025267119951?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/6482580025267119951/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=6482580025267119951&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/6482580025267119951'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/6482580025267119951'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2010/02/no-se-que-decir.html' title='No sé qué decir'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-8908600715052133601</id><published>2010-01-25T17:24:00.005-05:00</published><updated>2010-01-30T20:32:23.356-05:00</updated><title type='text'>Radio Soledad</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/S2TdnlS5xyI/AAAAAAAAAnc/esPcP1B6O8U/s1600-h/antena.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 240px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/S2TdnlS5xyI/AAAAAAAAAnc/esPcP1B6O8U/s320/antena.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5432710722611693346" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;jalarme&lt;/span&gt; el año, el mundo se me había venido encima: ya no sería solamente el más vago de la casa, sino que ahora sería el único idiota de la familia capaz de haber reprobado física, química, geometría y biología, antes de los supletorios. Porsupuesto, no regresaría a casa; la mañana de aquél martes de julio, en que entregarían las boletas de notas, lo había preparado todo con anterioridad: en la mochila que llevaba los cuadernos (que sólo andaban llenos de garabatos, escritos sobre fórmulas de cinética o de moléculas), había colocado un par de jeans, dos camisetas, un telescopio usado y una radio vieja de pilas. La comida no me había parecido demasiado importante; sólo empaqué un paquete de galletas de sal, cuidadosamente dispuestas junto a la linterna, y una botella de limonada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego de esa mañana, en la que los chicos planeaban qué hacer durante las vacaciones, y los otros concertaban citas de estudios para los supletorios, yo, quién ya no tenía nada que hacer, me había despedido para nunca más volver. Un bus me llevó hasta el terminal, desde donde tomé un bus directo a Ambato, en el centro del país. La gente, que suele meterse en lo que no le importa, me miraba de manera extraña; hasta hubo una anciana que se atrevió a preguntarme si iba de visita donde mis tíos o algún pariente cercano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya en el terminal de esa ciudad, y luego de comer de mala gana un &lt;em&gt;llapingacho, &lt;/em&gt;me dispuse a trasladarme hasta El Arenal, cerca de Chimborazo. Sin embargo, no reparé en que ya no me quedaba dinero para el bus hasta Guaranda. Jalar dedo no fue fácil; no obstante, gracias a que era muy chico y aparentaba menos edad, un camión lleno de indígenas aceptó llevarme. Durante el recorrido, ellos hablaban en quichua, en castellano y en otros dialectos incomprensibles. En el colegio nunca me habían enseñado quichua; lo único que sabía era decir &lt;em&gt;wawa, wambra, shunsho,&lt;/em&gt; y todas esas palabras que se emplean con fines peyorativos. Al fondo del balde, un chiquillo con mocos en la cara lloraba, por lo que accedí a regalarle mis galletas, acto del que después me arrepentí con sinceridad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eran alrededor de las cinco y media de la tarde cuando me bajé de la camioneta; el viento era fuerte y el frío empezó a hacerme palidecer. Sin embargo, el desierto aguardaba por mí. Nunca me sentí más libre hasta ese momento; supuse ingenuamente que podría vivir de cazar conejos o de beber de alguno de los chorros de agua del Chimborazo. Con algo de suerte, podría incluso llegar hasta la nieve, que hasta ese día no había conocido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tedio es capaz de llegar hasta los lugares más paradisiacos, y lamentablemente ese paraíso no pudo ser la excepción. Fue entonces que recordé la radio, esa radio vieja que me habían regalado tres años antes, cuando recién entré al colegio. La recepción en ese lugar era pésima, y ninguna estación parecía estar dispuesta a llegar hasta mi pequeño aparato. La noche llegaba, y el Chimborazo lucía como un fantasma gigantesco dispuesto a devorarme. Entonces, como por arte de magia, una estación, probablemente de Ambato o de Riobamba había aparecido por fin. Un rayo de música se había colado con el viento helado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces las canciones suelen tener un efecto demoledor; nos recuerdan la bohemia frustrada de nuestros padres, la nostalgia de los abuelos, la búsqueda precoz del amor. También me recuerdan personas y lugares. Entonces me acordé de Quito. Y me acordé del colegio. Y me acordé de mi cama, que en ese momento debía estar tendida, con las sábanas impecables y las almohadas acolchadas. Pensé en el pájaro que esa mañana vería el fantasma de mi cuarto, en la mesa del desayuno con una taza llena de café esperando en vano... A los quince años el miedo a morir es fuerte, y fue así que al día siguiente, y presa de un &lt;em&gt;soroche&lt;/em&gt;, decidí regresar a mi ciudad.&lt;br /&gt;Luego de la tremenda puteada de mis padres, de la sopa de pollo hirviendo, de las comtrex y de una teleserie chilena que la televisión pasaba mientras ardía de fiebre, descubrí que la mochila aún estaba sin desempacar. Todo estaba allí, menos la radio; probablemente la olvidé mientras intentaba dormir al susurro majestuoso pero incómodo de la montaña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lamento haberla dejado tirada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-8908600715052133601?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/8908600715052133601/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=8908600715052133601&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/8908600715052133601'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/8908600715052133601'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2010/01/radio-soledad.html' title='Radio Soledad'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/S2TdnlS5xyI/AAAAAAAAAnc/esPcP1B6O8U/s72-c/antena.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-4476059434361883309</id><published>2010-01-20T20:20:00.010-05:00</published><updated>2010-01-30T20:33:51.945-05:00</updated><title type='text'>La sombra, el fantasma, la imaginación y el sueño</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/S2Td-t4hinI/AAAAAAAAAnk/Rs6tXnbaMjY/s1600-h/cama+vac%C3%ADa.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 240px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/S2Td-t4hinI/AAAAAAAAAnk/Rs6tXnbaMjY/s320/cama+vac%C3%ADa.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5432711120053963378" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Extraño escuchar tu frágil voz,&lt;br /&gt;que parecía romperse en cada palabra.&lt;br /&gt;Echo de menos tus pasos silenciosos.&lt;br /&gt;El recuerdo de tus ojeras de inframundo&lt;br /&gt;me produce gran nostalgia.&lt;br /&gt;A veces cuando un gallo canta aún estoy&lt;br /&gt;abrazando tu cuerpo inmaterial,&lt;br /&gt;dibujando la silueta de tu espiritu en un lienzo.&lt;br /&gt;Extraño cuando me hablabas desde lejos,&lt;br /&gt;cuando un día sin sentido se tornaba&lt;br /&gt;un mágico momento.&lt;br /&gt;Me pregunto que sería de las hojas&lt;br /&gt;caídas de los árboles que nos miraron pasar.&lt;br /&gt;Extraño la yerba que sintió nuestros pasos,&lt;br /&gt;y que probablemente ha sido podada ya;&lt;br /&gt;¿Dónde habrán ido los insectos que ese día&lt;br /&gt;fueron nuestros testigos?&lt;br /&gt;Extraño sentirme inspirado por&lt;br /&gt;ti,&lt;br /&gt;cuando buscaba el octavo color del arco iris&lt;br /&gt;pensando en vos.&lt;br /&gt;Eras como aire,&lt;br /&gt;tierra,&lt;br /&gt;agua y fuego.&lt;br /&gt;Eres la sombra,&lt;br /&gt;el fantasma,&lt;br /&gt;la imaginación&lt;br /&gt;y el sueño.&lt;br /&gt;Eres ternura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-4476059434361883309?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/4476059434361883309/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=4476059434361883309&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/4476059434361883309'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/4476059434361883309'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2010/01/la-sombra-el-fantasma-la-imaginacion-y.html' title='La sombra, el fantasma, la imaginación y el sueño'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/S2Td-t4hinI/AAAAAAAAAnk/Rs6tXnbaMjY/s72-c/cama+vac%C3%ADa.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-8047297319841630683</id><published>2010-01-16T21:16:00.002-05:00</published><updated>2010-01-16T21:25:55.651-05:00</updated><title type='text'>A dónde ir</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/S1J0BR7nu-I/AAAAAAAAAms/c9hUlFhl7j0/s1600-h/nubes+de+tormenta2.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 282px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/S1J0BR7nu-I/AAAAAAAAAms/c9hUlFhl7j0/s320/nubes+de+tormenta2.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5427528066277030882" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Cuando terminas un libro, cierta sensación se apodera del momento; no habrán más letras, probablemente recordarás las páginas anteriores, algún detalle, lo más relevante de la trama y el personaje, pero al fin y al cabo no habrán más; de pronto y si te animas lo repetirás, pero ya no será lo mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La angustia invade entonces el ambiente; no te decides entre la televisión o escuchar la radio, alguna música que pueda llenar el espíritu. Decides entonces salir, caminar, respirar el afuera, el aquí y el ahora, compartir con el cielo algo del frío aliento de la noche. En un abrazo invisible empiezas a recordar lo que no tienes pero deseas, lo que tuviste y no supiste valorar, lo que tienes pero das por hecho, lo que tienes pero que está perdido o guardado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿A dónde ir? quien sabe. Viajar solo a veces puede ser un nuevo aliento, sentir el viento en la cara, mirar al sol desde la carretera, sentir con los dedos las gotas de lluvia del otro lado del cristal, escuchar otras voces, mirar otros ojos, respirar otro aire, sentir como los árboles se desplazan al lado opuesto de la velocidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una tormenta se aproxima.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-8047297319841630683?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/8047297319841630683/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=8047297319841630683&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/8047297319841630683'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/8047297319841630683'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2010/01/donde-ir.html' title='A dónde ir'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/S1J0BR7nu-I/AAAAAAAAAms/c9hUlFhl7j0/s72-c/nubes+de+tormenta2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-7571332385260705385</id><published>2010-01-16T08:44:00.003-05:00</published><updated>2010-01-16T08:51:24.770-05:00</updated><title type='text'>El instante</title><content type='html'>Que más da,&lt;br /&gt;el sol se extinguirá un día&lt;br /&gt;hasta ser una estrella enana.&lt;br /&gt;Las sombras serán un sólo ser&lt;br /&gt;en la noche,&lt;br /&gt;y las mariposas que vuelan hoy&lt;br /&gt;mañana ya no serán las mismas.&lt;br /&gt;Que más da,&lt;br /&gt;que importa,&lt;br /&gt;no creo que alguien registre&lt;br /&gt;todos los sueños de la humanidad&lt;br /&gt;o tan siquiera sus nombres.&lt;br /&gt;Es probable que ninguna computadora&lt;br /&gt;tenga la memoria suficiente.&lt;br /&gt;Que más da.&lt;br /&gt;Que importa lo que pienses ahora,&lt;br /&gt;tal vez sea distinto mañana,&lt;br /&gt;no lo sé.&lt;br /&gt;Que importa.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-7571332385260705385?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/7571332385260705385/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=7571332385260705385&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/7571332385260705385'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/7571332385260705385'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2010/01/el-instante.html' title='El instante'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-8224678831134349053</id><published>2010-01-12T21:48:00.005-05:00</published><updated>2010-01-30T20:36:59.717-05:00</updated><title type='text'>Redención</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/S2TeseJ7CuI/AAAAAAAAAns/fC_3wgdWW4Y/s1600-h/fuego.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 240px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/S2TeseJ7CuI/AAAAAAAAAns/fC_3wgdWW4Y/s320/fuego.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5432711906105952994" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;A veces el miedo a las viejas heridas es como un péndulo que regresa y se marcha, constantemente. Luego de salir del hospital, una vida entera aguardaba, al mismo tiempo que otra quedaba enterrada para siempre; "no será fácil la amnesia", decía el certificado firmado por los médicos. "Costará trabajo".&lt;br /&gt;El asilo al que había sido enviado era un lugar tétrico, con aliento de humedad por todos lados. El smog de los carros había oscurecido a las ventanas, y la música ya no era un privilegio: discos viejos de lp´s se apilaban en una sala oscura, con olor a cera y ante un patio de piedra que mostraba una colina con mala yerba. Ya no era hora de visitas, y aunque el  día era soleado, todo parecía gris dentro de esa casona.&lt;br /&gt;"Ojalá derriben esto algún día", pensó, mientras un viejo se prestaba a salir a la calle, con un saco de cartón atado a la espalda.&lt;br /&gt;"No habrá algún día" le respondió el cargador. "Los días ya no existen".&lt;br /&gt;-Entonces que el diablo nos lleve de una vez- respondió la voz de una viejecita al fondo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Varias semanas después, las visitas tan sugeridas, tan olvidadas pero tan esperadas también, no habían aparecido jamás. Se comentaba en el pasillo que el hombre era el sobreviviente de alguna especie de tragedia, que su familia había desaparecido bajo un deslave de tierra o que simplemente le consideraban un estorbo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En su vida, nunca había esperado nada. Un día se dijo a sí mismo que no tenía que esperar por la compasión de los demás, ni menos de esos destartalados curas, enfermos mentecatos sin alma que trafican con almas ajenas. Pensó en la imagen de la virgen, tan ajena, tan lejana de sus facciones indígenas, así como de los retratos de los apostoles, de los profetas y de todos los demás santos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mierda- pensó. -Si es el momento por el que tanto esperé, será mejor que arda todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y el día llegó. Bajo el saco que su compañero empleaba para reciclar cartón y papel, escondió un galón de diesel que llevó a la iglesia, lo vació y encendió un fósforo que ocasionó un gran incendio. Las beatas que rezaban a esa hora, al ver que el infierno se hacía realidad, salieron despavoridas. El párroco, quien se hallaba en uno de los confesionarios, no tardó en llamar por celular a la Policía Metropolitana, misma que llegó tarde, mucho más tarde que los bomberos que luego de apagar el sitio encontraron al asfixiado pirómano amnésico, cubierto de hollín en todo su cuerpo, dormido quizás, pero quizás también recuperado del dolor, curado al fin de sus heridas.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-8224678831134349053?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/8224678831134349053/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=8224678831134349053&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/8224678831134349053'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/8224678831134349053'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2010/01/suturar.html' title='Redención'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/S2TeseJ7CuI/AAAAAAAAAns/fC_3wgdWW4Y/s72-c/fuego.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-8781141445343636295</id><published>2010-01-10T06:24:00.004-05:00</published><updated>2010-01-30T20:38:11.177-05:00</updated><title type='text'>Despertar</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/S2Te-yxr2II/AAAAAAAAAn0/3BGldCY2AYg/s1600-h/cortina.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 213px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/S2Te-yxr2II/AAAAAAAAAn0/3BGldCY2AYg/s320/cortina.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5432712220879083650" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se levanta luego de un sueño irregular, prepara una taza de café y regresa a mirar algo en la televisión. El horizonte continúa mostrándose azul, a pesar de la amenaza del celeste, que se aproxima sigilosamente, con la excepción del sonido de algún automotor en una calle cercana.&lt;br /&gt;La programación es pésima; apaga el televisor y cierra las cortinas, para prolongar la oscuridad por unos minutos más. Piensa en lo que la gente de otros paralelos y latitudes estará haciendo ahora, en sí el sol brilla sobre África, piensa en la oscuridad que aún debe reinar sobre el Pacífico. Divaga sobre alguien, sobre cuan lejos debe encontrarse, si lo habrá olvidado, si estará pensando en él; piensa si en algún lugar alguien estará muriendo, precisamente en ese instante, quizás en un barrio no muy lejano; juega con la idea de si en la maternidad ubicada a dos manzanas estarán naciendo juntos una víctima y un victimario, medita sobre lo que sentirá un pájaro al buscar las primeras flores de la mañana para subsistir, casi al mismo tiempo que las señoras que distribuirán los periódicos con las noticias de ayer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Piensa que debe levantarse, pero que por alguna razón prefiere dormir otro poco...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-8781141445343636295?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/8781141445343636295/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=8781141445343636295&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/8781141445343636295'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/8781141445343636295'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2010/01/despertar.html' title='Despertar'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/S2Te-yxr2II/AAAAAAAAAn0/3BGldCY2AYg/s72-c/cortina.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-3421696646228308459</id><published>2010-01-08T08:17:00.003-05:00</published><updated>2010-01-08T08:26:17.297-05:00</updated><title type='text'>La nota</title><content type='html'>-Tengo la leve sospecha de que no volveré a verte- me dijo, casi con una expresión de risa.&lt;br /&gt;-No te creo- le dije. No vas a morirte. No antes que yo.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Jajajá&lt;/span&gt;- replicó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La ventana que estaba junto a nosotros delataba un rayo de sol profundo y asfixiante. Y mientras trataba inútilmente de contar los demás rayos, él dobló un papel y me lo entregó diciendo:&lt;br /&gt;-Guarda por favor esta nota, y ábrela cuando esté bajo tierra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me hallaba desconcertada. "Este &lt;span style="font-style: italic;"&gt;man&lt;/span&gt; está loco, o trata de llamar la atención", concluí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No la leeré jamás, por que no vas a morir- le respondí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde ese día no he vuelto a verlo. A veces siento el irresistible deseo de abrir el papel y saber que quería decirme en realidad.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-3421696646228308459?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/3421696646228308459/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=3421696646228308459&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/3421696646228308459'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/3421696646228308459'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2010/01/la-nota.html' title='La nota'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-862026270318521815</id><published>2010-01-06T09:00:00.004-05:00</published><updated>2010-01-30T20:41:16.348-05:00</updated><title type='text'>El guardabosques</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/S2TftYDiqTI/AAAAAAAAAn8/9OLog1KnzFM/s1600-h/ZG.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 218px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/S2TftYDiqTI/AAAAAAAAAn8/9OLog1KnzFM/s320/ZG.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5432713021160073522" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cierta tarde me extravié en el bosque: de pronto vi a un tipo solitario, que cargaba un rifle.&lt;br /&gt;-¿Qué hace usted aquí? me preguntó el hombre, cuyas arrrugas faciales delataban muchos días y noches de experiencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sólo estoy paseando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Siga no más. Pero tenga cuidado. Parece que hay un lobo cerca-.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pese a lo solemne de su voz, la afirmación me pareció inverosímil. ¿Lobos? pensé. "No lo creo".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seguí caminando, despreocupado, desenfadado. Era otro aburrido domingo de esos en que dan ganas de morirse o de borrarlo del calendario para volver al horrible lunes que otros detestan, pero que yo siento como un respiro. En eso, sentí que algo o alguien me tomaba por la espalda, que hizo nublar mi visión. Supuse que era ya muy tarde y que el sol pronto se ocultaría tras la montaña. Repentinamente, la oscuridad se aceleró.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al despertar, el hombre del rifle me apuntaba a la cabeza.&lt;br /&gt;-¿Qué pasó?- le pregunté, mientras tenía la sospecha de que el hombre no me entendía ni me escuchaba. Al final, antes de dormir, alcancé a escuchar bajo la oscuridad:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Le dije a ese muchacho que habían lobos cerca.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-862026270318521815?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/862026270318521815/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=862026270318521815&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/862026270318521815'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/862026270318521815'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2010/01/el-guardabosques.html' title='El guardabosques'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/S2TftYDiqTI/AAAAAAAAAn8/9OLog1KnzFM/s72-c/ZG.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-3044018124689270979</id><published>2010-01-02T12:49:00.003-05:00</published><updated>2010-01-03T12:01:32.708-05:00</updated><title type='text'>Embriaguez</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/S0DNZgW2gPI/AAAAAAAAAlQ/M-vqJutApa4/s1600-h/copa.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 240px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/S0DNZgW2gPI/AAAAAAAAAlQ/M-vqJutApa4/s320/copa.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5422559789420282098" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Brindo porque&lt;br /&gt;es el final.&lt;br /&gt;Brindo por toda&lt;br /&gt;el aura de incertidumbre&lt;br /&gt;que le rodeó;&lt;br /&gt;brindo por estar acá&lt;br /&gt;y poderlo mirar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La celebración se&lt;br /&gt;extenderá hasta el&lt;br /&gt;otro lado del mar.&lt;br /&gt;Brindo por tu ausencia&lt;br /&gt;y por las palabras de&lt;br /&gt;despedida que el viento&lt;br /&gt;arrastrará.&lt;br /&gt;Brindo por cada&lt;br /&gt;sentir que ahora se&lt;br /&gt;transformará en&lt;br /&gt;olvido,&lt;br /&gt;por cada aliento ajeno&lt;br /&gt;del otro lado del cristal,&lt;br /&gt;por el sol y sus rayos que&lt;br /&gt;nos calcinarán,&lt;br /&gt;por la lluvia que se hace&lt;br /&gt;extrañar pero que luego&lt;br /&gt;nos ahogará.&lt;br /&gt;Brindo por los días,&lt;br /&gt;las noches y&lt;br /&gt;los atardeceres.&lt;br /&gt;Brindo por un nosotros&lt;br /&gt;imposible,&lt;br /&gt;brindo por los otros,&lt;br /&gt;por los demás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Brindo por tu&lt;br /&gt;copa vacía.&lt;br /&gt;Brindo porque&lt;br /&gt;este es el final.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-3044018124689270979?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/3044018124689270979/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=3044018124689270979&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/3044018124689270979'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/3044018124689270979'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2010/01/embriaguez.html' title='Embriaguez'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/S0DNZgW2gPI/AAAAAAAAAlQ/M-vqJutApa4/s72-c/copa.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-967262165261520267</id><published>2009-12-27T18:53:00.001-05:00</published><updated>2010-01-03T12:03:20.220-05:00</updated><title type='text'>Libros que nunca terminé de leer</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/S0DN0W7-BVI/AAAAAAAAAlY/s0Jv-3JfvYQ/s1600-h/libros+inconclusos.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 214px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/S0DN0W7-BVI/AAAAAAAAAlY/s0Jv-3JfvYQ/s320/libros+inconclusos.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5422560250748077394" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchos se jactan de los libros que han leído, o que han escrito; en esta ocasión quiero rendir un homenaje a todos esos textos que un día empecé, pero que por diversas razones no pude, no quise, o no terminé de leer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empezaré por una novela titulada "El Tercer Hombre", de Graham Greene. Lo que recuerdo de la historia, es que se desarrolla en la Viena de la postguerra, con una especie de agente o algo así. No le metí muchas ganas; creo que no he intentado terminarla desde hace 5 o 6 años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otro libro que inicié a principios de 2008 y quedó pendiente es "El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo". El haber visto las películas de Peter Jackson sobre esta gran trilogía incidió de gran manera en mi desinterés, sin embargo, creo que me faltan (desde hace 8 o 9 meses) algo así como veinte páginas. Tendré que reelerla íntegramente, por la gran cantidad de detalles que ahora se me escapan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A "Oliver Twist" le ha pasado algo parecido conmigo; he visto tantas versiones en películas, teleseries y hasta dibujos animados sobre esta novela de Dickens, que ya me resulta algo denso intentarlo. Como anécdota, entre las pocas páginas que revisé de esta novela, descubrí una palabra desconocida hasta entonces para mí: &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Sinecura.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otro libro, muy corto pero que por desgracia cayó también en mis manos inconstantes, es "Carta al padre" de Franz Kafka. Pese a lo &lt;span style="font-style: italic;"&gt;bakán&lt;/span&gt; del texto, nunca terminé de leerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"La Peste", de Albert Camus, intenté leerla un día de año nuevo de 2001 o 2002, mientras estaba de visita en la casa de unos tíos. Pero no ha sido el único de Camus: A "El Verano", en cuyas páginas está un sello de la biblioteca de la Escuela Superior de Aviación de mi país, tampoco lo he concluido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con "El Coronel no tiene quien le escriba" de García Márquez llevaba un buen ritmo de lectura, hasta el día en que lo extravié. Fue hace como diez años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A "Bajo el volcán" de Malcolm Lowry, que me trasladó momentaneamente a una especie de club campestre en medio de la sierra mexicana, solía llevarlo en mi mochila para leerlo en el bus. El libro era tan viejo, que varias de sus páginas creo que ya se han extraviado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Nada", de Carmen Laforet, sufrió por causa de una irresponsabilidad mía: debía presentar el resumen para la clase de literatura de cuarto curso, pero un trabajo ajeno que encontré para presentar y cierto apuro desprogramado me hizo desistir de la lectura, pese a que varios años más tarde su argumento me pareció interesante. Creo que terminé regalando ese libro a una amiga mía llamada Joy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"De la tierra a la luna", de Julio Verne, que un día pedí prestado a mi ex-novia Isabel, tampoco pude seguirla y peor terminarla. Caso parecido con "Tinta Roja", del chileno Alberto Fuguet (en este caso, también me conformé con la película peruana). A otra ex-novia, Diana, le debo también el no haber concluído "Dracula", de Bram Stocker. Una noche, Diana me lo pidió prestado para no regresármelo nunca más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Y los dioses se volvieron hombres", del ecuatoriano Carlos de la Torre Reyes, también quedó inconcluso, al igual que "Ciudad sin Ángel", del también compatriota Jorge Enrique Adoum. Al texto de De la Torre lo he visto pasar en mi librero personal día tras día si &lt;span style="font-style: italic;"&gt;pararle bola,&lt;/span&gt; en tanto que al de Adoum lo inicié un día que &lt;span style="font-style: italic;"&gt;me perié &lt;/span&gt;de clases en la Universidad Católica y que fui a dar casi por accidente en el Centro Cultural Benjamín Carrión de Quito, lo que por razones de tiempo (el lugar ya tenía que cerrar) no le pude terminar. Lo mismo con "Cien Años de Soledad", pero en la Biblioteca de la Casa de la Cultura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por ahora, y para tratar de reividincarme, intentaré terminar "A Sangre Fría", de Truman Capote. Me faltan como cincuenta páginas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-967262165261520267?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/967262165261520267/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=967262165261520267&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/967262165261520267'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/967262165261520267'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2009/12/libros-que-un-dia-empece-pero-que-nunca.html' title='Libros que nunca terminé de leer'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/S0DN0W7-BVI/AAAAAAAAAlY/s0Jv-3JfvYQ/s72-c/libros+inconclusos.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-854200018208438570</id><published>2009-12-24T15:41:00.001-05:00</published><updated>2010-01-30T20:44:47.979-05:00</updated><title type='text'>El presente de navidad</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/S2TgilFgHoI/AAAAAAAAAoE/2_71q3hNci4/s1600-h/bolidos.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 202px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/S2TgilFgHoI/AAAAAAAAAoE/2_71q3hNci4/s320/bolidos.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5432713935191023234" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De haber sabido hace veinte años que ese carro de madera sería el último, quizás no lo hubiera arrojado. Cuando niño, era bastante retobado y ambicioso; la tele había logrado que me obsesionara con una pista de autos de control remoto. Dicen que los niños son pura ternura e inocencia, pero, para nada; al menos en mi caso, deseaba todos los juguetes caros habidos y por haber. Así, los trompos y yoyos me parecían poca cosa, al igual que las fundas de caramelos. Quería esa pista, y la navidad de 1989 no iba a ser perfecta sin ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eran las doce, y en ese entonces ya no creía en el viejito de traje rojo y blanco: sabía perfectamente que eran mis papás, mis tíos y mis abuelos los de los juguetes y todas esas &lt;span style="font-style: italic;"&gt;pendejadas.&lt;/span&gt; Por ese entonces mamá no tenía trabajo, y ya nos había advertido que los únicos regalos que recibiríamos serían de parte de los abuelos. Ellos vivían en el campo, y habían trabajado la tierra durante toda su vida. El abuelo era carpintero, y con sus manos, había fabricado un hermoso carrito cuyas ruedas las hizo redondas durante medio año por sí mismo, ya que no tenía torno. Al día siguiente de nochebuena, cuando el abuelo regresó a su casa, decidí tirar el carro por una calle empinada. No me gustó el carro. Quería mi pista de autos de control remoto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La navidad siguiente, los abuelos ya no volvieron a visitarnos; la navidad subsiguiente, la abuela había fallecido por un cáncer terminal, y cuatro meses antes de la navidad que le seguía, el abuelo se pegó un tiro. Quizás debí conservar el carrito.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-854200018208438570?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/854200018208438570/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=854200018208438570&amp;isPopup=true' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/854200018208438570'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/854200018208438570'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2009/12/el-presente-de-navidad.html' title='El presente de navidad'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/S2TgilFgHoI/AAAAAAAAAoE/2_71q3hNci4/s72-c/bolidos.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-4691513127998904303</id><published>2009-12-19T15:56:00.001-05:00</published><updated>2010-02-19T06:40:10.318-05:00</updated><title type='text'>Dos palabras</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/Sy1A7TZr17I/AAAAAAAAAjw/_P-7K7kU-V8/s1600-h/dos+palabras.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 302px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/Sy1A7TZr17I/AAAAAAAAAjw/_P-7K7kU-V8/s320/dos+palabras.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5417057314361038770" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Mientras mirábamos al horizonte, la lluvia empezó a caer, pese a que el sol aún estaba sobre nosotros.&lt;br /&gt;-Siempre quise contemplar la lluvia contigo- le dije, mientras ella miraba hacia algún punto ciego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poco después se levantó y se marchó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Unos minutos más tarde, me di cuenta de que algo no estaba bien, de que faltaba algo, de que algo daba vueltas en mi cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Aguarda!- le grité.&lt;br /&gt;-¿Qué ocurre?- respondió.&lt;br /&gt;-Olvidé entregarte esto- le dije, mientras depositaba un chicle entre sus manos. En ese instante, desde el vacío, desde algún lugar que desafió al olvido, le escuché decir dos palabras que no esperaba escuchar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo también- le respondí. Luego la vi partir.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-4691513127998904303?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/4691513127998904303/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=4691513127998904303&amp;isPopup=true' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/4691513127998904303'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/4691513127998904303'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2009/12/dos-palabras.html' title='Dos palabras'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/Sy1A7TZr17I/AAAAAAAAAjw/_P-7K7kU-V8/s72-c/dos+palabras.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-7807350719068046126</id><published>2009-12-15T22:01:00.000-05:00</published><updated>2009-12-17T22:32:11.207-05:00</updated><title type='text'>Bailando con muertos</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/SyhVdxQqazI/AAAAAAAAAjo/qOVwhKin35U/s1600-h/1216503333_cementerio58%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 240px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/SyhVdxQqazI/AAAAAAAAAjo/qOVwhKin35U/s320/1216503333_cementerio58%5B1%5D.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5415672521840814898" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Por varias razones, siempre detesté las fiestas: odiaba el ruido, odiaba no poder dormir, aparte no podía ingerir alcohol y para colmo, para colmo de los colmos, no sabía bailar. Mis hermanos, primos y amigos siempre conquistaron a las chicas más interesantes de las celebraciones a las que acudíamos, gracias a sus dotes para la salsa, el merengue, el vallenato y todos esos ritmos tropicales caribeños. A medida que fui creciendo y probando el licor, intenté bailar también, según yo, con importantes logros, pero según los demás, haciendo un ridículo inmenso gracias a la docena de copas que solía echarme encima. No obstante, el colegio transcurrió como un alucinógeno en lo que se refería a fiestas, y así pude sobrevivir hasta que llegué a la universidad, en donde además de estudiantes de varios puntos del Ecuador, había toda clase de bailarines, esta vez, con una nueva especialidad en su hoja de vida: el reguetón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porsupuesto, la vez que intenté bailar en una fiesta de la facultad, claro, ya con varias cervezas encima, volví a hacer el ridículo. Había una chica que por más que se empeñó, no pudo enseñarme. Hubo otra (a la que sospecho, le gustaba) que terminó completamente desilusionada por mi falta de dotes para la danza, y que se fijó en otro chico menos agraciado pero de una hábil cintura. Esa tarde terminé solo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eran aproximadamente las nueve de la noche, y desde las siete, no había parado de beber una &lt;span style="font-style: italic;"&gt;biela&lt;/span&gt; tras otra. Fue tanta mi preocupación por libar y tanta mi despreocupación por volver a casa, que olvidé guardar unas monedas para el pasaje de bus. Unos chicos, que vivían por San Roque y San Diego, quedaron en caminar juntos hasta sus respectivos barrios; embestido ya por el alcohol, y con la leve esperanza de extorsionar a mis compañeros, resolví acompañarles. Luego de las nueve de la noche, el bosque que queda cerca de la universidad realmente da miedo; pero el encanto de la caña destilada es como un hechizo fulminante contra todas las bestias. Decidimos junto con Pato, Omar, Gaby y Daniel terminarnos otra botella, pero esta vez en medio del bosque. La adrenalina era excitante; claro, el estar con otras cuatro personas me reconfortaba y daba seguridad. Hablamos puras &lt;span style="font-style: italic;"&gt;webadas&lt;/span&gt; esa noche: empezamos desde las teorías de Nietzsche, pasamos por los números imaginarios y negativos y desembocamos en el asunto tan trivial de sí era mejor Mago de Oz que Ángeles del Infierno. La Gaby el Pato no paraban de besarse; se habían hecho &lt;span style="font-style: italic;"&gt;pelados &lt;/span&gt;desde quinto curso del colegio, y su amor parecía a prueba de todo; Omar bebía sin control, y sin embargo parecía el más lúcido de todos, y Daniel no paraba de quejarse sobre la política. Yo era el que estaba peor; había vomitado en dos ocasiones, me dolía el estómago y tenía tanto frío, que empecé a temblar. Finalmente, el Omar y el Daniel decidieron proponer lo impensable: irnos al cementerio de San Diego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ninguno de nosotros era satanista, aunque nos gustaba mucho escuchar también a bandas como Dimmu Borgir o Mayhem. Mientras caminábamos, el Omar parecía el más osado: insistía en buscar cráneos de alguna bóveda. Porsupuesto, yo creí que estaba orate. Al llegar al lugar, luego de entrar saltando una parede que el más tieso de todos nosotros para beber ya conocía, la atmósfera se tornó aun más excitante. La Gaby el Pato se perdieron, supongo que para besarse o hacer el amor sobre la gélida lápida de mármol de alguien; luego, el Omar y el Daniel se dirigieron a mí:&lt;br /&gt;-Vamos a ver más &lt;span style="font-style: italic;"&gt;waro&lt;/span&gt; loco, espéranos.&lt;br /&gt;-Fresco- les respondí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego de que ese par de borrachos se fueron, lo primero que pensé fue escapar de ese lugar. Sin embargo, estaba lejos de la casa, tenía miedo, me dolía el estómago y no tenía un centavo. Resignado a la incertidumbre, decidí caminar. Una rata que se pasó entre mis zapatos me hizo asustar, lo que causó que me tropezara. Sentí mucho asco, mucho frío a continuación, y después volví a vomitar. Luego de levantarme, descubrí que estaba temblando y que mis dientes sonaban; lo que más deseaba en ese momento era una cobija y una taza caliente de café o té. Los minutos pasaban y el Omar y el Daniel no volvían; decidí buscar al Pato y a la Gaby, pero ya no los encontré por ningún lado. Supuse que en el cementerio debía haber un guardia, pero tuve miedo de que me denunciara a la Policía por intento de profanación o algo así. Decidí entonces escapar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por más que busqué, no encontraba la parte del muro por donde habíamos entrado; de entre la obscuridad, un perro empezó a ladrar muy fuerte.&lt;br /&gt;-Mierda, va a morderme- grité con rabia y con la firme convicción de que no volvería a embriagarme. Volví a buscar otra salida, pero no la encontraba...&lt;br /&gt;El Daniel y el Omar no regresaron jamás; supongo que decidieron regresarse ya para sus casas, al igual que el Pato y la Gaby. Luego de pensar por varios instantes en lo que me había conducido hasta esa situación paradójica, decidí que el asunto que lo inició todo era mi incapacidad para bailar.&lt;br /&gt;-Mierda- volví a decirme, mientras sudaba a pesar del frío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Decidí entonces, esa noche, que a partir de ese instante me dedicaría a bailar con los muertos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-7807350719068046126?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/7807350719068046126/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=7807350719068046126&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/7807350719068046126'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/7807350719068046126'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2009/12/bailando-con-muertos.html' title='Bailando con muertos'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/SyhVdxQqazI/AAAAAAAAAjo/qOVwhKin35U/s72-c/1216503333_cementerio58%5B1%5D.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-1898345504930977270</id><published>2009-12-13T16:01:00.000-05:00</published><updated>2009-12-13T21:33:25.242-05:00</updated><title type='text'>Horizontes lejanos</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/SyWj77dkZJI/AAAAAAAAAjQ/OemuoerjNpo/s1600-h/pasos.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 315px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/SyWj77dkZJI/AAAAAAAAAjQ/OemuoerjNpo/s320/pasos.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5414914376952210578" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Por ahora no siento nada, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;mi cuerpo está dormido, mi mirada amortiguada. No sé a donde fueron mis pensamientos. Es como sí, sólo estuviera esperando algo. Es como sí, no esperara nada en realidad, como pretender agonizar, dúlcemente, con el menor dolor posible, tratando de poner mi mente en blanco. Es como sí quisiera caminar en el bosque, sentir la brisa, caminar sobre hojas secas, vacilar con pequeñas gotas de lluvia. Como si ya no pudiera sentir nada. Como sentir luz. Como un fuego azul dentro del corazón. Como la sensación de un mañana que llegará y me encontrará solo, pero que llegará de todos modos. Como si una larga carretera estuviera aguardando. Y está aguardando. Y estuvo aguardando. Y seguirá aguardando. Pero ya no tanto.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-1898345504930977270?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/1898345504930977270/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=1898345504930977270&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/1898345504930977270'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/1898345504930977270'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2009/12/el-ultimo-post.html' title='Horizontes lejanos'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/SyWj77dkZJI/AAAAAAAAAjQ/OemuoerjNpo/s72-c/pasos.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-4513963955664105196</id><published>2009-12-12T01:42:00.000-05:00</published><updated>2009-12-12T01:49:11.862-05:00</updated><title type='text'>Casi las dos</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/SyM83LTR42I/AAAAAAAAAjA/Z2iR_0JV9lo/s1600-h/insomny.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 258px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/SyM83LTR42I/AAAAAAAAAjA/Z2iR_0JV9lo/s320/insomny.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5414238095653593954" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Hay tantas cosas que qusiera poder&lt;br /&gt;decirte en este momento;&lt;br /&gt;deslizarme hasta tu mente desde&lt;br /&gt;el fondo de mi pensamiento,&lt;br /&gt;abrazar tu respiración con&lt;br /&gt;incierta melancolía.&lt;br /&gt;Hay tantas cosas que quise&lt;br /&gt;decirte un día,&lt;br /&gt;pero ya no queda tiempo.&lt;br /&gt;Las palabras son como ceniza que&lt;br /&gt;esparció el viento;&lt;br /&gt;música en blanco y negro suena&lt;br /&gt;en mi cabeza.&lt;br /&gt;Aquél poste que alumbra solitario&lt;br /&gt;afuera se resiste a dormir,&lt;br /&gt;por un momento quisiera que todo&lt;br /&gt;fuera oscuridad;&lt;br /&gt;aparece,&lt;br /&gt;ven aquí,&lt;br /&gt;te espero con melancolía incierta;&lt;br /&gt;el sueño se rehusa a venir por mí.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-4513963955664105196?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/4513963955664105196/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=4513963955664105196&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/4513963955664105196'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/4513963955664105196'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2009/12/casi-las-dos.html' title='Casi las dos'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/SyM83LTR42I/AAAAAAAAAjA/Z2iR_0JV9lo/s72-c/insomny.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-2170658490725193601</id><published>2009-12-08T22:05:00.000-05:00</published><updated>2009-12-08T23:34:42.648-05:00</updated><title type='text'>El último tabaco</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/Sx8n8-tMP2I/AAAAAAAAAi4/TR3rb-ZSfvA/s1600-h/Cigarrillo.gif"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 240px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/Sx8n8-tMP2I/AAAAAAAAAi4/TR3rb-ZSfvA/s320/Cigarrillo.gif" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5413089205700804450" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-¡ME VALE UN RÁBANO QUE ESTA WEBADA MATE!- me dijo eufórica. -CHUCHA, HAY OTRAS TANTAS COSAS PEORES!!!- prosiguió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era mi amiga Lucía, mujer brillante de 56 años, invencible en el ajedrez, conocedora del campo mucho más que cien hombres juntos que se la daban de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;chagras&lt;/span&gt;, implacable con los beatos, sensible como nadie, no con esa sensibilidad llorona de telenovelas, sino más bien sensible con la naturaleza, con los árboles, con el río, con los animales. Esa tarde no lo podía creer; estaba agonizando por causa de un cáncer de útero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La conocí hace quince años, mientras yo estudiaba en el colegio; ese día buscaba junto con un amigo que alguna chica del Simón Bolívar nos &lt;span style="font-style: italic;"&gt;parara bola&lt;/span&gt;. No sólo hicimos un gran ridículo; también les servimos de cargadores a un grupo de chicas que necesitaban llevar jabas de colas para una fiesta que estaban organizando. Luego de un ingenuo gracias, nosotros, viriles adolescentes a punto del acné, nos sentamos en la mesa de una de esas tiendas-bares del centro histórico de Quito, que más que a tradición huelen a humedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tengan- dijo la vendedora del local. Les envían esto.- El Raymond y yo nos habíamos sentado a tomar una &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Fruit&lt;/span&gt;, refresco de cola nacional en cuya publicidad aparecía un brasileño que más que persona parecía un chango. A nuestra mesa, la señora del local nos había traído un par de moncaibas, una especie de galleta gigante hecha de harina y azúcar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Quién nos habrá mandado esto?- le pregunté a mi amigo Raymond Andrade, chico alto y apuesto, pero tan tímido e inseguro como yo, durante el segundo curso del colegio.&lt;br /&gt;-No tengo idea- me respondió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue entonces cuando imitando a un detective a lo Sherlock Holmes, procuré durante treinta segundos tomar todas las pistas posibles, mismas que apuntaron hacia una señora no muy agraciada pero elegante, que estaba sentada junto a la vitrina con un cigarrillo en la mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Gracias, señora- le dije, levantando la mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al principio creí que se trataba de alguna tía o de la mamá del Raymond, pero luego de que mi amigo me dijera que no tenía nada que ver, empezamos a suponer que se trataba de una traficante de órganos, corruptora de menores o simplemente una mujer que se quedó fascinada con los cabellos sucos de mi compañero de clase.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Oye loco, me da &lt;span style="font-style: italic;"&gt;foca&lt;/span&gt;, vámonos- me dijo el Raymond, tratando de disimular lo más que pudo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Vamos- le dije. No creo que sea una mala persona; en ese preciso instante procuré no dejarme dominar por la idea de que la moncaiba haya estado envenenada o algo. Mientras me hundía en mi absurda suposición, la señora empezó a hablar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y ustedes, qué hacen por aquí? ¿Acaso están buscando novia?&lt;br /&gt;-No señora- le respondí de inmediato, procurando mostrar una cara amable. -Lo que pasa es que vivimos cerca de este colegio- seguí.&lt;br /&gt;-¿Sí?- replicó. -No les creo ni una palabra- continuó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese momento me parecía más una escena de ficción que de realidad. No podía creer que una desconocida, y encima mayor intentara entablar una conversación con nosotros. Pero las cosas se dieron, casi sin darnos cuenta. Al poco rato, nos enteramos de que se llamaba Lucía Hernández, que era profesora de Castellano y Literatura de segundos y terceros cursos del Simón Bolívar, que había estado en España por casi diez años, y que le gustaban las películas dramáticas estilo &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Braveheart&lt;/span&gt; y todo aquello, tema con el que definitivamente nos atrapó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la semana siguiente, habíamos quedado en vernos en el mismo lugar; en esta ocasión el Raymond tuvo miedo de ir, argumentando que Lucía iba a sacarnos las tripas y venderlas en el mercado negro por varios millones de sucres. Yo también tuve gran recelo de ir, sin embargo, algo dentro de mí me incitó a acudir, y desde ese día iniciamos una amistad muy extraña con idas y vueltas, en la que nos vimos aproximadamente un par de veces cada año. Lucía estaba casado con un hombre quince años mayor, quien era rector de otro colegio de la ciudad, y tenía dos hijas hermosas: Gabriela y Lourdes, quienes por cierto, nunca me pararon bola tampoco, y a las que vi casarse durante este tiempo. Eso sí, en todas nuestras conversaciones nunca faltó el humo de sus cigarrillos, mismo que empecé a compartir a partir de los dicisiete años, ya en sexto curso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo más pleno de conversar con la Lucía eran nuestras charlas sobre libros: Desde escritores locales como Marco Antonio Rodríguez y Joaquín Gallegos Lara hasta Edgar Alan Poe y Stendhal. La tipa era toda una eminencia; le gustaba corregir mis textos, burlarse cariñosamente de mis faltas ortográficas y putear conmigo a toda la verborrea de la politiquería. El día en que le conté que por fin tuve novia, ella se echó a reir:&lt;br /&gt;-Vas a tener problemas en tu vida sexual- me dijo.&lt;br /&gt;-¿Y como lo sabes?- le increpé.&lt;br /&gt;-Por qué puedo leerlo en tu cigarrillo.&lt;br /&gt;-¿Acaso lees los tabacos?- le pregunté asombrado, casi al borde de la risa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los años pasaron, y por mucho tiempo dejé de ver a Lucía. Un día, mientras caminaba hacia mi casa luego de la facultad, Gabriela, su hijo, alcanzó a reconocerme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hola- le dije. Ella siempre me gustó en secreto.&lt;br /&gt;-Hola- respondió, con cara de seria.&lt;br /&gt;-¿Y cómo está tu mamá?- le pregunté, algo extrañado.&lt;br /&gt;-Ella se está muriendo. Hace seis meses nos contó que tiene un cáncer de útero. Si nos hubiera contado antes... MIERDA!!! se pudo haber salvado!!!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No lo podía creer. De repente, la Lucía que conocí, la profesora implacable con la ignorancia, cuyos fines de semana los pasaba montando a caballo cerca de Machachi, que dominaba a las vacas, que me enseñó los nombres de varios tipos de árboles, estaba cerca de morir. Supuse ingenuamente que todo eso se debía al tabaco, su pasión de siempre; pero la Gaby me había dicho que era un cáncer de útero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya en el Hospital, a donde fui con mucha verguenza debido a la presencia de varios de sus familiares entre los que para mi desgracia no estaba su hermosa hija Gaby, una impresión desconocida me causó tanta incomodidad, a tal punto que decidí irme del lugar.&lt;br /&gt;Unos días después, una gripe de inofensiva apariencia pero de devastador poder me tendió en la cama durante casi tres días; nadie estuvo cerca para acolitarme. A la semana, me había recuperado, y mientras convalecía, reflexioné acerca de lo difícil que debe ser estar a punto de morir. Pese a que la familia de Lucía era muy numerosa, supuse que no le haría daño que un antiguo adolescente convertido ahora en universitario reestablecido de la gripe volviera a visitarla.&lt;br /&gt;Luego del fastidioso trámite de preguntar a los parientes, y luego de la desdicha de conocer al novel esposo de la Gaby, ingresé a la habitación exclusiva, que seguramente le había costado mucho dinero a la familia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hola, pasa- me dijo, con su típica expresión amable, pero decorada con las líneas de expresión de su rostro.&lt;br /&gt;-Hola- respondí. Vine a despedirme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese instante no pude evitar llorar. Ni siquiera lloré cuando mi abuela se murió; lloré un poco cuando mi tercera novia se había ido a estudiar en Canadá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eres un imbécil- me dijo. ¿Cómo se te ocurre poner los ojos rojos? Deberías estar contento de verme, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;chucha.&lt;/span&gt; Puede que sea la última vez. Y como es la última vez, tengo que decirte algo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego de escuchar que debería estar contento, definitivamente empecé a llorar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tranquilízate, por favor. O no podré decirte lo que tengo que decirte.&lt;br /&gt;-Qué quieres decirme. acaso me heredarás varios de tus libros?- le dije en ese instante, triste pero también con cierta codicia insólita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eso ni lo sueñes- me respondió. -Necesito que me traigas tabacos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué?- le respondí. -¿Te estás muriendo y sólo piensas en fumar?&lt;br /&gt;-No me vengas con moralismos, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;cojudo.&lt;/span&gt; Ten, comprame una cajetilla de Lark.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese instante, la ira me invadió por completo, Tanto dramatismo por una pinche caja de tabacos. Lo primero que pensé por un momento era tomar los cinco dólares que me dio y largarme a pegar una &lt;span style="font-style: italic;"&gt;biela&lt;/span&gt; con mis compañeros de clase. Sin embargo, y por enésima vez consecutiva, no pude hacerlo. Sentí que estaba en mis manos darle el último placer a esa mujer, y que no podía fallarle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ya vengo- le dije.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una llamada a mi celular solicitando mi presencia por una estupidez doméstica que había ocurrido en la casa, me hizo desviarme de la tienda. Me demoré alrededor de cuatro horas. En mi cabeza sólo podía pensar que la Lucía me mataría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegué a eso de las cuatro, un poco antes de que despacharan a las visitas. Tenía que hacerle llegar esa cajetilla; pero algo extraño ocurrió. Los familiares de la Lucía habían desaparecido. Y en cuanto fui a verla en el cuarto, en un heroico acto de escapismo de las enfermeras, el cuarto estaba vacío también.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mierda- me dije a mi mismo. -Esta man ya se murió. Verch, llegué tarde.&lt;br /&gt;La cama de la Lucy estaba vacía; me imaginé que la familia había decidido llevársela de inmediato para iniciar con los servicios fúnebres. Ni siquiera su marido estaba presente en este instante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con una gran impotencia, y sin saber que hacer, decidí salir al patio del hospital y fumarme los cigarrillos de la Lucía. Mientras el tabaco se extinguía con una candela de luciérnaga, pensé mientras miraba como el humo buscaba al cielo, me imaginé al fantasma de la Lucía fundiéndose con él, bailando un vals que de repente fue interrumpido por un abrupto ¡POR QUÉ TE DEMORASTE TANTO IDIOTA! ¿QUÉ NO VES QUE TENGO MUCHAS GANAS DE FUMAR?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hola- respondí muy avergonzado (y extrañado a la vez)... creí que ya te habías ido.&lt;br /&gt;-Cierra la boca y enciendeme pronto un cigarrillo, fumaremos juntos- continuó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras fumábamos juntos por enésima vez, me preguntó que iba a ser al día siguiente, le pregunté porqué toda su familia se había marchado de ahí, me preguntó si era verdad que pensaba escribir una teleserie y me preguntó sobre mi amigo, Raymond, a quien no veíamos desde hace varios años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hace mucho tiempo que no le he visto al Raymond; he perdido su número telefónico y ya no recuerdo donde era su casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ya veo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Dime algo, ¿Te gustaba mi amigo el Raymond, verdad? Confiésalo.&lt;br /&gt;-Obvio que sí, tonto- me respondió, con un tono de serenidad. Era muy apuesto, por eso me acerqué a ustedes, por eso les regalé aquellas moncaibas, de hecho se las envié para él, sólo que tampoco podía ser descortés contigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Pero llegué a caerte bien, cierto?- proseguí, esta vez con cierta nostalgia pero a la vez con cierta envidia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Claro que sí. Aunque me habría gustado que vengas más seguido con el Raymond- continuó, con una leve sonrisa en sus labios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y supongo que también pensaron que sí una persona como yo les invitaba a algo, era porque quería robarles el riñón o algo, no es así?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No lo dudes- le dije, y luego, ambos empezamos a &lt;span style="font-style: italic;"&gt;cagarnos&lt;/span&gt; de risa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lucía murió casi al mes de esa charla; no asistí a su funeral, pues nadie me invitó. Supuse que la Lucy lo habría preferido así; a pesar de su gusto por el drama ella detestaba esos gestos en la vida real; decía que uno es el mundo real y otro el de la literatura. Respecto a su muerte me informó Gabriela, aquella hija suya, ahora casada, que alguna vez me gustó mucho. El último consuelo que me queda es que ella aceptó tomarse un café conmigo, según ella, por un favor que le había pedido su madre antes de irse.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-2170658490725193601?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/2170658490725193601/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=2170658490725193601&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/2170658490725193601'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/2170658490725193601'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2009/12/me-vale-un-rabano-que-esta-webada-mate.html' title='El último tabaco'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/Sx8n8-tMP2I/AAAAAAAAAi4/TR3rb-ZSfvA/s72-c/Cigarrillo.gif' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-1742158031794199385</id><published>2009-12-08T06:27:00.001-05:00</published><updated>2011-11-27T07:26:49.961-05:00</updated><title type='text'>Elipsis</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/Sx5D9R4fxzI/AAAAAAAAAiw/PgBAnZZpE9A/s1600-h/foto+sobre.jpg"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5412838522197362482" src="http://1.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/Sx5D9R4fxzI/AAAAAAAAAiw/PgBAnZZpE9A/s320/foto+sobre.jpg" style="cursor: pointer; display: block; height: 240px; margin: 0px auto 10px; text-align: center; width: 320px;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;La lista de cosas que deseo hacer pero que todavía no me atrevo es tan grande, que simplemente da miedo. Un día, mientras revisaba un viejo ejemplar de Albert Camus, "El verano", libro que mi hermano se sustrajo de la biblioteca de la Fuerza Aérea, el señor zapatero, quien tiene su pequeño local a la entrada de mi casa, me entregó un paquete de procedencia desconocida, cuya única referencia era mi nombre.La emoción me colmaba; supuse que se trataba de algún regalo sorpresa de cumpleaños, o de navidad. Ni siquiera me importó la ausencia de remitente; imaginé que debía tratarse de alguna compañera de la facultad, o de algún amigo cercano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt; &lt;w:WordDocument&gt;  &lt;w:View&gt;Normal&lt;/w:View&gt;  &lt;w:Zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;  &lt;w:TrackMoves/&gt;  &lt;w:TrackFormatting/&gt;  &lt;w:HyphenationZone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;  &lt;w:PunctuationKerning/&gt;  &lt;w:ValidateAgainstSchemas/&gt;  &lt;w:SaveIfXMLInvalid&gt;false&lt;/w:SaveIfXMLInvalid&gt;  &lt;w:IgnoreMixedContent&gt;false&lt;/w:IgnoreMixedContent&gt;  &lt;w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;false&lt;/w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;  &lt;w:DoNotPromoteQF/&gt;  &lt;w:LidThemeOther&gt;ES-EC&lt;/w:LidThemeOther&gt;  &lt;w:LidThemeAsian&gt;X-NONE&lt;/w:LidThemeAsian&gt;  &lt;w:LidThemeComplexScript&gt;X-NONE&lt;/w:LidThemeComplexScript&gt;  &lt;w:Compatibility&gt;   &lt;w:BreakWrappedTables/&gt;   &lt;w:SnapToGridInCell/&gt;   &lt;w:WrapTextWithPunct/&gt;   &lt;w:UseAsianBreakRules/&gt; 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Simplemente lo encontré debajo de la puerta.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;El misterio sobre aquél sobre empezó a tornarse exitante. Decidí luego de meditar por algunos segundos que no lo abriría hasta encontrar alguna otra pista remota.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los días pasaban, y no encontraba nada. A la puerta de mi casa lo único que siguieron llegando fueron las facturas de la luz, del agua, del teléfono y del cable. De vez en cuando también llegaba publicidad, sobre todo navideña. Los días volvieron a ser tediosos. Por lo tanto, y para escapar de esa horrible rutina, decidí abrir el sobre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por su peso y tamaño, deduje que debía traer por dentro alguna revista o libro. Las navidades siempre me parecieron tristes; hasta ahora son como un desafío entre lo que los cristianos llaman el "bien" y el "mal", entre las luces y la miseria, entre la familia y estar solo... no pude más y decidí abrir el sobre de una maldita vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los días transcurren a veces sin darme cuenta, y la lista de cosas que deseo hacer pero que todavía no me atrevo es tan grande, que a veces me da miedo. A veces, tampoco me doy cuenta. El sobre contenía una hoja seca de roble, en donde estaban escritas las palabras: &lt;i&gt;A DONDE VAYAS TE ENCONTRARÉ. JAMAS OLVIDES ESTE INSTANTE. David. 1999.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo mismo me envié el sobre hace diez años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: 85%;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-1742158031794199385?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/1742158031794199385/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=1742158031794199385&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/1742158031794199385'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/1742158031794199385'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2009/12/elipsis.html' title='Elipsis'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/Sx5D9R4fxzI/AAAAAAAAAiw/PgBAnZZpE9A/s72-c/foto+sobre.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-6476475462958598527</id><published>2009-12-03T22:39:00.000-05:00</published><updated>2009-12-03T22:41:16.573-05:00</updated><title type='text'>Perdido en vos</title><content type='html'>No sé que tan lejos,&lt;br /&gt;o que tan cerca,&lt;br /&gt;no sé si es el momento&lt;br /&gt;indicado.&lt;br /&gt;Si estoy loco por&lt;br /&gt;haberte encontrado&lt;br /&gt;que me encierren en&lt;br /&gt;un manicomio;&lt;br /&gt;si estoy pecando por&lt;br /&gt;amarte que me&lt;br /&gt;hunda en el infierno.&lt;br /&gt;Si estoy agonizando&lt;br /&gt;por mirarte,&lt;br /&gt;que me muera de una vez;&lt;br /&gt;si lo lógico es encontrarme,&lt;br /&gt;prefiero estar perdido en vos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-6476475462958598527?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/6476475462958598527/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=6476475462958598527&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/6476475462958598527'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/6476475462958598527'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2009/12/perdido-en-vos.html' title='Perdido en vos'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-3160979411810398143</id><published>2009-12-03T21:46:00.000-05:00</published><updated>2009-12-03T22:15:20.689-05:00</updated><title type='text'>El cristal</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/Sxh-TAtFqxI/AAAAAAAAAig/nDWPPU9Bing/s1600-h/cristales.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 240px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/Sxh-TAtFqxI/AAAAAAAAAig/nDWPPU9Bing/s320/cristales.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5411213817357380370" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Mientras pasan los días, algo dentro del cuerpo de Ana parece quebrarse a cada momento; es un corazón de cristal que le han implantado hace varios años, luego de aquél terrible accidente que la convirtió en un proandroide.&lt;br /&gt;El día de Ana empieza con una revisión que parece más bien un ritual: media hora de estar conectada a sofisticados aparatos cuya descripción prefiero dejar en manos de un ingeniero biomédico; media hora de una rutina de ejercicios leves conectada también a otros aparatos leves de monitoreo; una dieta de lo más rigurosa, hasta en los más mínimos detalles y una jaula de plástico como habitación.&lt;br /&gt;Los gustos de Ana son de lo más variado: manzanas y duraznos frescos, películas de contenido intelectual de Woody Allen (antes le gustaban los filmes de Tarantino, pero el doctor se los ha prohibido), literatura de Stendhal, de Jorge Luis Borges, de Franz Kafka... por alguna extraña razón no se le ha privado de la literatura, ventana abierta de todas las formas de mundos posibles... la música porspuesto, es toda aquella que no sea en extremo ruidosa.&lt;br /&gt;Un día, Ana estuvo más frágil que de costumbre. El cristal que era su corazón se resquebrajó por alguna razón desconocida. Ella no podía enamorarse; le estaba vedado, al igual que las alteraciones o las malas noticias. Un día Ana, al mirarse al espejo, se dio cuenta de que vivía en una eutanasia prolongada, y decidió arrojarse por una ventana del hospital que no contaba con las seguridades necesarias. El escándalo fue tremendo. Al encontrar su cadáver, sin embargo, econtraron el esbozo de una sonrisa luego de examinar su rostro.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-3160979411810398143?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/3160979411810398143/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=3160979411810398143&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/3160979411810398143'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/3160979411810398143'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2009/12/el-cristal.html' title='El cristal'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/Sxh-TAtFqxI/AAAAAAAAAig/nDWPPU9Bing/s72-c/cristales.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-5209222891682825574</id><published>2009-12-03T19:23:00.001-05:00</published><updated>2010-02-19T06:45:10.546-05:00</updated><title type='text'>Tu nombre</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/S355wVKwa-I/AAAAAAAAAoc/ZBSbXbu5cyI/s1600-h/mensaje_en_la_botella.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 317px; height: 315px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/S355wVKwa-I/AAAAAAAAAoc/ZBSbXbu5cyI/s320/mensaje_en_la_botella.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5439919271133080546" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Inscrito en un mensaje,&lt;br /&gt;inserto en una botella,&lt;br /&gt;alguien lo arrojó y lo encontré&lt;br /&gt;por casualidad un día en&lt;br /&gt;la playa.&lt;br /&gt;Las gaviotas volaban,&lt;br /&gt;las orcas hacían el amor&lt;br /&gt;frente a la costa;&lt;br /&gt;intenté por un momento&lt;br /&gt;nadar hasta el horizonte&lt;br /&gt;con tu nombre.&lt;br /&gt;Un día se perdió después&lt;br /&gt;de una tormenta;&lt;br /&gt;nadé hasta ahogarme,&lt;br /&gt;lo busqué bajo la lluvia;&lt;br /&gt;era como si el cielo hubiese&lt;br /&gt;dado una vuelta y me&lt;br /&gt;hubiese arrojado al abismo.&lt;br /&gt;No recuerdo ya&lt;br /&gt;tu nombre,&lt;br /&gt;no recuerdo lo que había&lt;br /&gt;escrito.&lt;br /&gt;Un día una gaviota trajo&lt;br /&gt;un fragmento de él.&lt;br /&gt;En la playa busco los&lt;br /&gt;demás fragmentos;&lt;br /&gt;en la orilla he dibujado&lt;br /&gt;el mapa de una isla&lt;br /&gt;desierta.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-5209222891682825574?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/5209222891682825574/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=5209222891682825574&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/5209222891682825574'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/5209222891682825574'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2009/12/tu-nombre.html' title='Tu nombre'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/S355wVKwa-I/AAAAAAAAAoc/ZBSbXbu5cyI/s72-c/mensaje_en_la_botella.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-209083070778380259</id><published>2009-12-02T19:06:00.001-05:00</published><updated>2009-12-02T19:11:30.487-05:00</updated><title type='text'>El miedo</title><content type='html'>Tengo tantas cosas&lt;br /&gt;que contar,&lt;br /&gt;pero no me salen las&lt;br /&gt;palabras,&lt;br /&gt;ayer,&lt;br /&gt;la lluvia cedió,&lt;br /&gt;pero no,&lt;br /&gt;no refleja el mar.&lt;br /&gt;Si pudiera escapar&lt;br /&gt;de todo lo convencional,&lt;br /&gt;y si pudiera desafiar&lt;br /&gt;al mundo,&lt;br /&gt;no sé,&lt;br /&gt;que hacer,&lt;br /&gt;quizás volver.&lt;br /&gt;Necesito un momento para&lt;br /&gt;volar,&lt;br /&gt;y ver al mundo&lt;br /&gt;desde el horizonte,&lt;br /&gt;quisiera ser con la noche,&lt;br /&gt;el extraño viento sobre el mar.&lt;br /&gt;Pero no,&lt;br /&gt;no recuerdo,&lt;br /&gt;si es de noche,&lt;br /&gt;en la ciudad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Silencio sin poder,&lt;br /&gt;lograr,&lt;br /&gt;que el viento, diga,&lt;br /&gt;donde ir,&lt;br /&gt;y que será,&lt;br /&gt;de los sueños de la&lt;br /&gt;gente,&lt;br /&gt;que vaga,&lt;br /&gt;sin cesar.&lt;br /&gt;Mil páginas se romperán,&lt;br /&gt;pero al fin,&lt;br /&gt;no sé,&lt;br /&gt;estoy,&lt;br /&gt;bordeando el fin.&lt;br /&gt;Dioses, pensamientos,&lt;br /&gt;más temores,&lt;br /&gt;plegarias, ideas,&lt;br /&gt;y nostalgias.&lt;br /&gt;Que será,&lt;br /&gt;no sé,&lt;br /&gt;si el mundo esta vez,&lt;br /&gt;me dará,&lt;br /&gt;otra oportunidad...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siento que la vida,&lt;br /&gt;es un instante,&lt;br /&gt;pero no refleja el cristal,&lt;br /&gt;el extraño viento sobre&lt;br /&gt;el mar,&lt;br /&gt;y me doy cuenta,&lt;br /&gt;y me doy cuenta,&lt;br /&gt;que ya no está...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-209083070778380259?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/209083070778380259/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=209083070778380259&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/209083070778380259'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/209083070778380259'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2009/12/el-miedo.html' title='El miedo'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-5414672067139426128</id><published>2009-11-29T22:17:00.000-05:00</published><updated>2009-11-30T06:42:16.591-05:00</updated><title type='text'>Para siempre</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/SxNJlquNaAI/AAAAAAAAAiQ/OVHhOUziqWk/s1600/Sebastian_Andres_Gil_1.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 240px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/SxNJlquNaAI/AAAAAAAAAiQ/OVHhOUziqWk/s320/Sebastian_Andres_Gil_1.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5409748488874190850" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Cuando mi gato se perdió y no volvió jamás, desde aquella noche, entendí por primera vez que nada es para siempre. &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Galder &lt;/span&gt;era muy simpático y juguetón, tan juguetón que a veces los vecinos me sugerían que era un perro reencarnado en el cuerpo de un felino. Pero cuando Galder se fue, mi mundo cambió definitivamente, al menos en ese instante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por aquél entonces vivía con mi tía cerca de El Dorado, en el centro norte de Quito. El sector era bastante tranquilo y nada lo perturbaba, excepto por los borrachos que solían aparecer de vez en cuando. El departamento que arrendábamos era cómodo, pero lo que se nos hacía más bakán era el amplio patio que nos correspondía. Eran principios de los noventas y mi hermano mayor, además de jugar al fútbol con mi otro hermano, solía acabarse los discos de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Vanilla Ice&lt;/span&gt;, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Linear &lt;/span&gt;y&lt;span style="font-style: italic;"&gt; New Kids on the Block&lt;/span&gt;, bailando en el patio. Pero esa no fue su acción más escandalosa: ningún acto superó en captar la atención y a la vez provocar el enfado de mi tía, que aquella tarde de 1990 cuando se trajo desde Guaranda a una pequeña gata de color negro a la que posteriormente bautizamos como &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Cecy.&lt;/span&gt; Aparte del nombre bastante cursi, claro, la gata causó todos esos estragos típicos de los felinos: muebles rasguñados, pelos en la ropa, cortinas desgarradas, la sala sucia, y claro, un año más tarde, gatitos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además de nuestra familia, habían otros inquilinos en la casa, quienes además arrendaban el local comercial del primer piso: venían todos de Quevedo, y eran seis personas. No recuerdo exáctamante como se llamaban, excepto por los tres niños que la conformaban: Carlos, Byron, y porsupuesto, Rubén. A veces solíamos jugar juntos; al igual que a mis &lt;span style="font-style: italic;"&gt;ñaños&lt;/span&gt;, el Carlos, el Byron y el Rubén gustaban del fútbol, lo que hizo en más de una ocasión que tuviera que descolarme a hacer otras cosas, entre ellas, jugar con los gatitos de Cecy, y sobre todo, jugar con mi gato, Galder, un gatito tan horrible que por ser tan feo para el común de los mortales (que eran más horribles aún), nunca quisieron adoptar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una noche, mientras volvía de la escuela vespertina, me encontré con la sorpresa de que Galder había desaparecido. Mi tía odiaba a los gatos, por lo qué supuse que le había botado de la casa o le había dado veneno. No le hablé durante algunos días, y cuando intentaba conversar conmigo, la evitaba. Sin embargo, la curiosidad pudo más, y un día decidí preguntar. Me dijo simplemente que se habían robado al gato, ya que en la casa de inquilinos entraban muchas personas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante varios días emprendí la búsqueda de Galder, pese a saber dentro de mi corazón que era algo inútil. Me gasté como mil sucres en copias de anuncios de búsqueda, que en aquél tiempo era mucha plata para un niño de diez años. Un día el idiota de mi hermano menor me dijo que le había visto al Galder, pero hace dos meses, cuando acababa de nacer. Aparte de ese mal chiste, nadie me decía nada, hasta que un día una señora (considerada loca por los vecinos) me aseguró que "el gatito se había vuelto celeste", lo que no entendí en absoluto (al respecto creé varias hipótesis en mi cabeza, desde que se le cayó un tarro de pintura celeste encima, o que un grupo de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;wambras&lt;/span&gt; desocupados le habían pintado con &lt;span style="font-style: italic;"&gt;spray&lt;/span&gt;, o que le habían envuelto para enviárselo de regalo navideño a alguien).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El asunto es que ya andábamos cerca de abril, de la semana santa y de todas esas fiestas religiosas de las que ahora ya no soy asiduo, y rezaba solemnemente para que mi gato asomara. El fervor religioso a veces puede conmover a las personas; recuerdo que una tarde aburrida de iglesia, mi tía me llamó en tono dulce pero a la vez serio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Su gato no se perdió &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Gabriel&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;-¿Qué? dije con alegría. Ya le encontró, tía?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese instante me sentí el niño más feliz del mundo; supuse que las oraciones habían surtido efecto. Por unos pocos segundos más, mis proyectos de ser sacerdote parecieron tomar fuerza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No, no es eso; el gato se &lt;span style="font-style: italic;"&gt;murió&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ambiente de las iglesias en el fondo siempre me pareció tétrico, y en ese instante, mi tía se convirtió en uno de los demonios de aquellos cuadros de la Compañía de Jesús.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y...  ¿qué le paso al Galder?- seguí, obviamente atónito y entristecido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Una tarde que usted se fue a la escuela, el Rubén se había peleado con los hermanos, por lo que se metió al patio y empezó a jugar con su gato... luego, empezó a meterle en la lavandería... me imagino que pensó que era como un juguete de peluche o algo así; yo creí que iba a parar algún rato, supuse que el &lt;span style="font-style: italic;"&gt;guagua&lt;/span&gt; era conciente de que el animal se podía morir ahogado, pero ese rato me llamó por teléfono mi hermana la Clemencia para decirme que mamá estaba mal y que tenían que traerle de urgencia a Quito. Luego le encontré al gato muerto, flotando en el agua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y POR QUÉ MIERDA NO LE DIJO NADA A ESE NIÑO HIJO DE LA GRAN PUGTA!!! le grité, ante la atónita mirada de un montón de viejas beatas y &lt;span style="font-style: italic;"&gt;chongueros&lt;/span&gt; que ese rato simulaban visitar la casa de Dios.Una tremenda bofetada que me hizo sangrar fue lo que recibí de respuesta, y al llegar a la casa empecé a llorar hasta el fin de ese año escolar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seis meses más tarde, mamá había vuelto del extranjero, y había tenido que regresarse por las mismas; quince años más tarde, la madre de mi tía adoptiva, la abuela, había muerto luego de una tortuosa enfermedad; cinco años después de ese día, entré y terminé con mi primera novia, y veinte años después, aún guardo cierta angustia al darme cuenta de que existen tantas cosas frágiles en el mundo, tan poco tiempo y tantas estúpidas perspectivas...&lt;br /&gt;Mientras escribo estas líneas, en realidad sólo deseo tomar tu mano y abrazarte, antes de ahogarme también en una lavandería más profunda...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-5414672067139426128?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/5414672067139426128/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=5414672067139426128&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/5414672067139426128'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/5414672067139426128'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2009/11/cuando-mi-gato-se-perdio-y-no-volvio.html' title='Para siempre'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/SxNJlquNaAI/AAAAAAAAAiQ/OVHhOUziqWk/s72-c/Sebastian_Andres_Gil_1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-7329382536205410923</id><published>2009-11-26T21:24:00.000-05:00</published><updated>2009-11-26T21:40:15.876-05:00</updated><title type='text'>Estar lejos</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/Sw87-gLup6I/AAAAAAAAAiI/xlM8JqgM848/s1600/vias_del_tren.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 220px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/Sw87-gLup6I/AAAAAAAAAiI/xlM8JqgM848/s320/vias_del_tren.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5408607622472312738" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Cuando estemos lejos&lt;br /&gt;el mundo no parará de girar;&lt;br /&gt;las aves seguirán su rumbo,&lt;br /&gt;las hojas seguirán cayendo...&lt;br /&gt;cuando mi cuerpo ya no&lt;br /&gt;sea el que sostiene mi alma&lt;br /&gt;probablemente seguiré&lt;br /&gt;pensando,&lt;br /&gt;imaginando una elipsis para&lt;br /&gt;volver una y otra vez;&lt;br /&gt;cuando mi corazón disminuya&lt;br /&gt;sus latidos quizás seguirá&lt;br /&gt;sintiendo emociones,&lt;br /&gt;al contemplar el otoño;&lt;br /&gt;cuando estemos lejos las&lt;br /&gt;carreteras doblarán hacia ninguno&lt;br /&gt;y hacia todos los lugares,&lt;br /&gt;probablemente el sol seguirá siendo&lt;br /&gt;el mismo para todos los confines&lt;br /&gt;del mundo.&lt;br /&gt;Cuando me encuentre lejos te&lt;br /&gt;buscaré en un sueño;&lt;br /&gt;cuando te encuentres lejos intentaré&lt;br /&gt;introducirme en tus sueños.&lt;br /&gt;Cuando nos encontremos lejos buscaré&lt;br /&gt;reencontrarte en nuestro sueño,&lt;br /&gt;cuando estemos cerca tal vez deseemos&lt;br /&gt;no encontrarnos lejos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-7329382536205410923?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/7329382536205410923/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=7329382536205410923&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/7329382536205410923'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/7329382536205410923'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2009/11/estar-lejos.html' title='Estar lejos'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/Sw87-gLup6I/AAAAAAAAAiI/xlM8JqgM848/s72-c/vias_del_tren.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-404199056882522767</id><published>2009-11-20T06:24:00.000-05:00</published><updated>2009-11-20T06:38:57.368-05:00</updated><title type='text'>Short Story</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/SwZ-D17z59I/AAAAAAAAAhM/eWJ8fW1I7qc/s1600/20090908102359_churros14.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 212px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/SwZ-D17z59I/AAAAAAAAAhM/eWJ8fW1I7qc/s320/20090908102359_churros14.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5406147007187511250" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-size:85%;" &gt;"Cuando despertó, el dinosaurio todavía seguía allí"&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Augusto Monterroso&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;Caminaba el otro día sin darme cuenta de nada; entonces escuché un grito que venía de muy cerca.&lt;br /&gt;-¿Qué pasaría? pensé en voz alta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una mujer desconocida, aparecida de la nada, se acercó entonces y me dijo:&lt;br /&gt;-Alguien se acaba de inmolar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y ésta de donde salió- pensé esta vez en silencio. Luego me animé a preguntar:&lt;br /&gt;-¿Y hay algo que se pueda hacer? y la señora respondió:&lt;br /&gt;-No, ya no hay nada que hacer. Es el final.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-404199056882522767?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/404199056882522767/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=404199056882522767&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/404199056882522767'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/404199056882522767'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2009/11/short-story.html' title='Short Story'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/SwZ-D17z59I/AAAAAAAAAhM/eWJ8fW1I7qc/s72-c/20090908102359_churros14.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-677098466640503444</id><published>2009-11-18T17:39:00.000-05:00</published><updated>2009-11-18T17:46:41.497-05:00</updated><title type='text'>Tu voz bajo la lluvia</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/SwR412g--FI/AAAAAAAAAhE/88MJCmym09s/s1600/lluvialluvia.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 241px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/SwR412g--FI/AAAAAAAAAhE/88MJCmym09s/s320/lluvialluvia.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5405578319313696850" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Tanto tiempo&lt;br /&gt;entre desiertos,&lt;br /&gt;tantos días de&lt;br /&gt;sol.&lt;br /&gt;El viento nos condujo&lt;br /&gt;hacia donde quisimos;&lt;br /&gt;de los huracanes hacías&lt;br /&gt;brisas,&lt;br /&gt;del polvo hicimos&lt;br /&gt;respiración.&lt;br /&gt;¿Dónde estarás&lt;br /&gt;mañana?&lt;br /&gt;me es difícil escuchar.&lt;br /&gt;La lluvia cae fuerte;&lt;br /&gt;debimos aprovechar para&lt;br /&gt;charlar bajo el cielo gris.&lt;br /&gt;Con el agua hasta&lt;br /&gt;los tobillos insisto en&lt;br /&gt;decirte algo,&lt;br /&gt;pero por dentro no sé que hacer.&lt;br /&gt;La pequeña tormenta&lt;br /&gt;ha cesado pero&lt;br /&gt;continúa haciendo estragos.&lt;br /&gt;En silencio,&lt;br /&gt;ahora el cielo dibuja&lt;br /&gt;círculos sobre el asfalto.&lt;br /&gt;Tal vez no exista principio&lt;br /&gt;ni final.&lt;br /&gt;Tal vez los círculos&lt;br /&gt;nos dicen que habrá&lt;br /&gt;otra vez,&lt;br /&gt;aunque mientras se&lt;br /&gt;expanden se vuelven&lt;br /&gt;invisibles.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-677098466640503444?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/677098466640503444/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=677098466640503444&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/677098466640503444'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/677098466640503444'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2009/11/tu-voz-bajo-la-lluvia.html' title='Tu voz bajo la lluvia'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/SwR412g--FI/AAAAAAAAAhE/88MJCmym09s/s72-c/lluvialluvia.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-4682175849167659526</id><published>2009-11-16T17:52:00.000-05:00</published><updated>2009-11-16T18:10:45.722-05:00</updated><title type='text'>El secreto</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/SwHbz2xogJI/AAAAAAAAAg8/Q0QZQxrauYM/s1600/espada.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 288px; height: 278px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/SwHbz2xogJI/AAAAAAAAAg8/Q0QZQxrauYM/s320/espada.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5404842711744807058" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En aquél sitio obscuro no podía distinguirse si era de día o de noche; y con la excepción de ciertos momentos en que una descarga eléctrica calaba en lo más hondo de los huesos, el resto era igual. En los pocos momentos de remembranza intelectual que me quedaban, recordaba ese cuento griego en el que un cuervo devoraba día tras día a aquél semidios cuyo nombre ya no podía recordar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día, llegó la sentencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba resignado; no revelaría el secreto por nada del mundo. La idea de la muerte era terrible, pero a la vez esperanzadora. Si aquella muerte contribuiría a que en algún otro lugar del mundo la vida se preservara, nada sería en vano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El rostro detrás de la máscara de un verdugo se prestaba para todas las fantasías posibles; bien podía ser un hombre, una mujer, un dios, una bestia, o un ser intangible. Moriría para que el secreto no pudiera revelarse. Con los ojos llenos de lágrimas por el miedo, pero con el corazón tranquilo, me acerco lentamente hacia la luz que refleja una espada ajena, pero en cuya hoja se reflejan los últimos rayos del sol, un sol que no había visto en varios días.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-4682175849167659526?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/4682175849167659526/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=4682175849167659526&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/4682175849167659526'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/4682175849167659526'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2009/11/el-secreto.html' title='El secreto'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/SwHbz2xogJI/AAAAAAAAAg8/Q0QZQxrauYM/s72-c/espada.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-981847197305765257</id><published>2009-11-14T15:50:00.000-05:00</published><updated>2009-11-15T16:42:29.469-05:00</updated><title type='text'>Ojos tristes</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/Sv8Zj2C1u1I/AAAAAAAAAg0/eRg3VgEfzj4/s1600-h/ojo.gif"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 252px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/Sv8Zj2C1u1I/AAAAAAAAAg0/eRg3VgEfzj4/s320/ojo.gif" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5404066181461424978" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Otro día he&lt;br /&gt;perdido la razón,&lt;br /&gt;otra noche me&lt;br /&gt;he perdido en vos.&lt;br /&gt;Las horas,&lt;br /&gt;son tan lentas,&lt;br /&gt;y no entienden&lt;br /&gt;de ansiedad.&lt;br /&gt;Si pudiera,&lt;br /&gt;abrazarte,&lt;br /&gt;otra vez...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé si&lt;br /&gt;estuviste lejos&lt;br /&gt;hoy,&lt;br /&gt;o cerca tal vez,&lt;br /&gt;no importa no.&lt;br /&gt;Detrás de una nube&lt;br /&gt;gris,&lt;br /&gt;te encontré,&lt;br /&gt;imaginándote,&lt;br /&gt;por qué,&lt;br /&gt;Ojos tristes&lt;br /&gt;no sé a donde&lt;br /&gt;huir cuando te siento&lt;br /&gt;cerca de mi.&lt;br /&gt;El no poder&lt;br /&gt;hablarte me&lt;br /&gt;hace una&lt;br /&gt;cicatriz,&lt;br /&gt;que no puedes&lt;br /&gt;sentir.&lt;br /&gt;Por qué,&lt;br /&gt;no recuerdo&lt;br /&gt;por qué,&lt;br /&gt;ya no siento.&lt;br /&gt;Esta oscura aurora&lt;br /&gt;que no está,&lt;br /&gt;que buscamos sin&lt;br /&gt;cesar y ya no,&lt;br /&gt;no es,&lt;br /&gt;parte de ti.&lt;br /&gt;Ojos tristes&lt;br /&gt;me he perdido aquí,&lt;br /&gt;no hay nada que hacer,&lt;br /&gt;no hay nada que decir,&lt;br /&gt;no hay nada que sentir.&lt;br /&gt;Por qué.&lt;br /&gt;Para que me perdones&lt;br /&gt;y volver,&lt;br /&gt;a ser,&lt;br /&gt;un atardecer,&lt;br /&gt;un amanecer,&lt;br /&gt;aquí.&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Ojos tristes,&lt;br /&gt;por qué debo&lt;br /&gt;olvidarte,&lt;br /&gt;no sé mañana&lt;br /&gt;en donde estaré.&lt;br /&gt;Sólo un momento,&lt;br /&gt;sólo un  instante,&lt;br /&gt;ojos tristes quiero,&lt;br /&gt;respirar tu aliento&lt;br /&gt;otra vez.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-981847197305765257?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/981847197305765257/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=981847197305765257&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/981847197305765257'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/981847197305765257'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2009/11/otro-dia-he-perdido-la-razon-otra-noche.html' title='Ojos tristes'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/Sv8Zj2C1u1I/AAAAAAAAAg0/eRg3VgEfzj4/s72-c/ojo.gif' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-8794956031620277207</id><published>2009-11-11T22:45:00.000-05:00</published><updated>2009-11-13T22:07:23.463-05:00</updated><title type='text'>Quemando tus recuerdos</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/Svvx3s2CF2I/AAAAAAAAAgk/_4dBe-8vPNI/s1600-h/2234254743_ddc43cfe34.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 233px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/Svvx3s2CF2I/AAAAAAAAAgk/_4dBe-8vPNI/s320/2234254743_ddc43cfe34.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5403178117193930594" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;La tarde en que supe de su partida quise irme también. Hacía mucho que no la veía, desde que viajé al sur. Siempre eché de menos el ver juntos un puñado de nieve; en nuestra ciudad el sol siempre era intenso, y ella adoraba el calor. Todas las muertes son inevitables; el problema es que algunas se nos hacen inverosímiles, imposibles de creer. Y no podía creer que se hubiera marchado también.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces, cuando miro las pocas fotografías que compartimos juntos todavía me cuesta creerlo. No se trata de un telenovelesco lamento, ni de una pena ajena; se trata de una desaparición interior, por que como diría Hemingway, he sentido desaparecer también, junto con la fotografía, como si un pedazo de mi alma hubiese sido robado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alguna tarde, muchos años atrás, me había obsequiado una prenda modesta pero de gran valor: una bufanda. Cuando me enteré de lo sucedido fue lo primero que se me ocurrió hacer: buscar esa prenda y devolvérsela. Sentí que se lo debía: sentí que tenía que llevarse todo el cariño posible que engendró alguna vez. Sin embargo, la prenda había desaparecido. Revolví toda la casa esperando encontrarla; hasta desarmé un sofá entero, creyendo que se había ocultado bajo los cojines. Pregunté a los vecinos, a la seño de la tienda, al carnicero, al hombre de las papas fritas, a los del chifa, a los de La Alameda. Pregunté en varios foros de internet. Nunca obtuve una respuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mucho tiempo después, había ofrecido una fiesta en mi casa toda la noche, y tuve que ponerme a limpiar. Luego del desastre, varias moscas se quedaron a seguir disfrutando. Hice lo posible por eliminarlas, pero había una que se rehusó a morir, hasta bien entrada la noche. No sabía que hacer; intenté matarla con el periódico, lanzándole el celular, tirando los cojines de la sala. Pero todo fue inútil. Tuve que levantarme de la cama, tan cansado y aburrido como estaba, para tratar de eliminar a la mosca. Entonces decidí seguirla. La mosca caminaba sobre el entablado de la sala, para levantarse de vez en cuando. Sé que las moscas no pueden vivir más que algunas horas, pero quería llevarme el trofeo de asesino esa noche. Mi gato dormía panza arriba sobre el escritorio, por lo que no sería de gran ayuda. Entonces, comencé a imitar a los comandos, y me arrastré debajo de la cama, del escritorio, del bar de la alacena y del piso del cuarto de planchar, cuando de repente sucedió. La bufanda estaba allí, sucia, húmeda, mugrosa, y además, se había convertido en un gran nido de moscas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces me gusta encender la chimenea, por una cuestión de pirotecnia reprimida. Esa noche la bufanda fue el combustible ideal. Mientras saboreo el placer de contemplar como el fuego le devuelve la bufanda en forma de humo a mi amiga, me he puesto a escribir detrás de la foto que alguna vez nos sacamos juntos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-8794956031620277207?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/8794956031620277207'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/8794956031620277207'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2009/11/la-bufanda.html' title='Quemando tus recuerdos'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/Svvx3s2CF2I/AAAAAAAAAgk/_4dBe-8vPNI/s72-c/2234254743_ddc43cfe34.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-7239034585220309165</id><published>2009-11-09T21:50:00.000-05:00</published><updated>2009-11-16T18:12:44.901-05:00</updated><title type='text'>Sputnik</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/SvjWl3MF_NI/AAAAAAAAAgc/dHvKMDopzSY/s1600-h/cronica_3.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 252px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/SvjWl3MF_NI/AAAAAAAAAgc/dHvKMDopzSY/s320/cronica_3.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5402303698989087954" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Cabalgando&lt;br /&gt;bajo el inmenso sol,&lt;br /&gt;sobre gigantescos desiertos lunares.&lt;br /&gt;No quedó nadie de la tripulación,&lt;br /&gt;Las señales de humo son imposibles.&lt;br /&gt;Por ahora intento marcar una huella&lt;br /&gt;que espero ni una tormenta&lt;br /&gt;galáctica pueda borrar.&lt;br /&gt;Asteroides por doquier;&lt;br /&gt;creí por un instante percibir tu&lt;br /&gt;sonrisa en un cometa.&lt;br /&gt;¿Hacia donde se expandirá nuestro&lt;br /&gt;universo?&lt;br /&gt;¿Nos desvaneceremos al atravesar aquél&lt;br /&gt;agujero negro?&lt;br /&gt;Hasta dónde nos devorará esta oscuridad,&lt;br /&gt;hasta donde...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-7239034585220309165?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/7239034585220309165/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=7239034585220309165&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/7239034585220309165'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/7239034585220309165'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2009/11/un-jinete-espacial-perdido.html' title='Sputnik'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/SvjWl3MF_NI/AAAAAAAAAgc/dHvKMDopzSY/s72-c/cronica_3.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2795843245543673535.post-7389188368222497551</id><published>2009-10-28T20:27:00.000-05:00</published><updated>2009-10-29T06:13:14.646-05:00</updated><title type='text'>El fin de los sueños</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/Suj785QzhwI/AAAAAAAAAgU/Ol8dK9qHh14/s1600-h/20080503101155_edificio-en-ruinas.-haro.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 214px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/Suj785QzhwI/AAAAAAAAAgU/Ol8dK9qHh14/s320/20080503101155_edificio-en-ruinas.-haro.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5397841176985569026" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;A diferencia del 31 de diciembre, esa tarde Marco no se sentía eufórico. Eran ya pocas las personas que quedaban en la ciudad, a pesar de que no era&lt;span style="font-style: italic;"&gt; feriado.&lt;/span&gt; Lo poco que los saqueadores habían dejado en los almacenes ya no serviría de nada; no había más comida ni refrescos, y las prendas de ropa china que una vez fueron botín de contrabando ya no servirían para nada. Antes de las seis de la tarde en que iniciaría el conteo (era un día de octubre), el muchacho había hablado por teléfono con su madre, quien unas horas antes había agotado las últimas gestiones para que le otorgaran una visa y poder así escapar del cataclismo que se aproximaba; sin embargo, las autoridades no le habían concedido el documento. Tampoco pudo ser incluido en la lista de personas con méritos que habían abordado los últimos aviones que la Fuerza Aérea había apartado, ni en los camiones del Ejército, que exigían como acceso una módica cuota de 3 mil dólares por persona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante el aullido de los perros, y ante la balacera que las personas ebrias se lanzaban entre ellas, como una especie de juego del final, Marco decidió esconderse en la última cisterna que quedaba dentro de la casa, con una linterna y una caja de zapatos donde guardaba cartas, fotos, poemas mal escritos y una funda de galletas de sal para las emergencias. El que debajo de una postal en blanco y negro encontrara una vieja cajetilla con un cigarrillo y además un encendedor, fue como ascender al paraíso; lo malo es que también había un reloj, que por desgracia funcionaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Quisiera construir una cámara para soñar por última vez- se dijo Marco, frío en ese instante, en esa caja oscura, mientras por fuera el inclemente sol empezaba a ceder por última vez y un viento frío penetraba por los agujeros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras fumaba con gran placer ese último cigarrillo por el que otros habrían asesinado en ese momento, el chico empezó a recordar su infancia y todas las señales del fin del mundo que le habían dado: desde la canción &lt;span style="font-style: italic;"&gt;the final countdown&lt;/span&gt; de la agrupación&lt;span style="font-style: italic;"&gt; Europe&lt;/span&gt; hasta las noches de víspera de navidad en que su tía, después de la novena, gustaba de leer partes del Apocalipsis. A la compañía del humo y de la tenue lucesita amarilla que decoraba la ceniza, se acordó también de todas las series de televisión que le gustaron alguna vez: &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Misión del Deber, Los años maravillosos, Salvado por la campana, Los estudiantes de Degrassi... &lt;/span&gt;y de todas las películas que también trataron el fin del mundo: &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Armageddon, El fin de los días, El día después de mañana... &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez terminadas las fotos, y de rememorar los sitios donde fueron tomadas, Marco había terminado con el último cigarrillo de este mundo. Fuera de la cisternas empezaron a sonar disparos de metralleta, y mujeres llorando; antes de ingresar a su improvisado escondite, Marco supo que un buen puñado de gente había decidido alojarse en la iglesia de la Basílica, pero la idea del hacinamiento  y del eterno sermón del curale hizo vacilar; prefirió vivir el fin del mundo solo. Le tomó dos días acomodar la vieja cisterna; primero tuvo que vaciar toda el agua estancada que entre otras cosas ocultaba el cadáver de una paloma, que había sido devorada hasta los huesos. Luego le hizo un hueco en toda la base y para habilitarla como un cuartito le puso unas tablas. Al principio, Marco pensó llevarse consigo a la gata que vivía en la casa, pero la posibilidad de la asfixia terminó por hacerle decidir abandonarla en el bosque, con la esperanza de que pudiera irse corriendo hacia algún agujero, cazara algunos ratones de campo y sobreviviera. Marco se sintió pésimo, pero ni modo, en el cuartito estaría mucho peor. De los juguetes que le quedaban de la adolescencia, decidió dejar en mitad de la calle su patineta y su pelota de fútbol, para que quizás unos niños pudieran disfrutarlas; lo último que supo es que unos vandalos se las habían llevado para cambiarlas por alcohol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De entre todas las cosas mundanas y materiales, de todos los recuerdos intangibles, de todas las memorias pasadas y de todo lo demás, lo que Marco iba a extrañar más era el hecho de soñar. Hacía tiempo que Marco padecía de insomnio; la última vez que durmió placenteramente, había soñado que intercambiaba números telefónicos con una chica que le agradaba mucho pero que se había casado, y que desarrollaban un sistema secreto para poder comunicarse sin que los demás se dieran cuenta. Marco había anotado las claves: consistían en sumar las cifras de los años en que habían nacido, e iniciar con esos números una cuenta de correo electrónico para poderse enviar e-mails. Lastimosamente el sueño duró poco, y luego de unos días supo que la chica que tanto quería había sido elegida junto con su esposo para abordar los aviones de la Fuerza Aérea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otro sueño que era muy recurrente consistía en que ascendía tan alto a las montañas que ya podía acariciar la nieve, quitarle las ruedas a la patineta e improvisar una tabla de snowboard. Además de eso, estaba tan cerca de la cima que ya podía imaginarse el otro lado de la montaña, paisaje que siempre le fue negado ya que justo antes el cuerpo le exigía despertar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cansado ya, y bajo las estrellas que se habían instalado sigilosamente, las sirenas automáticas empezaron a sonar, con un ruido tan grande que parecía tener como intención matar a todos los que quedaban con una tortura acústica. Mientras se tapaba las orejas, Marco recordaba una canción de un tal Silvio Rodríguez, muerto hace varios años ya,  (&lt;span style="font-style: italic;"&gt;quien fuera&lt;/span&gt;) despidiéndose de todos sus recuerdos dentro de sí, deseando que su madre,  quien más que aconsejarle le demostró con ejemplos que había que ser valiente, que su hermano y que sus amigos sobrevivientes pudieran continuar con la vida. Frunciendo el ceño, cerrando los ojos, y procurando alentar a su corazón, Marco intentó transportarse con su mente a un mejor lugar, a otro sitio donde no estuviera aconteciendo el fin de los sueños...&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2795843245543673535-7389188368222497551?l=jdnicolalde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/feeds/7389188368222497551/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2795843245543673535&amp;postID=7389188368222497551&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/7389188368222497551'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2795843245543673535/posts/default/7389188368222497551'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdnicolalde.blogspot.com/2009/10/el-fin-de-los-suenos.html' title='El fin de los sueños'/><author><name>David Nicolalde</name><uri>https://profiles.google.com/107695385178647171058</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_f3uHitRRB8U/Suj785QzhwI/AAAAAAAAAgU/Ol8dK9qHh14/s72-c/20080503101155_edificio-en-ruinas.-haro.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry></feed>
